Opinión | EL PULSO DE ESPAÑA

9J: Feijóo gana con pellizco y Sánchez se empodera

El líder del PP vence y se desmarca de colegas europeos arrollados por la extrema derecha, pero no logra despegarse de un incombustible Sánchez

Alberto Núñez Feijóo y Dolors Montserrat, durante sus declaraciones después de los resultados de las elecciones europeas.

Alberto Núñez Feijóo y Dolors Montserrat, durante sus declaraciones después de los resultados de las elecciones europeas. / José Luis Roca

El Partido Popular ha ganado las elecciones europeas en EspañaAlberto Núñez Feijóo ha vencido, de nuevo, en un ‘cara a cara’ con Pedro Sánchez de ámbito nacional, exhibiendo un poderío del que ya no pueden hacer gala otros líderes conservadores o liberales en Europa que han sido avasallados por la extrema derecha. Para la historia de la UE quedan las dimisiones o disoluciones de Cámaras que el resultado de este 9 de junio ha traído de la mano. En España, Vox ha crecido en estos comicios hasta alcanzar seis escaños, a los que hay que sumar otros tres logrados por Alvise Pérez y su ‘Se acabó la fiesta’, un fenómeno político con aires de protesta folclórica-digital que, sin embargo, deja un rastro preocupante en nuestro mapa político. Ojalá efímero. 

La suma de este extremismo ‘a la española’ no ha logrado ni mucho menos noquear al jefe de los populares que se ha hecho con 22 eurodiputados, marcando diferencias con otros colegas de similar ideología en la Unión. Como el propio Núñez Feijóo se encargó de enfatizar en la noche electoral, ha obtenido un resultado contundente. El mejor de los últimos 25 años. Sin embargo y pese a sacarle cuatro puntos al PSOE en esta cita electoral, su victoria tiene pellizco. Lo tiene porque no ha logrado despegarse lo suficiente de los socialistas según sus propias expectativas, esas que el político gallego y su equipo dejaron ver de forma arriesgada e innecesaria en el inicio de la campaña electoral. 

Y tiene pellizco, además, porque visto lo visto y proyectado a unas hipotéticas generales la dependencia de la derecha extrema para rozar la gobernabilidad sigue siendo el elefante en la habitación de la aritmética parlamentaria, dado que los populares saben que esa realidad le aleja de otras cábalas y alianzas antaño posibles con partidos nacionalistas. Aún así, Feijóo es quien ha ganado las europeas tiñendo, otra vez, el mapa de España de mucho azul.

Vayamos al PSOE. Ha quedado segundo en el pódium, pero ha salvado los muebles, sin duda, con 20 escaños y sin haber protagonizado ningún descalabro en un momento muy delicado internamente. Con la amnistía recién aprobada. Su líder, Pedro Sánchez, ha hecho todo lo que debía, quién sabe si incluso lo que no debía, lo que podía y lo que su creatividad política le ha dado a entender para salir de nuevo vivo, bastante vivo, de unas elecciones que en principio jugaba a la contra. Sánchez ha buscado y no ha evitado la confrontación directa con la ultraderecha (queda pendiente en el cajón del ministro de Exteriores español una crisis diplomática con el argentino y provocador presidente Milei) y, cuando ha lo estimado oportuno, ha entrado en la lucha a cara de perro con Feijóo.  

La imputación de Begoña Gómez, su mujer, en la recta final de la contienda electoral no acongojó a un jefe de los socialistas que optó, como ya nos tiene acostumbrados, a hacer “de la necesidad, virtud” y a utilizar esa adversidad para arengar a sus seguidores y a los de toda la izquierda (la zurda) a votar PSOE, a fin de votar contra un hipotético intento de la derecha y de algunos sectores judiciales de hacer volar por los aires el gobierno de coalición a través de ataques a su esposa. ¿Funcionó su estrategia y su llamada que llegó a plasmar en una nueva carta a la ciudadanía? A tenor del resultado obtenido por su candidata el 9-J, Sánchez ha logrado al menos atraer a votantes desencantados con Sumar (sí, ya hay desencantados con Sumar, pese a su extrema juventud) y pescar en el río revuelto de la pugna entre Yolanda Díaz y sus antiguos compañeros de Podemos. 

Sánchez y los suyos, pese a no ser vencedores, no salen vencidos de esta. Se sienten empoderados y ven alejarse, al menos en teoría, el fantasma de un adelanto electoral. Claro que todo dependerá de lo que suceda en las próximas horas en Cataluña, ya saben, donde hubo hace apenas unas semanas hubo unas elecciones que aún no se han resuelto y donde mañana se da un paso trascendental con la formación de la mesa del Parlament. ¿Cooperará ERC para que Salvador Illa sea president, dándole otro respiro al PSOE? ¿O le complicará la vida al presidente como parece tiene pensado hacer Junts? Atentos.