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Cómo prevenir la infección por legionela que ha provocado dos muertes en Cáceres

Diez personas en total fueron ingresadas por legionela en el Hospital San Pedro de Alcántara (Cáceres). Dos de ellas, con patologías previas, han fallecido.

Cómo prevenir la infección por legionela que ha provocado dos muertes en Cáceres
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Patricia Díaz

Dos personas han fallecido y otras seis permanecen ingresadas en el Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres, todas ellas con patologías previas de carácter respiratorio o hematológico, tras dar positivo como portadores de legionela.

Se trata de una mujer de 54 años y un varón de 70 por legionelosis. Él sufría un cáncer respiratorio y la otra paciente, leucemia. Asimismo, otras dos personas contagiadas por legionela ya han sido dadas de alta del citado hospital. 

Por tanto, el número de casos por contagio de legionela son diez, todos ellos en la zona urbana de San Jorge, en la ciudad de Cáceres, y entre el 2 y el 4 de agosto.

Ante los datos y a la espera de los resultados definitivos, se ha procedido a la clausura de la fuentes públicas de la zona como medida de prevención.

¿Qué es la legionela?

La legionela es el nombre común de un género bacteriano (Legionella) que vive en aguas estancadas y de una temperatura preferiblemente superior a 35ºC. 

Su crecimiento se ve favorecido por la presencia de materia orgánica que permite que crezcan otros microorganismos, como amebas, que utiliza como reservorio para crecer.

Dentro del género existen 48 especies y un total de unos 78 serotipos, aunque la más peligrosa para los seres humanos es L. pneumophila, causante de la legionelosis.

Como decíamos, la legionela puede multiplicarse dentro de amebas, lo que a veces dificulta su control, aunque su aparición siempre está asociada a aguas estancadas.

Pero no pensemos solo en charcos y lagunas. La legionela acecha en lugares tan comunes como los grifos, tanques de agua potable, piscinas, jacuzzis y hasta nebulizadores para mantener la temperatura en terrazas y sitios públicos.

¿Cómo se transmite?

La infección se contrae a través de las vías respiratorias por inhalación de aerosoles.

Estos se forman a partir de pequeñas gotas al pulverizar el agua o insuflar burbujas de aire. Las partículas pequeñas tienen mayor riesgo de infección ya que acceden más fácilmente a las vías respiratorias.

Esta enfermedad no se transmite de persona a persona, ni de animal a persona.

La aparición de la legionela siempre está asociada a aguas estancadas. /

Síntomas

El desarrollo y la gravedad de la enfermedad depende de la cantidad de Legionella que penetra en el organismo y de diversas características del paciente. Las formas de presentación son:

  • Fiebre de Pontiac: Se trata de una infección parecida a una gripe. Desde que se aspira la Legionella hasta que aparecen los síntomas (periodo de incubación) transcurren 1 o 2 días. Se caracteriza por fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares generalizados, cansancio y malestar general. No requiere tratamiento y desaparece por sí sola en unos días.

  • Neumonía o enfermedad de los legionarios: El periodo de incubación es de 2 a 10 días. Transcurre con fiebre alta, tos (escasa y con poca expectoración) y dificultad respiratoria. Suele ser más grave que las neumonías producidas por microorganismos más habituales. A veces se acompaña de dolores articulares, dolor abdominal y diarrea.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la infección por Legionella es sencillo mediante un análisis especial de orina. Sin embargo, este análisis no puede detectar todas las variantes de la bacteria, por lo que a veces sale negativo aún existiendo la infección.

Por ello puede ser necesario realizar análisis de sangre para ver si aparecen anticuerpos frente a la Legionella. En ocasiones puede ser aislada del esputo o de secreciones obtenidas tras realizar una fibrobroncoscopia.

El diagnóstico de la infección por Legionella es sencillo mediante un análisis especial de orina. /

Métodos de prevención

La prevención de la infección por Legionella consiste en desinfectar el agua para consumo humano (cloración), mantener limpios los depósitos y los sistemas de utilización de agua, y realizar análisis periódicos del agua procedente de diversos depósitos, lo que permitirá identificar de forma temprana el crecimiento de la bacteria.

Personas con mayor riesgo

  • Personas a partir de 50 años.

  • Fumadores o exfumadores.

  • Pacientes con enfermedad pulmonar crónica.

  • Aquellos que tienen el sistema inmunitario debilitado o toman medicamentos que lo debilitan (como después de un trasplante de órgano o por quimioterapia).

  • Personas con cáncer.

  • Pacientes con otras enfermedades subyacentes (como diabetes, insuficiencia renal o insuficiencia hepática).

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