GUERRA DE UCRANIA

El envío de tanques a Ucrania rompe la alianza progresista de Sánchez y anticipa la división del Congreso

  • Unidas Podemos, ERC, EH Bildu y BNG manifiestan sin matices su oposición al envío de carros de combate a Ucrania

  • La mayoría del sector progresista, incluido Compromís, exigen que haya antes autorización del Congreso

  • La división de la mayoría parlamentaria de Sánchez pone el foco de nuevo en el PP

El envío de tanques a Ucrania rompe la alianza progresista de Sánchez y anticipa la división del Congreso
6
Se lee en minutos

El ministro de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, coordinador de la acción del Ejecutivo, mano derecha de Pedro Sánchez, ha asegurado este miércoles que el envío de armas a Ucrania, carros de combate en concreto, es una operación que está decidida, y si no, casi decidida. La ha enmarcado en la colaboración de España con la OTAN. 

Más tarde, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha confirmado la disposición al envío de esos carros de combate, que son los ‘Leopard’ y que necesitan una puesta a punto, según sus palabras. Ha subrayado, sin embargo, que antes hay que aguardar a la oficialización de la decisión de Alemania, que está tomada. El Gobierno de Olaf Scholz los enviará.

Tanto Bolaños como Robles han recalcado la importancia de la coordinación con los aliados europeos. Han incidido en que, ante todo, debe primar la sintonía en la UE y en la OTAN

Pero ni Bolaños ni Robles han mencionado un aspecto relevante en el plan militar que se avecina: el papel del Congreso. ¿Informará el Gobierno al Parlamento antes de que formalice sus intenciones? ¿Pedirá su autorización? ¿Explicará a los diputados y senadores lo que ha hecho una vez lo haya hecho? El ministro de Presidencia ha dado a entender que no hace falta ir a la Cámara. Fuentes parlamentarias subrayan a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA que eso dependerá de la fórmula y método que elija y trace el Ejecutivo. Por ejemplo, si dona los tanques, no está obligado a comparecer un ministro, así que, no habría que contar con su presencia en comisión o ante el pleno. 

Otra cosa es que Pedro Sánchez y sus ministros opten por ir al Congreso y contar su plan con los tanques, y contar de paso motivaciones y finalidades. Pero eso dependería de su voluntad o de su cortesía parlamentaria, y siempre y cuando la forma en que dé los carros de combate no le obligue a la comparecencia en el Parlamento.

Porque hay una ley que sí que puede obligar al Gobierno a comparecer. Es la Ley de la Defensa Nacional, aprobada en 2005. Era presidente José Luis Rodríguez Zapatero.

Control de la política de defensa

Ya en la exposición de motivos, la norma indica que “en relación con las misiones en el exterior” las Cortes Generales “deben tener una mayor participación y protagonismo”. Por ello, es objetivo de la regulación someter a debate “las decisiones gubernamentales” al respecto.

Una exposición de motivos no es más que un marco político. Desvela intenciones, voluntad, pero no arrastra compromisos. El articulado, sí. Y el articulado, artículo 4 exactamente, dice que al Congreso y al Senado corresponde “otorgar las autorizaciones previas para prestar el consentimiento del Estado a obligarse por medio de los tratados y convenios internacionales”. Leído hasta aquí, cabe esperar a cómo encaja el Gobierno el envío de tanques.

¿En qué casos es necesario el consentimiento del Estado? El artículo 4 conduce al 94 de la Constitución. Esos casos son: sobre tratados de carácter político, sobre tratados o convenios de carácter militar… Aquí podría hallarse una conexión con ese más que probable envío de armas a Ucrania.

El citado artículo 4 de la Ley de Defensa Nacional añade más supuestos en los que tienen que intervenir las Cortes Generales. Habla de “aprobar las leyes relativas a la defensa”, habla también de “debatir las líneas generales de la política defensa”, en lo que remarca, “singularmente”, los planes de reclutamiento y modernización; habla el artículo de “controlar la acción del Gobierno en materia de defensa”, y por último, indica esto: “En particular, al Congreso de los Diputados le corresponde autorizar, con carácter previo, la participación de las Fuerzas Armadas en misiones fuera del territorio nacional”.

