POR QUÉ SUBIÓ HASTA 15 ESCAÑOS

El PP pasó del susto al empujón el 12M: "El espaldarazo que necesitamos para las europeas y la legislatura"

Cuando lograron el diputado número 15 la euforia se desató en Barcelona y Génova. "Un resultado tan inesperado como bueno", reconocen dirigentes de peso y barones territoriales, señalando la importancia de haber enviado un mensaje claro con respecto a Vox y de regreso a Cataluña

Alberto Núñez Feijóo reúne a su comité de dirección tras las elecciones catalanas.

Alberto Núñez Feijóo reúne a su comité de dirección tras las elecciones catalanas. / DAVID MUDARRA.

Paloma Esteban

Paloma Esteban

Los últimos días de la campaña habían sembrado dudas dentro del partido. Las elecciones catalanas le iban a ir bien al PP porque partiendo de 3 diputados era muy difícil no crecer exponencialmente. Pero dirigentes de distintos territorios, presidentes autonómicos y en la propia dirección nacional observaban la resistencia de Vox con desconfianza. El discurso de la campaña en las formaciones de la derecha, muy centrado en aspectos como la inmigración, la seguridad y la okupación, beneficiaban al partido de Santiago Abascal en apariencia. En el PP catalán, sin embargo, insistían en que las cosas iban a ir “muy bien”. No conseguían explicar por qué sus percepciones eran tan buenas y las de los ultra también. Algo no cuadraba.

Cuando Alberto Núñez Feijóo mostró su “convicción” de que serían cuarta fuerza algunos dirigentes se echaron a temblar. Veían los números demasiado justos como para apostar tan fuerte. En Génova no quisieron edulcorar el listón tan alto de su jefe. Con más prudencia en las palabras quizá, pero se reafirmaban: “Nosotros no tenemos encuestas internas que nos den por detrás. Y en el territorio tampoco”. 

Aún así, en la propia jornada electoral las expectativas seguían contenidas y en el núcleo duro conservador volvían a insistir en el “crecimiento” por encima de “la obsesión” sobre la posición con respecto a Vox. Pero cuando se confirmó el diputado número 15 la euforia se desató.

La realidad es que los populares no contaban con un escenario tan favorable: 12 escaños más que en las últimas elecciones autonómicas, representación en las cuatro provincias -también en Girona- y 233.000 votos más que en 2021, siete puntos arriba. 

Además, se confirmó un claro sorpaso a Vox, que se quedó en once escaños, los que tenía, pero que sumó 30.000 votos con respecto a hace cuatro años. “Un espaldarazo total para las elecciones europeas y para lo que pueda venir en la legislatura. Tan inesperado como bueno”, resumen en una comunidad autónoma gobernada con mayoría absoluta del PP.

El análisis es compartido en otros territorios y por la inmensa mayoría de dirigentes con peso. “Si nos dicen doce diputados firmamos. Y quedar por encima de Vox tan rotundamente es un mensaje muy importante”, resumen distintos cargos con peso.

Diputados, senadores y miembros de ejecutivos regionales reconocen que había un cierto aire de tensión. El PP no se jugaba tanto en Cataluña. Nada que ver con el PSC, en cabeza en todas las encuestas y que consiguió una rotunda victoria; ni con el independentismo, que como se vio, ha firmado un fracaso importante. Pero para Feijóo, más allá del PP catalán, el resultado de este domingo era muy relevante. El presidente del PP siempre ha reconocido que no podrá llegar a la Moncloa si no recuperaba presencia en esa comunidad. 

Y además, acudir a las europeas de junio -planteadas como una segunda vuelta de generales en toda España, tras la investidura de Pedro Sánchez y sus alianzas- desde esta posición, lo cambia todo. Si el PP hubiera quedado por detrás de Vox, reconocen distintos dirigentes, “la situación se habría complicado bastante”.

La euforia que se vivió en el hotel Grand Marina de Barcelona, donde el PP de Cataluña siguió el escrutinio, se contagió por el resto de España. Diputados, concejales y otros cargos que acudieron a las cuatro provincias como apoderados de mesas electorales y para dar apoyo al partido reconocen ahora un cambio de ambiente total con respecto a la anterior cita electoral. Algunos de ellos, que estaban en los territorios con más apoyo independentista como la provincia de Girona, explican que hubo sorpresas durante la jornada al ver que muchas mesas electorales tenían papeletas del PP. No eran muchas, pero es que en los últimos años quizá no llegó a haber ninguna.

Una campaña nacionalizada favorable

Hay un análisis compartido sobre lo bien que le sentó al PP que se nacionalizara la campaña a raíz de la carta a la ciudadanía de Pedro Sánchez. Es un hecho que al PSC también le favoreció o, como mínimo, no le restó apoyos. Pero para los populares, que acostumbran a sacar mejor resultado en las generales en Cataluña, que el debate girara en torno a la figura del presidente también movilizó a los suyos.

En las elecciones de julio, de hecho, el PP fue tercera fuerza en Cataluña, solo por detrás del PSOE (34% de los votos) y Sumar, que se quedó en un 14% con los populares en el 13%. Feijóo adelantó a ERC y Junts en esta cita estatal. Y en estas autonómicas, con una campaña que empezó absolutamente contaminada por el amago de la dimisión de Sánchez, el PP también ha registrado un comportamiento electoral más propio de unas generales: en la ciudad de Barcelona y en Lleida, por ejemplo, siendo tercera fuerza por delante de ERC; y en otras de las más pobladas de Cataluña como Tarragona, Badalona y Hospitalet, los populares fueron segundos, por encima también de Junts.