CRISIS POR LA 'LEY DEL SÍ ES SÍ'

El PSOE esquiva las críticas a Irene Montero para preservar la coalición

  • La portavoz pide respeto al Poder Judicial pero asume que la ley del 'sí es sí' es de todo el Gobierno, tras los reproches de Iglesias

La portavoz del PSOE y ministra de Educación, Pilar Alegría, este lunes en la rueda de prensa en la sede socialista de Ferraz.

La portavoz del PSOE y ministra de Educación, Pilar Alegría, este lunes en la rueda de prensa en la sede socialista de Ferraz. / Mariscal / EFE

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Esperar a ver si amaina. El bloque socialista del Gobierno continúa conjurado en ganar tiempo para que disminuya la tormenta política que ha provocado la rebaja de condenas a delincuentes sexuales tras la entrada en vigor de la ley del 'sí es sí'. Que la presión se reduzca porque, como mantienen, el Tribunal Supremo se pronuncie sobre algún caso -algo que puede suceder en una semana- y establezca una doctrina válida o porque otros asuntos en la vida pública centren la actualidad y esta crisis se difumine.

Mientras, lo fundamental es preservar la coalición con Unidas Podemos, no elevar en exceso el tono contra la ministra de Igualdad, Irene Montero, y mantenerse a mucha distancia de la división, cada vez más profunda, en el espacio a su izquierda, patente en los últimos días en las críticas de Pablo Iglesias a Yolanda Díaz.

Esta es la estrategia que como partido exhibió este lunes el PSOE. Aguardar a que todo vuelva a la normalidad existente antes de este escándalo. La portavoz del partido, Pilar Alegría, defendió que "la salud del Gobierno se demuestra con hechos" y dio por hecho la aprobación de los Presupuestos, a la vez que intentó poner el acento en uno de los asuntos con los que Moncloa aspira a tapar el goteo de reducciones de pena: el inminente acuerdo con la banca para ayudar a quienes tengan un crédito hipotecario en la galopante subida de los tipos de interés.

"LAS LEYES SON DE TODO EL GOBIERNO"

Ni un solo reproche a Irene Montero más allá de insistir en el "respeto" a los jueces que es el único punto -las críticas por parte del del Ministerio de Igualdad- donde los socialistas han tratado de poner distancia. Al contrario, Alegría recordó que "las leyes son de todo el Gobierno", a pesar de que es conocido de que hubo ministros como el ex titular de Justicia, Juan Carlos Campo, o la ex vicepresidenta, Carmen Calvo, que alertaron de las deficiencias técnicas del texto.

La portavoz se declaró "respetuosa" con el Poder Judicial pero también con Unidas Podemos porque ambos partidos, dijo, tienen desde el Gobierno la responsabilidad de "proteger a los ciudadanos de este país, aprobar leyes transformadoras y seguir consolidando el escudo social".

Alegría ni siquiera mostró un ápice de preocupación por el deterioro de las relaciones entre Díaz e Iglesias, que este viernes, sin citar a la vicepresidenta segunda pero en clara alusión a ella, manifestó que "ponerse de perfil cuando machacan a una compañera no solo es miserable y cobarde, sino políticamente estúpido". La ministra no quiso entrar en "cuestiones internas" aunque sí recordó la importancia de que ir a las elecciones en una situación de "máxima unidad" para movilizar a votante progresista mayoritario en el país.

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Para los socialistas es fundamental que Sumar y Podemos se presenten juntos a las generales porque sólo con esta fórmula hay garantías de seguir en la Moncloa. E igual de importante es la continuidad en estos momentos del Gobierno de coalición porque sin la formación morada, Pedro Sánchez perdería su mayoría parlamentaria. Por eso, todos los mensajes públicos están destinados a preservar el Ejecutivo, no a entrar en una guerra abierta con Irene Montero que podría poner en jaque al conjunto del Ejecutivo, a pesar de que el partido es un clamor la necesidad de cambiar ya el texto como gesto político y reconocer el error cometido. Pero Sánchez no tiene control sobre los ministros morados y la prueba es que no los eligió él.

Aunque desde el Ejecutivo se espera aún que el presidente, además de esperar a que escampe, se siente con Unidas Podemos y buque a una solución a la crisis del 'sí es sí', que está teniendo un enorme daño reputacional para el Gobierno de coalición y un desgaste en términos de voto.

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