GUERRA SOBRE LOS IMPUESTOS

Puig se desmarca de la estrategia del Gobierno al proponer una rebaja fiscal del IRPF

  • El Ejecutivo ha rechazado hasta ahora actuar sobre el impuesto a la renta porque la recaudación fiscal es lo que ayuda a mantener el estado del bienestar

  • Desde la Comunidad Valenciana asumen que tenían que plantear un modelo alternativo al PP que ha convertido la bajada de impuestos en una bandera

Puig se desmarca de la estrategia del Gobierno al proponer una rebaja fiscal del IRPF
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El Gobierno se ha desayunado este martes con la noticia de que uno de sus barones más importantes, el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, anuncia una bajada del IRPF a rentas de hasta 60.000 euros. Una medida que el Ejecutivo ha desdeñado hasta ahora con el argumento de que la recaudación fiscal supone la garantía del sostenimiento del estado del bienestar. De hecho, en las conversaciones que el PSOE y Unidas Podemos mantienen para cerrar un pacto sobre los próximos Presupuestos se está negociando tocar el IRPF pero para elevarlo, en el caso de los contribuyentes con más ingresos.

En plena guerra fiscal, con las comunidades del PP en una lucha feroz por transmitir que la rebaja de impuestos es una manera idónea de luchar contra la inflación, Puig ha seguido esta tesis. Aunque hay importantes diferencias entre la medida que ha avanzando la Comunidad Valenciana y la que aprobó recientemente Andalucía, que no sólo baja impuestos a todos los tramos del IRPF sino que también elimina el impuesto de Patrimonio (esto sólo afecta a los más pudientes), la realidad es que el Ejecutivo nunca ha visto bien las bajadas del IRPF, algo que Alberto Núñez Feijóo lleva meses proponiendo.

Fuentes de la Generalitat consultadas por este diario asumen que, efectivamente, las medidas anunciadas por Puig no están en línea con lo que dice el Gobierno y que incluso puede molestar en Moncloa. Pero, señalan, "es lo que toca ahora". Su idea es dar una respuesta "alternativa" a la propuesta del PP porque, mientras Juanma Moreno defiende una reforma "para la minoría, nosotros lo hacemos para la mayoría". "Lo que no se puede es no hacer nada", sentencian.

En la Comunidad Valenciana creen que de esta manera contribuyen a paliar los aprietos económicos que sufre la clase media por la subida de los precios de la energía y de los alimentos, ya que su reforma fiscal afectará sólo quienes ganan hasta 60.000 euros frente a los populares, subrayan, que la aplican sin distinción a todos los contribuyentes por la propia progresividad del impuesto.

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El PP lleva meses pidiendo una rebaja del IRPF para paliar la perdida de poder adquisitivo que la alta inflación produce en las familias. Feijóo la circunscribió a las rentas de hasta 40.000 y el presidente andaluz, Juanma Moreno, a 35.200 euros. Frente a estos planteamientos la postura del Ejecutivo ha sido que estas bajadas por un lado, dejan fuera a los que ni siquiera están obligados a hacer declaración de la renta y, por otro, que al tratarse de un impuesto progresivo, si se deflactan los tramos inferiores también repercuten en las rentas más altas.

El hecho de que la medida de Puig se dirija a la clase media es el único punto de enganche con el discurso que defiende el Ejecutivo porque no implica una reducción a los contribuyentes con más ingresos. Pero son más las diferencias que las coincidencias porque el Gobierno ha sostenido hasta ahora que su apuesta son acciones "quirúrgicas", como la rebaja del IVA del 21% al 4% de la luz y el gas, y también que la rebaja del IRPF, aunque afecte sólo a quienes perciben hasta 60.000 euros, no es el modo idóneo de luchar contra la inflación.