Una fuente parlamentaria conocedora de la política de defensa y de su legislación reseña la importancia de distinguir entre el envío de tropas y el envío de armamento. Lo que está planeando el Gobierno es enviar tanques, no soldados. De hecho, el capítulo I del título III de la norma regula el control parlamentario de las misiones de las fuerzas armadas. Al no tratarse de militares, quizá pueda zafarse el Ejecutivo de la asistencia al pleno del Congreso.

Ahora bien, el artículo 4-punto 1-letra ‘d’ señala que a las Cortes Generales corresponde “el control de la política de defensa”. Enviar tanques a un país en conflicto es política de defensa.

La izquierda: mayoría del “no”

Conozcan los grupos parlamentarios o no la Ley de la Defensa Nacional, el caso es que varios de ellos se han apresurado este miércoles a exigir al Gobierno explicaciones ante el Congreso, cuando no la autorización del Congreso. 

El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, protagonista de un desayuno informativo en Madrid, ha abogado por ello. Su partido, según han afirmado fuentes de la formación a este periódico, se niega al envío de tropas. Votará “no” si se diera la situación. Y si no se diera, protestará cuando toque, donde toque.

EH Bildu, tal y como ha declarado su portavoz, Mertxe Aizpurua, piensa igual. La diputada ha dicho este miércoles que más importante que enviar armas es usar “las vías diplomáticas”. Llegado el caso, votará “no” a mandar tanques. Si no, manifestará que no está de acuerdo. No obstante, la parlamentaria ha defendido que haya autorización de la Cámara.

Unidas Podemos dice “no” a enviar carros de combate y seguirá diciendo “no”. La ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, secretaria general de la formación ha pedido al presidente “liderar la vía diplomática” porque “el despliegue” de armamento “sólo contribuirá a la escalada bélica”, o en otras palabras, a “una respuesta peligrosa de Rusia”. Belarra ha comentado que es justo esto de lo que advierten los “expertos”.

Ya este martes, en el debate propiciado por la comparecencia de Pedro Sánchez, diferentes cargos de la confluencia enarbolaron la paz. Enrique Santiago pidió paz. Pablo Echenique, también. 

Como pide paz el diputado de Compromís, Joan Baldoví, quien, en declaraciones a este medio, plantea “una salida diplomática”. No le gusta que lleguen más armas a Ucrania, reconoce, pero a la vez matiza que “en otros momentos históricos se ha demostrado que ponerse de perfil ante los agresores no ayuda a acabar con los conflictos”. Dicho esto, Baldoví sentencia: “La autorización del Congreso es imprescindible”.

Desde el BNG no hay dudas. Sí a la autorización de la Cámara. No al envío de armas. Así contesta su representante, Néstor Rego.

El papel del PP

Noticias relacionadas

El Partido Popular no se opone a la movilización de los carros de combate “Leopard”, pero tampoco ha evidenciado su respaldo. Elías Bendodo, coordinador nacional de la organización, ha pedido esperar a la UE. Prefiere antes de posicionarse “unidad de mensaje” en la Unión, y por supuesto coordinación.

Es difícil aventurar el rechazo del PP si en Europa la posición es nítida y unitaria. Cuando Pedro Sánchez fue al Congreso a informar sobre las primeras actuaciones de la Unión para responder a la invasión rusa, hace casi un año, los populares no hicieron oposición ni endurecieron su tono. Sabe el Gobierno que en cuestiones de defensa el partido de Alberto Núñez Feijóo está en el apoyo y el respaldo. Igual que Cs. E igual que el PNV, tal y como ha señalado el portavoz en el Congreso, Aitor Esteban.