CONFUSIÓN ANTE LA AUSENCIA DE UN PAPEL

El protocolo antiabortista fantasma mantiene la crisis abierta en el Gobierno de Castilla y León

  • El entorno de Mañueco: "No hay papel porque ese protocolo no existe. No hay nada y no se actualiza nada que tenga que ver con el aborto"

  • Vox insiste en que "confía en la palabra" del PP y revisará el pacto de Gobierno si no cumple, aunque no ve la ruptura de la coalición

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (i), junto al consejero de Sanidad, Alejandro Vázquez (d).

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (i), junto al consejero de Sanidad, Alejandro Vázquez (d). / EFE/Nacho Gallego

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Mientras el presidente de la Junta de Castilla y León niega que se vaya a actualizar ningún protocolo que afecte a las mujeres que deciden interrumpir su embarazo —así lo dijo en una comparecencia el lunes y lo ratificó en una carta escrita el martes a Pedro Sánchez— el socio minoritario de la coalición, Vox, exige que las medidas que su vicepresidente relató hace días (y que pasan por ofrecer escuchar el latido del feto o ecografías 4D a todas las mujeres embarazadas, incluidas las que transmiten su decisión de abortar) se pongan en marcha de inmediato. La confusión no es menor porque el protocolo no aparece en ningún papel.

Ni ha salido publicado en el Boletín Oficial de la Junta ni tampoco las fuerzas políticas que gobiernan lo han hecho público. En Vox insisten en exhibir “la nota de prensa” que se emitió el jueves pasado con el supuesto acuerdo del Consejo de Gobierno castellanoleonés, y en el PP zanjan el asunto con un argumento claro: no hay papel porque el protocolo no existe.

“No hay ninguna orden, ningún papel, ningún protocolo. No hay nada. El presidente lo ha dicho claramente. No se actualiza nada que tenga que ver con el aborto. Entre otras cosas porque es ilegal. Vox puede decir lo que quiera. No se va a hacer”. Así de contundentes se expresan en el entorno de Mañueco sin esconder el fuerte malestar que el jefe del Ejecutivo autonómico tiene con su número dos por la polémica generada. Hasta el punto de que cuestiona su continuidad en el Gobierno si no deja de acumular escándalos que pongan en un aprieto a su administración, como publicó este diario.

La cuestión es que en Vox siguen insistiendo en que “en los próximos días” cuentan con que el protocolo empezará a funcionar. La posición de la dirección nacional ultra es que “los medios de comunicación y, sobre todo, la izquierda mediática” han tergiversado sus medidas provida y que “no tiene nada de malo ofrecer más información a todas las mujeres embarazadas”. Lo que ocurre es que el vicepresidente, Juan García-Gallardo, vendió ese plan la semana pasada dentro de una clara agenda antiabortista, poniendo el acento en que se dirigían a las mujeres que habían decidido interrumpir su embarazo. “Con que se salve la vida de un niño que fuera a ser abortado, todo habrá merecido la pena”, llegó a decir.

La postura del PP es que en el consejo de gobierno esas medidas no se explicaron así y que, de hecho, el objetivo era aumentar las prestaciones de la cartera básica para todas las embarazadas, incluyendo, por ejemplo, la ecografía 4D que hasta ahora no cubría la sanidad pública en todos los casos. 

Los populares no dicen nada del latido del feto y aseguran que no será una medida que se ponga en marcha para las mujeres que deciden abortar. La rotundidad de Mañueco, eso sí, no llegó hasta el quinto día de la polémica, a pesar de que Gallardo explicó ese supuesto plan delante del portavoz del Gobierno autonómico, que es del PP. Al día siguiente, viernes, el consejero de Sanidad castellanoleonés, trasladó al Ministerio de Sanidad que no se haría nada de eso. Pero el Ejecutivo central siguió adelante con su ofensiva legal atendiendo a lo que había dicho el vicepresidente de Vox.

¿RIESGO DE RUPTURA EN CASTILLA Y LEÓN?

En mitad de estas posiciones encontradas y, sobre todo, incoherentes, se abre el interrogante de cómo reaccionará Vox cuando se dé cuenta de que el protocolo no se aplicará. Dirigentes del partido ultra insisten en que mantienen “confianza” en que el PP “cumpla su palabra” y el plan eche a andar en los próximos días. Cosa que, según ha puesto Mañueco por escrito al presidente del Gobierno, no ocurrirá. 

En ese caso, el partido de Santiago Abascal revisará el pacto de gobierno, pero no piensa romper la coalición. Al menos eso quedó claro de las palabras que pronunció Iván Espinosa de los Monteros, portavoz en el Congreso, este martes. Justo unas horas antes, el secretario general de su formación, Ignacio Garriga, había sugerido que se plantearían todos los escenarios, incluida la ruptura. Y Espinosa de los Monteros rebajó claramente esas palabras: “Si no se hace así y la orden de Sanidad no se emite, revisaremos el pacto, lo que no quiere decir que rompamos el Gobierno”.

En el entorno de Mañueco aseguran “estar tranquilos” y dar por “zanjado” el asunto. Consideran que Vox irá bajando su exigencia hasta que quede diluida. Su socio no lo ve con los mismos ojos: “Hay tiempo. Vamos a esperar y confiemos en que el PP tiene palabra”, reivindican. Lo que está claro es que la crisis sigue abierta y aún puede tener giros inesperados. En la dirección nacional popular respaldan al presidente de la Junta y dejan claro que la firmeza es indiscutible. Y que el PP no permitirá que ese protocolo “que no existe” vaya a ningún lado.

“LO DEL GOBIERNO NO TIENE UN PASE”

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La estrategia del PP, en todo caso, pasa por dar por superada la crisis con Vox, dejarlo arrinconado y centrar la ofensiva en el Gobierno. Así lo demostró el propio Alberto Núñez Feijóo, apuntalando la dura carta que Mañueco envió a Sánchez. La posición de los populares es clara: Moncloa se ha “extralimitado” con su “sobreactuación” con el único objetivo de “sacar rédito político”.

El PP considera “una barbaridad” que el Gobierno de Castilla y León haya recibido un requerimiento “basado en una nota de prensa” por las palabras de un dirigente (el vicepresidente, en realidad) a pesar de que el consejero de Sanidad explicó la situación al Ministerio el viernes pasado, e incluso después de que Mañueco compareciera este lunes para aclarar que no hay protocolo alguno. “Es intolerable y un ataque absoluto a nuestra comunidad autónoma”, insisten en el entorno de Mañueco.