LA PSICÓLOGA RESPONDE

¿Comes a deshoras? La psicóloga nos da las claves para superar el hambre emocional

Normalmente, se suelen consumir productos ricos en hidratos de carbono como bollería o bebidas azucaradas

¿Comes a deshoras? La psicóloga nos da las claves para superar el hambre emocional
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Rafa Sardiña

Comer es una necesidad básica del ser humano. Pero, ¿comemos por hambre física o por hambre emocional?

Sentimientos tales como el aburrimiento, el estrés, la preocupación o la ansiedad pueden traducirse en una señal errónea que identifiquemos como hambre.

Esto se debe a que muchas personas han aprendido a recurrir a la comida para manejar ciertas emociones.

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¿Cómo puedo reconocer el hambre emocional?

Si alguna vez llegas a casa, después de un día estresante, y te has propuesto cenar algo ligero, saludable, pero tu cuerpo te pide otra cosa… es hambre emocional.

Esto es lo que la psicóloga Inés Laso, en conversación con BuscandoRespuestas, describe como:

“Una estrategia de la regulación emocional, sobre todo de la ansiedad, en la que la comida actúa para reducir ese malestar que nos provoca esa sensación”.

Sin embargo, utilizar la comida para sentirnos mejor no se debe confundir con Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA).

Se trata de un síntoma o desencadenante que camufla sentimientos negativos como la frustración, la angustia, el aburrimiento, y que se ha visto agravado con la pandemia del coronavirus.

Diferencias con el hambre física

Como comenta la psicóloga, el hambre física y emocional pueden confundirse, pero existen diferencias claves entre los dos.

"El hambre emocional aparece de forma repentina, no como el hambre fisiológica que lo hace gradualmente. Produce una sensación de urgencia, de necesitar la comida en ese mismo instante, y se da un deseo por comidas muy específicas", explica Inés Laso.

Y es que, quienes recurren a la comida de manera constante sin poder controlar ese impulso, no lo hacen con alimentos nutritivos.

Normalmente, se suelen consumir productos ricos en hidratos de carbono como bollería o bebidas azucaradas (alimentos ultraprocesados).

Este tipo de alimentos aportan una sensación placentera y relajante.

Sin embargo, es importante señalas que solo durará unos minutos porque no nos van a saciar y nuestra mente nos pedirá cada vez mayor cantidad, pese a que nuestro organismo no lo necesite.

¿Cuáles son los síntomas del hambre emocional?

La especialista, que desde el comienzo de la crisis sanitaria ha visto un incremento de pacientes con este problema, hace una radiografía de quienes padecen hambre emocional.

"Una persona con dificultad del control de los impulsos, con tendencia a sufrir ansiedad (como rasgo de su personalidad) y es posible que afecte más a mujeres jóvenes".

El hambre emocional tiene unas características específicas que podemos diferenciar del hambre fisiológica. Cuando nuestro organismo necesita energía y nos manda señales (suele coincidir con horarios establecidos para realizar las diferentes ingestas).

  • El principal síntoma es no poder controlar el impulso por comer, además de hacerlo sin tener sensación física

  • La voluntad de comer alimentos específicos, como puede ser chocolate, helado, bollería en general…

  • Sentimiento de culpa después de la ingesta

  • Sensación de alivio en el momento de comer

¿Cómo podemos manejarla?

Inés Laso, psicóloga colaboradora en Activa Psicología, recalca que lo primero que tenemos que hacer "es pararnos a identificar qué nos está provocando esa hambre emocional, es decir, la emoción que nos está provocando ese momento y cómo la estamos sintiendo en nuestro cuerpo".

Para ello tenemos que fijarnos en los síntomas corporales, los pensamientos asociados y cuál es la causa que nos está provocando ese sentimiento.

Aunque se puede realizar de forma personal, lo más recomendable es con un profesional de la psicología "porque en muchas ocasiones no se identifica a la ansiedad".

Una vez hayamos identificado qué nos produce esa sensación irrefrenable de comer, se puede recurrir a diferentes técnicas.

Una de ellas es hacer una actividad incompatible con la comida, lo que se conoce como control atencional.

"Focalizar nuestra atención en otra tarea diferente que no sea esa urgencia de querer comer y podría ser la propia tarea que estemos realizando en ese mismo instante".

También es fundamental recurrir a técnicas de relajación "para cambiar lo que ocurre en nuestro cuerpo y dirigirnos a estímulos externos que nos eviten recurrir a la comida para calmar esa ansiedad que estamos sintiendo".

Consejos para combatirla

  • Delimitar el espacio de trabajo. No mezcles el lugar donde sueles comer con el ambiente de trabajo. También es extensible a la oficina (esencial que la comida no se realice en el escritorio, frente al ordenador).

  • Horario. Si cuando estás en la oficina tienes un horario fijado para la comida, mantén esta rutina fuera de ella. Durante el teletrabajo es importante mantener el horario de las comidas.

  • Desayuno. Que el desayuno es la comida más importante del día es cuestionado por muchos nutricionistas, pero es esencial que realices un desayuno completo. Así se evita picotear de manera innecesaria. Esto no significa que durante los descansos no puedas realizar comidas (fruta, un puñado de frutos secos…).

  • Evita bebidas azucaradas.

  • Planifica las comidas con antelación para evitar el consumo de ultraprocesados. El método de organización más aconsejado es el batch cooking, que te permitirá ahorrar tiempo y dinero.

  • Realiza ejercicio físico. La práctica deportiva libera endorfina, una hormona que combate el estrés y la ansiedad.

Si realmente se siente la necesidad irrefrenable de ingerir algún alimento, hay alternativas saludables (a la par que deliciosas).

Es el caso del yogur natural, queso fresco, crudités (verduras crudas), pan integral con aguacate, pavo, atún o hummus.

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