CONSUMO

Los 'boomers' disfrutones que salen más que nadie: "Viven en 'carpe diem' porque se lo pueden permitir"

Bares y restaurantes pierden al consumidor esporádico, pero ganan al 'senior disfrutón', que sale de celebración, en fin de semana, con amigos y pareja pero sin niños

Una pareja de adultos tomando algo en la playa

Una pareja de adultos tomando algo en la playa / ANDRI KLOPFENSTEIN EN UNSPLASH

Analía Plaza

Analía Plaza

Carmen y Manuel tienen 62 años, llevan casi cuarenta casados y salen más que nunca. De bares, de restaurantes, de escapadita de fin de semana o de viaje internacional. "A lo mejor hacemos un plan al mes, o dos, según libremos en el trabajo", cuentan, un viernes, mientras se dirigen a comer a un restaurante con un matrimonio amigo de su edad y después de haber pasado el día anterior viendo el espectáculo de Puy de Fou. "Claro que salimos más que antes: cuando eres joven y tienes hijos pequeños no puedes hacer según qué tipo de turismo. Y está la cuestión económica, que con niños e hipoteca te tienes que contener".

Hasta los 27´, cuando nació su primera hija, Carmen y Manuel salían... pero de otra manera. "Salíamos de vacaciones. Los fines de semana íbamos a ver a nuestras familias. Hay algo fundamental: hace cuarenta años no había esta necesidad de salir y estas ganas de hacer turismo y de estar todo el día por ahí", reconocen. "Quedabas con tus amigos para tomar algo, ibas al cine y el turismo eran solo las vacaciones. Ahora se lleva otro tipo de turismo y parece que si no estás haciendo algo te quedas atrás".

A veces salen solos, a veces con amigos. Y aprovechan estos años, rematan, porque cuando se jubilen perderán cierto poder adquisitivo —no valoran vender su principal activo, su casa— y se cortarán un poco más.

Carmen, Manuel y sus matrimonios amigos son 'baby boomers' (o 'seniors') y, ahora mismo, la cohorte de edad que más consume fuera de casa, la generación que sostiene el aumento del gasto de los españoles en restauración, según un reciente estudio de la consultora Kantar.

"En el fondo es la evolución de la pirámide poblacional española. Cada vez hay menos jóvenes y más gente de más de cincuenta años, que son los que mayor parte de la tarta suponen en consumo fuera del hogar", dice Cristina García, la directora de restauración de la consultora. "¿En detrimento de quién? Pues hay dos casuísticas: de los más jovencitos, que tienen sus propias formas de ocio y se esconden tras una pantalla, y de los que tienen entre 35 y 49, que al tener hijos e hipotecas son los los más afectados por la inflación".

Como cada año, Kantar ha elaborado su informe de restauración y consumo fuera del hogar y ha identificado algunas tendencias. La gente en general sale menos, pero cuando sale gasta más. Bares y restaurantes están perdiendo al consumidor "esporádico", funcional, que sale entre semana a tomar algo y, en cambio, están ganando al 'senior' disfrutón, que sale de celebración, en fin de semana, con amigos y pareja pero sin niños.

"Con la inflación, cada franja de edad ha tomado sus decisiones", continúa García. "Al ser el mejor posicionado económicamente, el target de más de cincuenta años es el que menos ha reducido sus ocasiones de consumo".

Como adolescentes

En apenas quince años, el gasto general de los mayores de 65 se ha disparado. Si antes de la crisis de 2008 eran los jóvenes —de 16 a 29 años, el segmento que utiliza el INE— los que más gastaban, ahora son, y con diferencia, los jubilados.

"Es un fenómeno que venimos observando desde principios de los 2000", dice Ana Jiménez, profesora de economía de la UOC. "Antes hablábamos de segmentos de mercado donde la edad era la variable determinante; ahora se segmenta más por aficiones y comportamientos. Y puede darse el caso de gente de entre 50 y 60, que antes eran abuelos, y ahora son 'seniors' con patrones de consumo muy parecidos a los de los adolescentes. Tienen tiempo y fuerza económica, así que el ocio es un tema importante".

Para Javier Carbonell, profesor asociado en el centro de estudios europeos SciencesPo y uno de los autores que participan en el libro La desigualdad en España, la cuestión es más profunda. No solo tiene que ver con cuánto dinero tiene cada grupo de edad, sino con sus expectativas de futuro.

Carbonell elaboró un informe sobre juventud y democracia en España. "Uno de los puntos que encontramos fue la falta de espacios de socialización, lo que impide el refuerzo de la identidad colectiva. Si vives de forma totalmente individualizada, no te llega información sobre ayudas sociales o temas que te interesen a nivel político", explica. "Por otro lado, veíamos una enorme preocupación por su situación económica. Si no tienes seguridad laboral, tendrás mucho más miedo a movilizarte por cómo afecte eso a tu trabajo. Y hay una idea de things will work out [al final, todo saldrá bien] que para muchos jóvenes no existe. No han visto que tengan que aprovechar cualquier oportunidad porque todo puede acabar mejorando, han visto lo contrario: que las cosas pueden ir a peor. Es una idea que funciona de forma muy distinta en las personas mayores".

Para los 'baby boomers', "el sistema ha funcionado", mientras que para los jóvenes "la promesa se ha roto". "Es mucho más difícil subir en el ascensor social hoy que hace veinte o treinta años, cuando ese ascensor funcionó mejor que nunca. La crisis de 2008 duró muchísimos años y los mileniales han crecido con falta de expectativas. Así que el aprendizaje es: no confíes en el futuro y lo poco que tengas, guárdatelo. Los mayores viven en 'carpe diem' porque además se lo pueden permitir".

Ser mayor no implica automáticamente ser rico, "pero es evidente que existe la desigualdad generacional. Y no es contradictoria con la de clase".

En cualquier caso, según los últimos datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares, tras varios años rezagada, la franja de edad más joven —de 16 a 29 años— vuelve a ser la segunda en términos de consumo medio por persona.

Jiménez, de hecho, anticipa un cambio en el que el gasto en ocio será muy relevante para todas las franjas de edad, no solo de jóvenes (como antes) ni de 'boomers' (como ahora).

"Ahora hay parejas de mileniales que deciden no tener familia y están en una posición bastante buena. La tendencia de no tener cargas familiares y trabajar, pero también disfrutar y ser hedonista, tendrá un peso muy importante en las nuevas generaciones, no solo en los 'seniors'".