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La fruta de verano ya cortada por la mitad: ¿es seguro consumirla?

Estos alimentos son una alternativa sostenible, pero necesitan de una mayor higiene y una mejor conservación

Una mujer compra fruta en un supermercado

Una mujer compra fruta en un supermercado / Pexels

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EPE

Con el inicio de la temporada de verano, los supermercados y las fruterías se empiezan a llenar de frutas cortadas a la mitad: medio melón, meda sandía, un trozo de piña protegida con film. Es una manera de llegar a un público que no se anima a comprar una pieza completa, a personas que viven solas y evitan las frutas grandes para no tirarlas y de evitar el desperdicio de los alimentos.

Sin embargo, es posible que consumir fruta que se encuentra ya cortada en los supermercados sea problemático. En muchas ocasiones, la fruta entera suele estar expuesta en cajas o estanterías a temperatura ambiente, mientras que en la zona refrigerada encontramos las ensaladas en bolsa, verduras preparadas, la fruta troceada...

Conservar la fruta a temperatura ambiente puede ser un problema porque la fruta una vez cortada presenta un mayor riesgo de contaminación. Primero porque esa fruta ha pasado ya por un proceso de manipulación: ha estado sobre una tabla, ha pasado por un cuchillo o por el film. Y, segundo, porque, una vez se corta la fruta, la pulpa, la parte comestible, que hasta ese momento está protegida por la piel o la cáscara, queda expuesta al aire y a agentes externos. En todo esto investiga un nuevo estudio de AESAN.

Más expuestas a patógenos

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria, a partir de datos científicos y recurriendo a modelos predictivos, ha elaborado un completo informe centrándose en las condiciones de conservación de sandía, melón, papaya y piña, para averiguar si consumir fruta de este modo es seguro, y cuales serían las mejores formas de conservarla y consumirla.

La primera conclusión a la que llega es que las frutas cortadas en mitades tienen menos vida útil. Al mantenerla así, hay más riesgo de crecimiento de microrganismos patógenos como Salmonella,  Escherichia coli verotoxigénico o Listeria monocytogenes.

Sin embargo, no todas las frutas son iguales. Cuanto más ácidas sean y más maduras estén, mayor es el riesgo de deterioro y contaminación. De las 4 frutas (sandía, melón, piña y papaya) analizadas en el estudio de AESAN es la piña la que presenta mayor riesgo de contaminación y deterioro, lo que se explica por ser una fruta más ácida.

Según el estudio de AESAN, la fruta ya cortada a la mitad puede permanecer hasta 3 horas a temperatura ambiente sin que eso implique un riesgo microbiológico significativo, siempre que se cumplan tres condiciones: que la temperatura ambiente no supere los 25º C, que el lugar esté ventilado y protegido de la luz solar y que, tras la compra, la fruta se refrigere de forma inmediata a menos de 5º

En resumen, en el caso de estos alimentos, la conservación es la clave para que sean seguros. A la luz de las conclusiones del estudio, la OCU hace unas determinadas recomendaciones, enfocados tanto a los comerciantes o establecimientos, como a los consumidores.

Cómo evitar problemas con las frutas ya cortadas

La mejor forma de evitar problemas en los comercios es extremar la higiene y la precaución:

  • Quienes preparen y corten la fruta deben extremar la higiene de los utensilios y superficies de corte.

  • Los establecimientos deben controlar las condiciones de exposición y almacenamiento: mantener la fruta alejada del calor, la luz solar y a la temperatura adecuada. 

  • Hay que descartar para el corte las frutas muy maduras y las que presenten heridas en la superficie.

Además, los consumidores que compren estas medias piezas deben tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Harán bien evitando coger piezas muy maduras.

  • Deben recortar todo lo posible el tiempo que pasa desde la compra hasta que meten la fruta en la nevera de casa.

  • Hacer sitio en el frigorífico para colocarlas: deben mantenerse en refrigeración hasta que se vayan a consumir.

  • Si no se consume todo el trozo, volver a meter en la nevera el resto cuanto antes, protegiéndolo con papel film o metiéndolo en un recipiente con tapa para evitar que se contamine.

  • Aun así, es mejor no demorarse demasiado en consumirlo.

  • Como siempre, al cortar la fruta hay que lavarse bien las manos y asegurarse de que los cuchillos y las tablas de corte estén limpias, para evitar contaminaciones cruzadas.

Una alternativa sostenible

Pese a todo esto recurrir a las frutas por mitades es una alternativa sostenible. Y si se cumplen las condiciones tanto en el supermercado como después en los hogares y se respetan las recomendaciones de conservación y consumo, también puede ser perfectamente segura.

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