PRESUPUESTOS 2023

Podemos se aferra a sus logros en los presupuestos, a la ley trans y al aborto para saltar al ciclo electoral

El repentino malestar por el aumento del gasto en Defensa no enturbia la satisfacción de "los morados" con las cuentas públicas

La negociación de la nueva ley de vivienda será el siguiente campo de batalla política entre los socios de la coalición

La ministra de Igualdad, Irene Montero, a su salida de una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados.

La ministra de Igualdad, Irene Montero, a su salida de una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados. / Europa Press

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El martes, en la sala de prensa del Congreso de los Diputados, cuatro horas después de trascender el acuerdo entre los partidos que forman el Ejecutivo para que haya proyecto de ley de nuevos presupuestos, el portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, tardó dos segundos en decir lo siguiente: "Esta semana es un ejemplo de para qué sirve que Unidas Podemos esté en el Gobierno".

Se refirió a continuación al impuesto a las grandes fortunas que figurará en el proyecto presupuestario y remarcó una premisa ideológica: explicitar el recorrido del dinero público, señalar "de dónde se recauda el dinero público y en dónde se invierte ese dinero público". Tal y como lo dijo, pareció una ocurrencia lanzada al aire, algo que uno dice sin importancia. Pero la frase tiene mucha importancia. Tanta que ahora mismo está esculpida en el frontispicio político de los "morados".

Una fuente de la formación que en el Gobierno lidera la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, explica en conversación con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA cuál es el principal viraje que se ha dado en las cuentas públicas previstas para 2023. En un contexto económico y social que en el mejor de los casos vaticina una pérdida de poder adquisitivo de como poco cuatro puntos, urgen políticas que transmitan y constaten una certeza: la crisis que viene no puede cebarse de nuevo en las clases trabajadoras y en las clases medias.

La inflación supera el 9% actualmente, es probable que vuelva a rebasar el 10%, es casi seguro que se mantendrá altísima, y en una coyuntura como ésta, sería inexplicable que el Gobierno no apruebe medidas dirigidas a los sueldos y a las pensiones. Así que se hace necesario, imprescindible incluso, según la versión de esta fuente, enviar un mensaje a los ciudadanos/as que en 2019 dieron la mayoría a las formaciones de izquierdas: los que más ganan, los que siguen obteniendo beneficios, van a aportar más dinero a las soluciones.

"¿Qué hace este Gobierno por la gente?", resumiría, en modo eslogan, la prioridad política que ha asimilado el Gobierno. Ilustraría, además, el giro dado por el PSOE, que en seis meses ha pasado de rechazar una proposición de Unidas Podemos para implantar un impuesto a las grandes fortunas a incluirla en el proyecto presupuestario de 2023. No es el primer paso del proceso de mutación porque hace semanas estableció un gravamen a los beneficios de las compañías energéticas y de las entidades bancarias.

Las medidas mencionadas representan una "visión de país", no un argumentario electoral, aunque es indudable que repuntan las energías de la formación cara al ciclo que viene. Recalca la fuente de Unidas Podemos que desde hace tiempo, en las conversaciones con el PSOE sobre cómo resistir la crisis de inflación que ha desatado la guerra de Ucrania, llevan exigiendo una apuesta por la anticipación.

Lo explica así: "Se trata de dar al ciudadano la seguridad de que el Gobierno está haciendo cosas por él. No se trata de ir al cuerpo a cuerpo con el PP para dilucidar quién gana la batalla del relato. Hay que incidir en el momento anterior, es decir, en ese momento previo a la propaganda del Partido Popular, de manera que cuando diga que todo está mal, el ciudadano no se lo crea".

La fuente recrea escenas familiares. "Si ves que la ayuda para tu madre, que es mayor, ha llegado; que en tu nómina no te retienen tanto y que tu hermano está cobrando más, estaremos haciendo las políticas por las que la mayoría progresista nos puso en el Congreso". Con todo, puntualiza, no ha sido fácil convencer al PSOE.

