PARTIDOS POLÍTICOS

La crisis con Macarena Olona amarga a Vox la victoria de Meloni

La candidata de la extrema derecha en Andalucía pugna con Abascal por la amistad de la futura primera ministra italiana y amaga con crear un partido nuevo tras las municipales de 2023

El líder de Vox, Santiago Abascal, junto a Giorgia Meloni, de Fratelli d’Italia, y Macarena Olona.

El líder de Vox, Santiago Abascal, junto a Giorgia Meloni, de Fratelli d’Italia, y Macarena Olona. / Europa Press

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Daniel G. Sastre

Si alguien en España tenía dudas del talante político de Giorgia Meloni pudo despejarlas el pasado 12 de junio. Ese día, la líder de Hermanos de Italia, que con casi toda seguridad se convertirá en primera ministra del país transalpino en las próximas semanas, se convirtió en la estrella del mitin de Vox en Marbella previo a las elecciones andaluzas. El lenguaje de la parte de su discurso que recogieron los medios era tan radicalmente de derechas que sorprendía incluso en un acto del partido de Santiago Abascal. "Sí a la familia natural, no a los lobbies LGTB. Sí a la identidad sexual, no a la ideología de género. Sí a la cultura de la vida, no al abismo de la muerte. Sí a la universalidad de la cruz, no a la violencia islamista. Sí a fronteras seguras, no a la inmigración masiva", bramó Meloni.

Terminó con un "¡viva la Europa de los patriotas!". Hasta hace muy poco, al menos en España, esa terminología solo podía escucharse en actos de grupúsculos ultraderechistas sin ninguna incidencia en la esfera pública. Tres meses después de ese discurso, Meloni ha ganado las elecciones en Italia con un 26% de los votos y negocia una coalición de gobierno. ¿Y sus aliados españoles? Pues están bastante peor que ella, y todo empezó a irles mal, precisamente, en las elecciones andaluzas. 

Ese día, Meloni definió como "amiga" a Macarena Olona, la candidata a la Junta de Andalucía cuyo fracaso en las urnas -el PP de Juanma Moreno logró la mayoría absoluta y Vox se quedó sin juego alguno en el Parlamento- propició el inicio de la decadencia de su partido. En contraste con los Hermanos de Italia, las perspectivas electorales de la extrema derecha en España no han dejado de desplomarse en los últimos meses, mientras el PP de Alberto Núñez Feijóo consolida su recuperación. En la última encuesta del CIS, Vox caía hasta el 10% en estimación de voto y quedaba como cuarta fuerza, superada por Unidas Podemos y por los dos grandes partidos.

Parte de culpa de ese declive la tiene lo que ha pasado después de las elecciones andaluzas. Olona, claramente decepcionada con su resultado, empezó a dar muestras de incomodidad. Y a finales de julio anunció que dejaba la política "por razones médicas", una explicación que dentro de Vox siempre se ha acogido con reticencias. "Olona es vanidad pura, ego puro. Le encanta la cámara", dice una persona que compartió bambalinas con ella en las últimas campañas. Pese a que la dirección del partido ha decretado un férreo silencio interno sobre el caso -lo que ha provocado que los diputados teman pronunciarse-, pocos dudan en privado de que a Olona le sigue tentando la política, y de que está estudiando sus opciones para volver.

"El fin del camino"

Parece que no será con Vox. "A la vista del daño que se está haciendo a través de ella, este es definitivamente el fin del camino", dijo hace unos días el portavoz del partido en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros. Esa corta frase contiene, además de una sentida despedida, la constatación de lo que temen en Vox que puede pasar con Olona en los próximos meses: que encabece un nuevo partido de derechas para competir con ellos, en una operación que sería vista con entusiasmo por el PP.

El distanciamiento entre Olona y el líder del Vox, Santiago Abascal, se ha hecho evidente en los últimos días a cuenta de la disputa que se ha establecido por ver quién es más amigo de Meloni tras su victoria en Italia. Abascal publicó un tuit en la noche electoral felicitando a la ganadora. El mensaje incluía cuatro fotos de los dos juntos; una era del día del mitin de Marbella, pero Olona no sale en ella. Meloni le contestó en castellano unos días después: "Muchas gracias por tu amistad. Ya sabes cuánto trabajo se ha hecho para conseguir este resultado".

Pero Olona también sigue exprimiendo aquel acto de la campaña andaluza que compartió con la líder Italiana. Y aprovechó uno de los muchos huecos que estos días le está ofreciendo la prensa conservadora para publicar, en El Independiente, un artículo rendido a su "referente" Meloni. "Giorgia, sei ispirazione", se titula.

La posibilidad de que el PP esté tras el amago de crear un nuevo partido de derechas no sorprende a los analistas demoscópicos. Pero uno de ellos, un profesor de ciencia política que prefiere no decir su nombre, alerta: "El intento de fragmentación de Vox tiene un problema, porque si debilitas al que puede ser tu socio puede suceder que al final no puedas gobernar, y termine gobernando el PSOE". 

Mientras tanto, Olona se deja querer y no enseña sus cartas. En los últimos días, en entrevistas en medios como 'ABC' o la Cope, ha dejado abierta la puerta tanto a encabezar una nueva opción política –dice que tiene la financiación suficiente- como a reconciliarse con Vox, a quien sin embargo acusa de falta de democracia interna y de atacarla en las redes a través de perfiles anónimos. Pero como esa vía parece cerrada, Olona tendrá que decidir, probablemente después de las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2023, si da ese "paso al frente" con el que amaga.

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