PERSONAS CON DISCAPACIDAD

El último bolo de Manolo de Santa Cruz, el primer cantaor flamenco con Síndrome de Down

  • Cordobés de 38 años, Manuel Romero, sigue soñando con dedicarse a la música de forma profesional mientras trabaja como auxiliar administrativo.

  • Rosario Camacho, su madre, lleva veinte años implicada en el activismo local y advierte: "Se ha avanzado, pero queda mucho por hacer".

Manolo, durante uno de sus recitales.

Manolo, durante uno de sus recitales. / Familia Romero

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El último bolo de Manuel Romero, de nombre artístico Manolo de Santa Cruz, en honor a la barriada de Córdoba dónde se crió, fue hace ahora dos años. Justo antes de estallar la pandemia de coronavirus y en Ceuta, donde actuó invitado por la Asociación Síndrome de Down de la ciudad autónoma. Manolo, triunfó. Como siempre, dice con orgullo su madre Rosario Camacho a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA. Su hijo se hizo famoso por ser el primer el cantaor flamenco con Síndrome de Down. En 2010 publicó un disco. Sigue soñando con el siguiente. Pero, sobre todo, con dedicarse a la música como profesional porque, cuenta su madre, lo lleva en el alma.

Unos 34.000 españoles tienen Síndrome de Down. Este 21 de marzo conmemoran su día internacional. Pero este año, dicen desde Down España, la entidad que agrupa a las 89 asociaciones de toda España, no habrá reivindicaciones. Y no porque no haga falta (en los últimos años la federación no ha dejado de denunciar, por ejemplo, la discriminación laboral del colectivo), sino porque este 2022, en el que la organización cumple 30 años de vida, lo que quieren es hacer un homenaje a la sociedad por el apoyo prestado.

Desde Santa Cruz, a 22 kilómetros de Córdoba, Rosario asiente cuando se le habla de esa campaña anual. Lleva dos décadas involucrada en su agrupación local. Pero, siempre espontánea, aprovecha para lanzar su propia reivindicación: "Quedan cosas por hacer, sobre todo en el terreno laboral". Y, no, no habla de Manolo, que, "gracias a Dios", puede presumir de estabilidad laboral. Trabaja desde hace años como auxiliar administrativo en la compañía Clece. "Y está muy contento", aclara Rosario. Siempre se ha sentido querido por sus compañeros. Y presume de haber mantenido su trabajo.

Sin oportunidades laborales

No es lo más habitual. Faltan oportunidades en el acceso laboral. Es más, con datos de Down España, la tasa de empleo del colectivo -unas 34.000 personas en España- es una de las mas bajas de toda la discapacidad: apenas llega al 15%. El pasado febrero, la Fundación Randstad, estudiaba cuál es la situación actual entre las personas con discapacidad con datos procedentes de la encuesta anual 'Empleo de las personas con discapacidad', del año 2020 del INE.

Un 66% de las personas con discapacidad en edad de trabajar se encuentran inactivas (1,23 millones).

En 2020 había en nuestro país 1,93 millones de personas con discapacidad en edad de trabajar (16 a 64 años), alcanzando el 6,3% de la población total en esa franja de edad. Esta cifra es la más alta desde 2014 y ha tenido un crecimiento de más del 10% en el periodo comprendido entre 2014 y 2020. El pero es que, a pesar de esta mejoría, un 66% de las personas con discapacidad en edad de trabajar se encuentran inactivas (1,23 millones).

Los cálculos indican que entre el 30% y el 40% de las personas con discapacidad intelectual tienen síndrome de Down. Su esperanza de vida ha aumentado considerablemente: más de 60 años en la actualidad. La pandemia les ha pasado una enorme factura por su especial vulnerabilidad. De hecho, siempre han estado incluidos en los grupos de riesgo para recibir la vacuna frente al coronavirus. Aunque, a Manolo, explica Rosario, le pincharon cuando le tocó, por su tramo de edad. Sin preferencia alguna. "Eso es lo que yo le decía a la médica, que tenía preferencia. Pero me dijo que no. Y, ea, así fue", recuerda.

