FUERA DEL PARLAMENTO

Ciudadanos lanza la gestora para evitar su descomposición ante el vacío de poder en Andalucía

 Nadie quiere asumir el liderazgo entre las figuras más señaladas y muchos sectores piden aparcar esta comunidad para centrarse “en una auténtica refundación” del centro liberal español

Arrimadas y Marín en el cierre de la campaña andaluza.

Arrimadas y Marín en el cierre de la campaña andaluza. / ROMÁN RÍOS.

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La noche del 19 de junio fue amarga para Juan Marín, que anunció su dimisión apenas minutos después de que se ratificaran los resultados de las elecciones autonómicas y se confirmara el peor pronóstico para Ciudadanos, que quedó barrido y fuera del Parlamento andaluz. Desde entonces, Cs ha acusado ese vacío de poder. Sus altos cargos han salido del Gobierno y desmantelado sus despachos en las distintas consejerías. Todos admiten que han sido días duros. El partido está al borde de la desaparición. “Casi no queda nada”, admiten quienes formaron parte del núcleo duro.

En mitad de esa descomposición, acusada por la falta de liderazgo o de rostros visibles que llamen a la calma o contengan las fugas dentro de las filas naranjas, la dirección nacional de Inés Arrimadas ha decidido tomar cartas de forma inmediata. La intención inicial, confirman desde la Ejecutiva Nacional, era esperar a septiembre pero hay preocupación por la “gravedad” de la situación interna en Andalucía. De forma “inmediata”, “en las próximas horas o días” se aprobará una gestora, que deberá ser ratificada por la permanente de la ejecutiva, reunida de forma telemática. Desde Cs admiten que el vacío de poder está acusando la sensación de que el partido está casi desaparecido y señalan que no pueden permitirse esto a meses de las próximas municipales, en mayo de 2023.

La composición de la gestora aún no está cerrada. Solo el alcalde de Porcuna (Jaén), Miguel Moreno, que es también coordinador provincial, está confirmado con el aviso además de que tendrá un peso importante el área municipal. Ninguno de los referentes del partido en Andalucía ha aceptado hasta el momento el encargo de salvar los restos del naufragio. Marín está retirado, la que fue presidenta del Parlamento, Marta Bosquet, ha comunicado que quiere retomar su actividad profesional privada y no desea liderar Cs. También se descartó el diputado por Málaga en el Congreso, Guillermo Díaz. La exconsejera de Igualdad, Rocío Ruiz, ya descartó su candidatura o dar un paso al frente cuando aún aspiraba por seguir en el nuevo Gobierno del PP en el área de Igualdad y Políticas Sociales. El resto de consejeros de Cs, como Rogelio Velasco o Rocío Blanco, la única que sigue, eran independientes.

Rocío Ruiz.

/ EUROPA PRESS

Líder 'a dedo' en seis meses

La dirección de Arrimadas diseñará una gestora para seis meses y según los estatutos del partido, a partir de ese momento, febrero del año próximo, se decidirá el liderazgo autonómico. No será por primarias sino por designación de la dirección nacional. Las primarias se abrirán, recuerdan fuentes de Cs, cuando toque elegir a los candidatos de las municipales en municipios con un mínimo de 350 afiliados o capitales de provincia. No hará falta elecciones internas para designar al coordinador autonómico del partido. Sí cuando toquen las elecciones autonómicas para designar candidato, pero para eso queda aún cuatro años.

El partido en Andalucía, lo que queda de él, tiene el ánimo por los suelos. Diferentes exdiputados y dirigentes consultados por este periódico admiten que la situación es tan complicada que la única salvación sería ir “a una auténtica refundación del centro liberal”. De hecho, son muchos los que creen que más que buscar una gestora o un liderazgo en Andalucía habría que frenar la descomposición atacándola en el conjunto del partido, abriendo las puertas a nuevos perfiles, orillando las siglas y regenerando algo totalmente nuevo. Arrimadas anunció una refundación del partido liberal antes de las municipales que no descarta que pase por la continuidad de su liderazgo.

La situación de Cs es agónica en Andalucía. Ya antes de las elecciones hubo un reguero de dimisiones y deserciones e incluso una parte del grupo parlamentario pidió el voto para el PP en plena campaña de las autonómicas. Ese sector es vigilado de cerca por los afines a Juan Marín, que han pedido expresamente a los populares que no admitan en sus filas a quienes culpan de haber acelerado el fin del partido naranja. Disuelto el anterior Gobierno andaluz, donde Cs ocupó la vicepresidencia y cuatro consejerías clave, el partido ha quedado en la nada. Salió de la alcaldía de Granada, perdió la de Linares. La situación municipal tampoco es halagüeña. El presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, pidió un esfuerzo a los consejeros que llegaban a su gabinete para que integraran en sus equipos a los asesores, altos cargos y otros puestos de libre designación de Cs y así ha hecho la mayoría, ahorrando algo de dramatismo al trágico final de los liberales en Andalucía.

La situación económica tampoco es buena. Cs debe afrontar los gastos de campaña sin tener derecho a ningún tipo de asignación pública al no haber obtenido representación parlamentaria. Este partido debe devolver un anticipo de 650.000 euros que solicitó a través de la Consejería de Presidencia y debe hacerlo sin tener acceso a fondos públicos.  

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