ENTREVISTA

García-Margallo: “Echo de menos a Felipe González”

  • El eurodiputado por el Partido Popular presenta España en su laberinto, un nuevo libro en el que alerta de los peligros de la división ideológica en nuestro país

  • En una entrevista con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA en Bruselas critica lo que considera "tics autoritarios" de Pedro Sánchez

  • Lamenta la oportunidad perdida para reclamar la cosoberanía de Gibraltar y lo "bizcochable" que está siendo el Gobierno con el independentismo catalán

José Manuel García-Margallo durante una entrevista con El Periódico de España en el Parlamento Europeo en Bruselas

José Manuel García-Margallo durante una entrevista con El Periódico de España en el Parlamento Europeo en Bruselas / (c)GrupoPPE-MLahousse

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José Manuel García-Margallo (Madrid, 1944) añora el espíritu de la Transición. Lleva 60 años en política, casi 30 vinculado a las relaciones exteriores y, hoy en día, se le reconoce como una de las figuras del Partido Popular más dispuestas a debatir en público con quien no piensa como él. En su nuevo libro, España en su laberinto, que se publicará el 21 de septiembre, alerta de los peligros de la división política en nuestro país y asegura que es imposible llegar a acuerdos con el Partido Socialista actual. "Esto se arreglaría si pierden las elecciones y abandonan el 'sanchismo", asegura en una entrevista con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA en el Parlamento Europeo en Bruselas.

El eurodiputado por el PP y exministro de Exteriores entre 2011 y 2016 habla de los "tics autoritarios" de Pedro Sánchez, de lo que echa de menos la figura de Felipe González, de la oportunidad perdida para reclamar la cosoberanía de Gibraltar y, especialmente irritado, de lo "bizcochable" que está siendo el Gobierno actual con el movimiento independentista en Cataluña.

Su valoración de la acción del Ejecutivo en el terreno internacional tampoco es mucho mejor: "Una cosa es servir patatas fritas y Coca-colas en el Museo del Prado durante la cumbre de la OTAN y otra ser relevante en la política exterior".

Es usted muy crítico con la situación política

Las elecciones no tratan de dos grandes partidos, sino de dos bloques contrapuestos. Sánchez está junto a todo lo que está a la izquierda del PSOE, es decir, fundamentalmente junto a los separatistas y Unidas Podemos, que es un partido claramente antisistema, y luego estamos nosotros, el Partido Popular, y VOX, con el que tenemos enormes diferencias en materia de violencia de género, inmigración...

¿En algún momento han estado próximos ambos bloques?

Sí, en 1985, cuando el Partido Socialista dejó de ser un partido asilvestrado con Felipe González. En esa época el entendimiento era muy sencillo.

Parece que echa usted de menos a Felipe González

No es que lo parezca, es que le echo de menos, no tenga la menor duda. Tuvo sus defectos, pero era un hombre de Estado que creía en España, un demócrata ferviente, dialogante y un patriota.

"Manda un señor que devora a sus ministros, aniquila a sus adversarios e impone sus decisiones"

¿Por qué ahora es más difícil que entonces que hablen los dos grandes partidos?

Porque en ese momento ambos compartían las verdades madre de Cánovas del Castillo, es decir, la unidad de España, la monarquía parlamentaria, las libertades y derechos individuales, la economía social de mercado, el multilateralismo, el respeto a las instituciones internacionales…

¿El PSOE actual no cumple con esas verdades de las que usted habla?

¿Ahora? No, claro que no. Zapatero fue el primero en romper el equilibrio y eso se ha acentuado con Sánchez. Ya no tienen cúpula, tienen un partido 'minarete' en el que manda un señor que devora a sus ministros, aniquila a sus adversarios e impone sus decisiones. Otra cosa es que pueda hacerlo en el Gobierno, porque su situación es muy frágil respecto a Podemos y porque depende mucho de la buena voluntad de los partidos que le apoyan.

Un Gobierno "bizcochable" con el independentismo catalán

¿No se pueden lograr acuerdos con el Partido Socialista?

Ni siquiera estamos de acuerdo en la forma en que Sánchez concibe la estructuración de España, si es que la concibe de alguna manera. Un ejemplo es la mesa de diálogo en Cataluña. Los problemas no se solucionan por meterlos debajo de la alfombra. Los independentistas tienen interés en perpetuar la fórmula actual, están dispuestos a cualquier cosa con tal de que no haya una alternativa en el gobierno porque les resulta mucho más cómodo Pedro Sánchez que Alberto Núñez Feijóo.

¿Por qué?

Hombre, porque es evidente que Sánchez les resulta mucho más 'bizcochable' que Feijóo, que no habría permitido que se aguase el concepto de rebelión para dejarlo en sedición. ¡Y sin arrepentimiento! Yo cuando iba a confesarme al cura lo primero que me preguntaba era si me arrepentía y si lo iba a volver a hacer, y los presos a los que han permitido salir de la cárcel no han dicho ni una cosa ni la otra.

Pero, qué le ha ido mejor al independentismo catalán, ¿lo sucedido alrededor del 1 de octubre o ese estilo 'bizcochable' actual del que usted habla?

