DE CARA A LAS GENERALES

El Gobierno abandona la ambigüedad y pide a las claras que Díaz e Iglesias vayan "unidos" a las elecciones

  • Bolaños y Montero coindicen en la petición de un entendimiento entre Sumar y Podemos para "no distraer el voto" y "ser efectivos" en la representación en el Congreso

El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, atiende a los medios este jueves, antes de la reunión del Consejo de Estado para elegir como presidenta a Magdalena Valerio.

El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, atiende a los medios este jueves, antes de la reunión del Consejo de Estado para elegir como presidenta a Magdalena Valerio. / Eduardo Parra / Europa Press

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Los principales referentes del PSOE, en el partido y en el Gobierno, se han dejado este jueves de ambigüedades y han demando a las claras que Sumar y Podemos se presenten juntos a las elecciones. Una petición bastante comprensible porque de ello puede depender que Pedro Sánchez continúe en la Moncloa. Los socialistas están obligados a frenar el desgaste acumulado en tres años de legislatura, si quieren tener opciones de repetir. Pero si los morados no consiguen unos resultados similares a los de 2019, gobernar será inalcanzable.

Después de que este sábado Pablo Iglesias saliera al ataque contra Yolanda Díaz en el cierre de su 'Universidad de Otoño', los socialistas trataron de mantenerse al margen de la polémica y públicamente rechazaron inmiscuirse. Ni la portavoz del PSOE, Pilar Alegría, ni la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, quisieron hacer valoraciones.

Pero en los últimos días la batalla en la izquierda a la izquierda de los socialistas ha ido a peor. La vicepresidenta segunda y futura candidata de la plataforma Sumar ha pasado de ignorar a Iglesias a plantarle cara y el conflicto entre ambos no ha hecho más que escalar. Lo último fue un tuit este miércoles de Podemos Sevilla en el que que apuntan a la ministra de Igualdad, Irene Montero, como posible aspirante de la formación morada a la Moncloa. Un ejercicio de presión para que Díaz reconozca el peso de Podemos en Sumar o un aviso de que podrían concurrir por separado a las próximas generales.

Con esta disputa in crescendo, las alarmas parecen haber saltado en la cúpula socialista. Este jueves dos personas tan relevantes como la vicesecretaria general del PSOE y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, han hecho un llamamiento al entendimiento en su flanco izquierdo. Bolaños, en unas declaraciones a los medios de comunicación, destacó su "máximo respeto" ante "las informaciones sobre Sumar y Podemos que se están conociendo" pero, a continuación valoró que "en estos momentos es muy importante que esas cuestiones se vayan solucionado". "Es muy bueno que las fuerzas políticas se unan y sean capaces de concurrir unidas a las convocatorias electorales", subrayó.

HUIR DE LA FRAGMENTACIÓN

Un par de horas antes, en una entrevista en TVE, Montero se mostró igual de clara y defendió que, aunque el PSOE se dirige a todos los votantes, también a los de Podemos, sería «conveniente» que se produjera «una articulación que permitiera que no se distrajera el voto dentro de la izquierda y fuera efectivo a la hora de la representatividad», en referencia a la fragmentación penaliza en el reparto de la tarta de escaños del Congreso de los Diputados.

Que en «el sector de la izquierda haya candidatos que sean capaces de aunar el voto que se pueda encontrar a la izquierda del PSOE», insistió, en lo que parece una declaración de apoyo a Díaz como mejor exponente de ese espacio electoral. En esta línea señaló que sería positivo que Unidas Podemos y Sumar «se encuentren en los puntos en los que se tienen que encontrar para presentar esa alternativa que pueda ser atractiva para algunos ciudadanos que prefieren no depositar el voto en el PSOE».

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El arreglo entre Díaz e Iglesias, retirado de la primera línea de la política pero que ha sido el encargado de lanzar los últimos reproches a la vicepresidenta segunda, resulta fundamental para los socialistas que son conscientes de que hay votantes progresistas que nunca les respaldarán a ellos. Por eso, en esta guerra larvada en el último año, Sánchez y los principales referentes del Gobierno han apoyado a Díaz, a quien consideran una buena candidata para este espacio. La misma opinión que inicialmente tenía Iglesias, antes de que la ministra de Trabajo se decidiera a constituir su propia plataforma electoral sin contar con los partidos y fundamentalmente con Podemos.

Hasta ahora el bloque socialista del Ejecutivo ha vivido esta pugna con distancia, negociando incluso a tres bandas, con Díaz, por un lado, y la líder de Podemos y ministra de Participación Democrática, Ione Belarra, por otro, los temas más espinosos en el seno del Gobierno. Pero con la mente puesta en que, al final, sólo habrá una candidatura. Esa impresión, a día de hoy, todavía se mantiene.