SOCIOS PARLAMENTARIOS

Gobierno y PNV niegan la crisis y sólo asumen diferencias en la cesión de competencias

  • El grupo vasco exige que se cumpla el acuerdo de investidura sobre el traspaso competencial en el tramo final de legislatura

  • Sánchez puso reparos a algunas de ellas pero los socialistas de Euskadi sostienen que la diferencia estriba en la agilidad para realizarlas

  • Para el PNV este asunto es una "bandera" frente a EH Bildu a quien "no le interesa" el Estatuto

Pedro Sánchez y Andoni Ortuzar, a finales de diciembre de 2019, cuando firmaron el pacto de investidura. 

Pedro Sánchez y Andoni Ortuzar, a finales de diciembre de 2019, cuando firmaron el pacto de investidura.  / José Luis Roca

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No hay crisis entre el Gobierno y el PNV, pese a las advertencias de su portavoz en el Congreso, Aitor Esteban, en el debate del estado de la nación, de que Pedro Sánchez debe corregir el rumbo si quiere contar con su apoyo en el futuro. Ni han empezado a mirar de reojo al PP de Alberto Núñez Feijóo ni están enfadados por el protagonismo creciente de EH Bildu, aseguran, pero "venimos arrastrando quejas" y "no nos gusta cómo se hacen las cosas".

"Hay veces que es necesario elevar la voz para que los acuerdos se cumplan", sostienen fuentes de este partido, parece que es el único "método" que entienden. El debate suponía el "altavoz" perfecto. El PNV, como sucede con otros socios parlamentarios, da muestras de cansancio en su relación con la Moncloa, que actúa, dicen, "como si tuviera mayoría absoluta" Reclaman un "cambio de actitud" pero los problemas se concentran ahora en la petición de mayor agilidad en la cesión de competencias pactada. "Sólo estamos reclamando lo que hemos firmado porque nosotros los votos de la investidura los pagamos al contado", explican fuentes de este grupo. En la premura a la hora de abordarlo reside el punto de fricción: "El Gobierno vasco quiere que se vaya más rápido y para el Ejecutivo español es un proceso más lento", resumen fuentes socialistas.

Pero la relación entre Pedro Sánchez y Andoni Ortuzar, el presidente del PNV, "existe" y es "fluida". Y, a diferencia de las continuas peticiones de encuentros del president de la Generalitat, Pere Aragonès, los vascos no exigen ningún encuentro para visualizar su influencia pero sí, subrayan, "hace falta que se cumpla lo acordado". Uno de los preceptos del pacto era que en 2020 se procediera a "la negociación y traspaso de las competencias estatutarias pendientes". En su réplica a Esteban el presidente del Gobierno defendió que "el Gobierno de España ha hecho un ejercicio de transferencia y de cumplimiento del Estatuto de Gernika bien claro y bien rotundo". Pero puso reparos a algunas de las materias en cartera como "la meteorología, la ordenación y gestión del litoral, el fondo de protección a la cinematografía y las autorizaciones iniciales de trabajo para personas extranjeras". "En estos cuatro puntos los ministerios sectoriales se han mostrado en contra de que sea posible proceder a negociar ese traspaso", señaló Sánchez.

"NO VEMOS UNA ALTERNATIVA EN TORNO AL PP"

Pese a estas diferencias de criterio, poco después los socialistas vascos, que comparten gobierno con el PNV, se apresuraron a defender sin excepciones todas las transferencias pendientes. Este es el asunto que monopolizará las conversaciones en la fase final de la legislatura. El PNV acusa desgaste por "estar porfiando continuamente con el Gobierno", según dijo el propio Esteban. "Se acuerdan de nosotros en cada ley". Y les molestó especialmente no conocer los anuncios que Sánchez iba a hacer en el debate -impuestos a las energéticas y a la banca- ya que el primer párrafo de su acuerdo establece el compromiso de Moncloa de "dar a conocer con antelación los proyectos e iniciativas".

Los vascos no se oponen a estos nuevos impuestos pero han puesto sus condiciones: que no pueda repercutir en los clientes, que afecte a la diferencia de beneficios (los extraordinarios) para que no tributen doblemente por el mismo hecho imponible y que haya diálogo con las empresas. Su apoyo queda ahora pendiente de la propuesta que haga el Gobierno. Pero, en estos momentos, aunque las encuestas (por primera vez también el CIS) sitúan a Feijóo por delante de Sánchez en Bilbao sostienen que "no vemos una alternativa en torno al PP" que, además, requeriría de Vox para alcanzar la Moncloa. Una condición que para el PNV resulta inasumible.

LAS TRANSFERENCIAS, "BANDERA" CONTRA EH BILDU

Es verdad que la convivencia en el Congreso se ha visto alterada por la mayor notoriedad de EH Bildu, cuyo apoyo para salvar algunos proyectos ha resultado fundamental para el Gobierno. La rivalidad electoral entre el PNV y los abertzales va cada vez a más, sobre todo desde que los últimos están haciendo valer también su influencia en Madrid para que se adopten decisiones relevantes para la sociedad vasca. "No negamos la disputa política, existe esa competencia" pero "no opera" en nuestra relación con el Ejecutivo. Y "nosotros nunca obstaculizamos en la Cámara lo que sea bueno para Euskadi". No obstante, recuerdan que la revalorización de EH Bildu está más vinculada los continuos roces de Moncloa con ERC. Ellos, en referencia a los abertzales, "se abstuvieron en la investidura y no forman parte del bloque de la mayoría".

Pero, precisamente en esta competición, que se completen las transferencias pendientes, es de total importancia para el PNV porque, según reconocen los socialistas, "es su bandera principal contra EH Bildu" porque a ellos "no les interesa el Estatuto". Ahora dar este paso o no corresponde a Moncloa, tras las reticencias mostradas por el propio presidente. En el Gobierno siguen dando la máxima importancia a su relación con el PNV e incluso algunos ministros comprenden su enfado por no ser avisados de las nuevas medidas contra la inflación.

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