Yo no fui partidario de hacer lo que se hizo entonces, yo habría aplicado el 155 antes, en 2014, lo dejo muy claro en el libro. Además, habría reformado el Senado, redefinido las competencias para que el Estado funcione y habría tocado la financiación autonómica. El referéndum no se habría celebrado y se habrían iniciado las negociaciones para solucionar el resto de problemas. El independentismo siempre avanza cuando el Estado es débil, su lema es 'Hoy paciencia y mañana independencia'.

"El 155 sirvió para demostrar que un golpe de Estado no sale gratis"

¿Quiere decir que el Estado era débil en 2014 cuando usted era ministro?

Sí, pero reaccionó aplicando un 155. Tarde y escaso, pero lo aplicó. Ahora hay una desobediencia y un incumplimiento flagrante de las obligaciones constitucionales como, por ejemplo, con el tema del castellano en las aulas y aquí no pasa nada.

¿De qué sirvió el 155?

Sirvió para demostrar que un golpe de Estado no sale gratis.

José Manuel García-Margallo durante su entrevista con El Periódico de España en Bruselas

/ (C)GRUPOPPE-MLAHOUSSE

Sánchez y las cosas que "hasta Franco hacía"

Hace usted referencia en su libro a que en el Gobierno está Podemos, un partido "cuyo objetivo es la demolición del vigente orden constitucional y su sustitución por una república confederal de inspiración chavista". Llevamos tres años de legislatura y no parece que España se esté convirtiendo en Venezuela.

Sánchez empezó por un Gobierno bonito, luego fue el de la gente y ahora quiere uno que contraponga supuestamente con nosotros, pues según él estamos al servicio de las eléctricas y de las grandes instituciones financieras. Es decir, que lo que quiere es dividir España en dos. Tiene un tic autoritario, un tic de autócrata muy importante, que es que recurre al decreto ley siempre que quiere y no siempre que es urgente, que es lo que marca la Constitución.

En su momento Rajoy también batió un récord de decretos-ley

No recuerdo yo eso, por ejemplo se ha cambiado la postura respecto al Sáhara sin informar a la oposición ni pasar por el parlamento. Por no hablarlo no lo consultó ni con su propio Gobierno, que es algo que hasta Franco hacía. Sánchez es un pequeño autócrata dentro de lo que puede mandar, claro, porque tiene las alas recortadas por sus socios.

Las "patatas fritas y las Coca Colas" de la OTAN

El Gobierno sí parece tener una mayor proyección internacional, ¿no?

¡Si no han acertado en nada! En el norte de África han sido los únicos capaces de enfadar a Marruecos, Argelia y al Frente Polisario al mismo tiempo. ¿Y en América? Si todo es Estados Unidos, no ha habido nada con Hispanoamérica. Es cierto que se celebró la cumbre de la OTAN...

Fue un éxito, ¿no?

Mira, una cosa es servir las patatas fritas y las Coca colas en el Prado y otra los logros políticos que España consiguió en esa cumbre. Queríamos hablar de la frontera sur y no se habló una sola palabra. ¿Cuál fue ese éxito? Muchas gracietas a Biden, pero todavía estoy esperando que invite a Sánchez a la Casa Blanca. Nosotros estuvimos tres veces y también vino Obama.

Si Feijóo gana las elecciones ¿España tendrá un papel más importante en la esfera internacional?

Cuando un gobierno es serio internamente, lo es también fuera, pero cuando uno es débil...

La "oportunidad perdida" de Gibraltar

¿Qué cambia el fallecimiento de Isabel II?

Es un cambio de era. Cuando ella accedió al trono en 1952 el Reino Unido tenía el mayor imperio conocido y 600 millones de personas de todo el mundo estaban sujetas a la corona británica. Hoy buscan su lugar en el mundo después de separarse de la Unión Europea y en medio de dificultades para garantizar su cohesión interna.

"España ha perdido la oportunidad de pedir la cosoberanía de Gibraltar"

¿Cómo puede afectar todo eso a las negociaciones sobre el estatus de Gibraltar?

No hay acuerdo en Gibraltar porque el Gobierno español decidió cambiar la postura que nosotros habíamos mantenido. Nosotros sostuvimos que el Brexit nos daba una oportunidad que no había tenido José María Aznar cuando planteó por primera vez la cosoberanía, pero en aquel momento no tenían ningún incentivo para aceptarla.

¿Y por qué ahora sí?

En ese momento Gibraltar se beneficiaba de la legislación comunitaria y formaba parte del mercado interior en cuanto a que un Estado miembro se hacía cargo de sus relaciones exteriores, que es lo que dicen los tratados. Una vez que el Reino Unido salió de la UE, Gibraltar tenía que haberse quedado en la misma situación con otro Estado que no podía ser otro que España.

Entiendo que si el Partido Popular gana las elecciones pedirá la cosoberanía, ¿no?

Los trenes no suelen pasar varias veces. Si no se acaba de cerrar el tema de Gibraltar, que no parece, podría plantearse, pero es muy difícil. El momento fue ese, cuando el Reino Unido abandonó la Unión Europea.

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