Camino del casting

A Manolo la pandemia no le marcó especialmente dice su madre. Quizá "porque se adapta bien a todo". Cuando este diario habla con Rosario Camacho, la familia anda con prisa. Salen en ese momento hacia Córdoba para participar en el casting de un nuevo programa de talentos que prepara la televisión de Castilla-La Mancha. Les han llamado para que acudan. Y allí que van a tan contentos. A grabar en una peña en Córdoba. ¿Le salió bien?. "Estupendamente", zanja la madre. Porque para Manolo, el flamenco, sigue siendo su vida. "Uhhhhhhh. Dice que lo que le gustaría es ser cantaor profesional", resume Rosario.

Manolo empezó pronto a canturrear sus primeras letrillas: con 14 años y, desde entonces, no ha dejado de cantar.

"Su particular voz, el estudio de cada uno de los estilos, junto al ensayo y el esfuerzo, lo han convertido en una figura representativa dentro del arte flamenco", señala la biografía oficial de Manolo. Comenzó cantando en reuniones de amigos y familiares. Un orientador y un logopeda, educaron su voz y oído. Porque lo otro, cuenta Rosario, salía del alma. Empezó pronto a canturrear sus primeras letrillas: con 14 años. Tuvo que trabajar concienzudamente la entonación y la dicción, pero poco a poco fue mejorando.

Manolo tiene 38 años y trabaja como auxiliar administrativo.

/ Familia Romero

En 1998, se presentó a un certamen en Córdoba. Se le reconoció como la primera persona con Síndrome de Down que se convertía en cantaor flamenco. Desde entonces, no cesaron las actuaciones en festivales o concursos, en peñas flamencas, en programas de televisión...Al tiempo, el chico se iba convirtiendo en una de las voces más representativas del colectivo Down España. Otro ejemplo de superación.

La voluntad, hecha voz

En 2010, Manolo de Santa Cruz sacó un disco titulado La voluntad hecha voz, un trabajo del que siempre se ha sentido muy orgulloso. Por ahora, es el único. Pero, claro está, no pierde la esperanza de sacar al mercado un nuevo trabajo. De eso ha llovido no poco, relata Rosario y ahí sigue el chico. Buscando su camino artístico. El último bolo de Manolo fue en Ceuta, invitado por la asociación Down local, justo antes del estallido de la crisis sanitaria.

Además, fue protagonista de un corto, Diferentes, un proyecto de José Carlos Gimena, grabado en el verano de 2019 para hablar, cómo no, de inclusión. Después, cuenta Rosario, apenas si hubo movimiento en cuanto a actuaciones. Eso sí, él sigue cantando donde le avisan. "Cuando la gente empezó a salir un poquito", el artista volvió a sus bolillos. En el bar, en las peñas, en el Ayuntamiento...Poca cosa, insiste Rosario. En la antesala de la Semana Santa, ya debería estar preparando sus saetas, que tanto le gustan. Pero hasta eso se ha complicado, añade, porque la frecuencia del transporte público desde Santa Cruz a la capital no es la mejor para poder acudir a sus compromisos.

Rosario y Manuel, los padres de Manolo llevan veinte años formando parte activa de la Asociación Síndrome de Down de Córdoba. Dice la madre del cantaor que, en estas dos décadas, las cosas han "cambiado un poquito, no nos podemos quejar". Pero, apunta, "la sociedad todavía tiene que cambiar mucho más". Lo cuenta quien, dice, siempre ha tenido "la suerte" de que a su hijo lo hayan tratado bien. Pero es consciente de que no siempre sucede. A los que se resisten, a los que no entienden, a quienes todavía discriminan por razones de discapacidad, que los hay advierte Rosario, lanza un alegato final que lo dice todo: "Que los miren con naturalidad".

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