REUMATOLOGÍA

¿Has sentido dolor en una nalga por la noche? Así comienzan y así son las espondiloartritis

Son un conjunto de enfermedades reumáticas que afectan predominantemente a la columna, aunque también pueden afectar a otros órganos. Empeoran con el reposo y mejoran con el ejercicio

¿Has sentido dolor en una nalga por la noche? Así comienzan y así son las espondiloartritis
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Rebeca Gil

Las espondiloartritis son un conjunto de enfermedades reumáticas que afectan predominantemente a la columna, aunque también pueden afectar a otros órganos.

Los reumatólogos de la Sociedad Española de Reumatología (SER) incluyen en este tipo de patologías

  • La espondilitis anquilosante

  • La artritis psoriásica

  • Las espondilartropatías asociadas a enfermedad inflamatoria intestinal

  • Las artritis reactivas.

Se estima que su prevalencia podría superar el 1,2% de la población, lo que equivale aproximadamente a medio millón de afectados en España.

Y, como explica el presidente de la Sociedad Española de Reumatología (SER), el doctor José Mª Álvaro-Gracia, "aunque se ha mejorado un poco, todavía existe un importante retraso en el diagnóstico".

Tipos de espondiloartropatías

La patología más frecuente dentro de las espondiloartropatías es la espondilitis anquilosante, tal y como explican los expertos de la SER.

Además de esta, los reumatólogos también incluyen en este grupo a la artritis reactiva "que aparece normalmente al mes de haber sufrido el paciente un proceso infeccioso (urinario o digestivo)".

Y, por último, la artritis psoriásica, cuya manifestación más habitual se presenta en forma de caspa o eccema en la piel.

Espondiloartritis: un dolor que puede tener causas variadas y manifestaciones diferentes / StockSnap

Síntomas de las espondiloartritis

En general, este tipo de enfermedades evolucionan en forma de brotes. A periodos sin síntomas les siguen «periodos de exacerbación».

Los primeros síntomas comienzan generalmente con un dolor localizado en una de las nalgas, dolor que, al contrario de lo que se podría pensar, empeora con el reposo y mejora con el ejercicio.

Esto significa que el dolor es más habitual durante la noche.

  • Poco a poco, el dolor se extenderá a la otra nalga y, con el paso del tiempo, a la columna vertebral y al cuello.

Otro de los síntomas es la rigidez y la inflamación también en articulaciones como las caderas, hombros, rodillas o tobillos.

Retraso dagnóstico y tratamiento

El doctor Joaquín Belzunegui, jefe de Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Donostia, explica que:

  • "La identificación precoz de estos pacientes no siempre es sencilla. Algunos estudios han señalado un retraso en el diagnóstico que podría estar entre los 7 y 8 años, aunque esto puede variar según la estructura sanitaria de los países. Y particularmente en España el retardo es algo menor".

  • "El aspecto fundamental del éxito del tratamiento y que determinará un buen pronóstico a largo plazo es poder realizar un diagnóstico precoz para poder administrar el tratamiento más adecuado lo antes posible", según precisa el doctor Belzunegui.

Además de estudiar la historia clínica y explorar al paciente, el especialista realizará también otras pruebas diagnósticas para determinar la existencia de la enfermedad como:

  • Una analítica

  • Pruebas de imagen .

Según el diagnóstico y la situación de la enfermedad, el reumatólogo puede tratarla con:

  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINE)

  • Glucocorticoides orales

  • Infiltraciones.

Un dolor que aumenta cuando descansamos y disminuye cuando hacemos ejercicio / Foto de Anna Shvets

La mejor medicina: la actividad física

Las personas con espondiloartritis realizan, habitualmente, menos actividad física que la población general, con los consiguientes efectos negativos.

Por el contrario, tal y como explica el doctor Álvaro-Gracia:

  • "Aquellos pacientes que realizan ejercicio mejoran la forma física, la flexibilidad de la columna y el dolor, disminuyen la inflamación, pueden mejorar la depresión y aumentan la calidad de vida".

Y es que la actividad física y el ejercicio influyen de forma favorable sobre tres de los principales factores implicados en la aparición de espondiloartritis: el sistema inmunitario, la inflamación persistente y la flora intestinal.

En concreto, previenen muchas de sus consecuencias a medio-largo plazo y pueden limitar la influencia negativa en su evolución de las enfermedades asociadas, el envejecimiento y los efectos secundarios de la medicación, según detallan los expertos.

¿Qué tipo de ejercicio es mejor?

Pero no vale cualquier tipo de actividad física. La doctora Cristina Macía, reumatóloga en el Hospital Universitario Severo Ochoa (Madrid), recuerda que «es muy importante que las personas con espondiloartritis realicen ejercicio supervisado por profesionales del deporte, de acuerdo a las limitaciones y necesidades de cada una».

A la hora de elegir el tipo de ejercicio es fundamental que la persona se encuentre a gusto realizándolo, porque de esta manera será más fácil que cree el hábito de practicar ejercicio de manera habitual, es decir, al menos tres veces por semana.

En las espondiloartritis se distinguen tres estadios clínicos:

  • Inicial (movilidad vertebral normal o apenas limitada, mínima repercusión funcional)

  • Intermedio (limitación parcial de la movilidad, repercusión moderada)

  • Avanzado (áreas de la columna con pérdida completa de movilidad, gran repercusión en las actividades cotidianas)

En todos los estadios se recomienda ejercicio aeróbico y de fortalecimiento.

En el estadio intermedio se añaden ejercicios de flexibilidad de las zonas con movilidad reducida y, en algunos casos, respiratorios.

Pero cuando el paciente se encuentra en un estadio avanzado de la enfermedad, es mejor es evitar los ejercicios de flexibilidad en las zonas de la columna con limitación establecida de la movilidad y también se recomiendan ejercicios respiratorios para mejorar la expansión del tórax.

Además, hay que tener en cuenta varios detalles prácticos que varían con cada tipo de ejercicio. Los ejercicios de flexibilidad no están indicados en algunas localizaciones y situaciones.

Los ejercicios de fortalecimiento se recomiendan en todas las personas, pero son especialmente importantes a partir de los 50 años.

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En general, los ejercicios aeróbicos más habituales e indicados para pacientes con espondiloartritis son caminar, montar en bicicleta y la natación.

En personas que no realizan ningún tipo de actividad física o ejercicio el primer objetivo puede ser disminuir el sedentarismo y cuando se va a iniciar un programa de ejercicios que no se ha realizado previamente conviene consultar con un profesional sanitario.