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Aragonès pide el voto a ERC para evitar que Felipe VI "se pasee" con Illa por la Generalitat

El presidente catalán en funciones llama a la movilización para desmentir a los sondeos y culminar la remontada

Aragonès pide el voto independentista y de izquierdas y "contra la monarquía y la corrupción"

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ERC ha despedido este viernes la campaña electoral desde Tarragona fundamentalmente con un objetivo: azuzar la idea que la remontada es posible y que, digan lo que digan las encuestas, siguen en la batalla electoral por la presidencia de la Generalitat de Cataluña contra el PSC y Junts. Era el último mitin y no había que guardarse nada, así que el president de la Generalitat y candidato de ERC a la reelección, Pere Aragonès, lo ha dicho sin rodeos: "Esto no es cosa de dos, esto es cosa de ocho millones de catalanes". Para culminar este impulso final, ha llamado a la movilización para "concentrar" en ERC el voto de izquierdas y el voto independentista. Su oferta a los catalanes es que conjugará tanto las políticas sociales como seguir con el camino del 'procés'. Son dos cuestiones que, asegura, no pueden garantizar a la vez ni socialistas ni posconvergentes.

En su última intervención ha querido que nadie le pueda reprochar que no lo ha dado todo. Ha hecho su discurso más largo y, probablemente, más enérgico de los últimos 15 días y ha disparado por igual contra el PSC y contra Junts. Como novedad, ha vinculado a Salvador Illa con la Familia Real. Se ha mostrado convencido de que, si el candidato socialista es president, lo primero que hará es invitar al rey Felipe VI a Barcelona. "Que el rey Borbón no se pasee por el Palau de la Generalitat solo lo podemos garantizar ERC", ha proclamado.

También ha tratado de desgastar a Junts con una idea de fondo: vincularla a los recortes que hizo CiU cuando gobernó la Generalitat y a la corrupción. De hecho, ha recordado que, fruto de los problemas con la justicia, esa formación decidió cambiar de nombre. Luego lo ha contrapuesto con los 93 años de ERC con la misma marca: "Nosotros no hemos necesitado cambiar de nombre porque nunca hemos sentido vergüenza de la gente que nos ha precedido", ha concluido.

Optimismo pese a todo

Los republicanos han afrontado una campaña complicada desde el minuto 1. Primero, porque el amago de dimisión de Sánchez les apartó del foco durante días. Después, porque han tenido que vivir con un goteo de encuestas adversas. Al final, se han rebelado contra la demoscopia y han tratado de transmitir una idea fuerza: otras veces las encuestas también eran pesimistas para ERC, y no acertaron. Pese a todas las adversidades, han acabado la campaña con un tono más optimista del que podían imaginar hace unos días. Las mismas encuestas que les han maltratado durante semanas detectan que han empezado a movilizar votantes.

También el presidente del partido, Oriol Junqueras, ha intentado transmitir la idea que todo está abierto. Lleva haciéndolo desde el principio de la campaña. Su idea es que un Govern que presenta las cifras económicas y sociales del ejecutivo Aragonès debería "arrasar" el domingo. Además, ha intentado presentar a ERC como un partido transversal que puede defender desde los asalariados a los empresarios pasando por los autónomos. Desde los jóvenes a la gente mayor y desde a los payeses a los pescadores.

Contra el Hard Rock

Como el mitin es en Tarragona, uno de los protagonistas del acto ha sido el futuro del macrocomplejo del Hard Rock. Desde el Govern, ERC no lo ha frenado alegando que no era legalmente posible, pero ha intentado marcar distancias. En cambio, el PSC y Junts son partidarios fervientes del proyecto. Es por esto que la candidata tarraconense de ERC, Raquel Sans, ha dicho que si ERC no revalida la presidencia de la Generalitat volverá la "sociovergencia del cemento y los casinos". "Triturarán el territorio", ha añadido la candidata a las europeas, Diana Riba.

ERC ha dedicado la campaña a proponer tres grandes ejes si mantiene la presidencia: insistir en el referéndum pactado; negociar una financiación singular y reforzar el Estado del Bienestar y la defensa de la lengua catalana. En cambio, ha declinado hablar de pactos. Es decir, que si tienen la llave de la legislatura no se sabe si mirarán más hacia el PSC y los Comuns, o lo harán hacia Junts y la CUP. Esto le da menos información a sus potenciales votantes, pero les deja las manos libres para negociar tras el 12-M.