CONSUMO

La fiebre de los envases negros para productos con proteína: "Es muy de macho, como el 'light' era rosa"

El negro, reservado a los productos 'gourmet', se impone como color estándar para los productos con mucha proteína dirigidos al público deportista y masculino

El queso cottage y el queso de burgos ahora llevan envases negros

El queso cottage y el queso de burgos ahora llevan envases negros / A.P

Analía Plaza

Analía Plaza

Hasta hace un par de meses, el queso 'cottage' —una variedad de queso fresco parecida al requesón— que vendían en Carrefour iba en un envase blanco con la etiqueta azul. Si alguien va buscándolo ahora, le costará encontrarlo, porque el nuevo envase es negro y rojo. Y en lugar de destacar en grande lo que es (queso 'cottage') destaca que es un producto con proteína, con el PRO en letras mayúsculas y una tipografía impactante.

El nuevo queso cottage de Carrefour, a la derecha, tiene el envase negro y rojo

El nuevo queso cottage de Carrefour, a la derecha, tiene el envase negro y rojo / A.P

Aunque desde la cadena aclaran que son productos distintos (el del envase blanco es marca de proveedor y el del envase negro marca propia, así que en algunos supermercados coincidirán en el lineal y en otros solo habrá uno de los dos), en la práctica son el mismo queso con las mismas propiedades y, de hecho, los mismos gramos de proteína: 12,3 por cada 100. ¿Por qué, de repente, la proteína es un elemento tan central? ¿Y por qué un queso fresco que ya tenía ese nivel de proteína pasa a estar categorizado como un producto rico en proteína?

Bienvenidos al mundo de los códigos visuales y a la necesidad de la industria de la alimentación de poner de moda algo para mantener la atención del consumidor. Bienvenidos al mundo de la proteína y de los envases negros dirigidos al público masculino que se quiere poner fuertote.

Una jugada maestra

"Es una jugada maestra", sentencia la nutricionista y divulgadora Beatriz Robles. "La industria alimentaria hace su trabajo. Capta las tendencias del mercado y las aprovecha a su favor. Y si tienes un producto que ya cumple las características que el mercado demanda, ¿qué mejor que posicionarlo ahí? No tienes que hacer esfuerzo extra, no tienes que hacer inversión en I+D. Solo algo de mercadotecnia para cambiar el envoltorio. Y la legislación juega a tu favor, porque como ya tiene esa cantidad de proteínas puedes destacarlo en el etiquetado".

Robles desgrana las razones por las que la proteína está tan de moda desde hace unos años. "A finales de los setenta se demonizaban las grasas por su alto contenido calórico. Empezaron a proliferar los productos light, bajos en grasas. Después se diluyó la atención sobre las grasas, se empezó a ver que no todas eran iguales... Y a los consumidores les dejó de llamar la atención. Hay que llevar esta atención a otro sitio. Así que desde principios de los 2000 la atención se centró en el azúcar. Y desde hace unos diez años, el siguiente nutriente en el que tenemos que fijarnos es la proteína. Los otros ya están amortizados. Se vinculan a un estilo de vida, a los deportistas y a mejor salud. Los productos empiezan a enriquecerse con proteína o se destaca que son ricos en ella".

Proteína en polvo para deportistas

Proteína en polvo para deportistas / Bodyfitsupplements

La burbuja proteica, como la denomina el medio gastronómico El Comidista, incluye yogures, flanes, cereales, bebidas vegetales y hasta panes enriquecidos. No es difícil verlos en el lineal porque sus envases suelen ser negros y con letras llamativas, imitando la estética de los productos para deportistas. No se sabe qué marca fue la primera en adoptar este código, pero sí que se ha establecido como estándar y todas han ido detrás. Incluso transformando envases que antes eran rosas (asociados a lo femenino, lo light y que destacaban su 0% de materia grasa) en otros con una buena franja negra y un número bien grande con los gramos de proteína. Como el del queso fresco batido de Central Lechera Asturiana, que en 2022 cambió su formato, su fórmula (pasó de 7 a 8,5 gramos de proteína por cada 100) y su envase.

Antes y después del queso batido Flor de Burgos

Antes y después del queso batido Flor de Burgos / Central Lechera Asturiana

"Al incrementar el gramaje de proteína y convertirnos en la opción con más proteína del mercado dentro de los quesos frescos batidos", explican desde Capsa Food, la empresa matriz, "adaptamos el diseño para que llevara el código de color del segmento proteínas".

La historia se repite con el queso blanco Burgo de Arias. A este producto, que hasta ahora era azul (original), rosa (light) o verde (sin sal), le ha salido un primo negro: el protein plus, con sus 14,9 gramos de proteína por cada 100. "El color negro nos permite diferenciarlo de otros y, además, es fácilmente identificable por aquellos consumidores que buscan productos con un alto contenido en proteínas", explican desde la empresa.

Un color tabú

"Los códigos visuales en la alimentación siempre han existido", explica el experto en branding Fernando de Córdoba. "Con la llegada de los productos hiperprocesados se puso mucho más en boga. Muchas de las leches desnatadas eran rosas porque se destinaban a mujeres, igual que los yogures light. El color te marca a quién se dirigen. Los productos que llevan proteínas imitan los códigos visuales de los batidos de proteínas: son muy de macho en el sentido más estereotípico de la palabra, con unas tipografías muy fuertes. Y eso que el color negro no se atrevía a usarlo nadie en alimentación, era tabú. Se empezó a poner de moda para diferenciar los productos lujosos, como el champán".

"El rosa para los productos light es el paradigma perfecto de cómo se utiliza el sesgo de género para vender productos con unas características muy concretas. Hay productos idénticos, como las cuchillas de afeitar, que simplemente por el packaging se dirigen a un grupo de población", añade Robles. "¿Por qué se usa el negro en proteína? Puede haber sesgo. Lo vinculamos a productos 'gourmet' y tiene cierto componente de masculinización, de público que inicialmente es más deportista y masculino. Pero tienes otro ejemplo en las bebidas energéticas, que usa colores agresivos, brillantes y con llamaradas para dirigirse al público joven, al que quiere transmitir energía y vigor".

Para concluir, Robles sugiere varios productos que podrían verse 'proteinizados' estéticamente porque ya tienen mucha proteína natural. "Alimentos como el huevo, las legumbres, la soja, el queso... Estamos continuamente buscando la novedad, pero muchos ultraprocesados de diseño que destacan la presencia de un nutriente tienen menos que otros de andar por casa".