Más gasto social y más derechos

Son días de euforia para Unidas Podemos. Echenique, este martes, estaba exultante, al menos hasta que conoció el aumento del gasto en Defensa. Pero hasta ese momento presumió, y mucho, del acuerdo presupuestario porque pone el acento en los ingresos. "España sigue teniendo un déficit estructural. En 2019, último año medio normal en términos macroeconómicos, la brecha de ingresos entre España y la zona euro fue de siete puntos, lo que supone más de 80.000 millones de euros que no se ingresan por un modelo fiscal que no es progresivo".

Era esperable, hecha la disquisición, que el portavoz de la confluencia calificara como "medidas valientes" las columnas maestras del borrador de los presupuestos.

Como valientes son, añadió, las propuestas de nueva ley trans y de reforma de la ley del aborto, cuyos debates de totalidad se celebrarán en la sesión plenaria del próximo jueves. Lo que dirimirá el Congreso será si continúan los trámites de ambas o si se suspenden y los textos se devuelven al Gobierno para que los rehaga o los abandone. Todo apunta a que seguirán sendos procedimientos, que además se harán por la vía de urgencia, tal y como ha pedido el Gobierno y la Mesa de la Cámara ha aceptado.

Por si fuera poco, los diputados/as discutirán las enmiendas a la totalidad de los proyectos de ley de bienestar animal y de reforma del Código Penal para castigar el maltrato a los animales. El portavoz de Unidas Podemos ha dicho sobre estas que responden a una demanda de "una mayoría social" que traspasa los contornos del potencial electorado progresista.

Así que, además de unos presupuestos que hacen de la protección social su leitmotiv y seña de identidad, la formación de Ione Belarra e Irene Montero está renovando la legislación española. "La gente de Unidas Podemos podemos sentirnos orgullosos (...) Estamos muy contentos. Seguiremos trabajando por transformar la legislación de este país y sea un país moderno y avanzado". Ahora bien, en el PSOE no están tan contentos: sufre fracturas internas por la ley trans y disensiones por cómo afecta la regulación animal a los perros de caza, por ejemplo.

La laguna

Ahora bien, en el particular pulso que mantienen Partido Socialista y Unidas Podemos, socios en el Gobierno pero también dos púgiles en la pelea por arrogarse la asunción de una medida o la aprobación de una ley, no todo son presupuestos, impuestos a las grandes fortunas o gravámenes a las empresas de pingües ganancias. Aguardan una solución la derogación de la ley mordaza y la tramitación y eventual entrada en vigor de la nueva ley de vivienda. En este ámbito se concentran varios problemas.

La norma se encuentra olvidada en la Comisión de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Las enmiendas incluso están registradas, pero la ponencia que ha de estudiarlas y resolver si se incorporan al texto no termina de arrancar. Unidas Podemos ha redoblado la presión para que en el Congreso comience, pero el PSOE se está resistiendo. Echenique ha culpado a los socialistas del abandono y se ha comprometido a insistir e insistir, y no sólo de la mano de partidos con representación parlamentaria como ERC y EH Bildu, sino también de las organizaciones civiles. Se prevén tiranteces por aquí. "Ninguna de las dos partes del Gobierno se puede permitir que esa ley no se apruebe", ha zanjado Echenique.

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Mientras llega ese momento, si llega, Unidas Podemos continuará construyendo la narrativa que le ha permitido entrar en el Gobierno. El acuerdo presupuestario, defendido a ultranza en redes sociales por Yolanda Díaz, Irene Montero e Ione Belarra, ha levantado la moral de un grupo que sabe que en las elecciones autonómicas y municipales de 2023 tiene un examen de difícil aprobado. Está ese punto negro del gasto en Defensa, que ha subido y que el propio Echenique ha reprobado en redes, pero ni siquiera eso enturbia los logros del pacto.

Su examen más importante, su puerta al futuro, sin embargo, será en las generales. En la sala de máquinas del partido tienen medido su suelo electoral, que no es fino, como se ha visto en los barómetros del CIS, pues desde hace dos años no bajan del 9% en estimación de voto. Así que la inyección de moral de esta semana parlamentaria, como ha dicho Echenique y reconocen las fuentes consultadas, es muy bien recibida.