CONVERSACIONES CON VON DER LEYEN

Sánchez convierte el plan para racionar la energía en otra "batalla" en la UE tras los fondos y el tope del gas

  • El Gobierno se prepara para un nuevo combate en Bruselas por su rechazo al plan para racionar la energía

  • Sánchez ha estado en contacto con Von der Leyen y se han intercambiado borradores sin lograr avances

  • Las críticas públicas de Ribera son el primer movimiento de presión para lograr una rectificación

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un acto en Barcelona.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un acto en Barcelona. / Quique García

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Pedro Sánchez se prepara para librar otra batalla en la UE, a cuenta ahora del plan de Bruselas para racionar el gas en todos los países, al margen de su dependencia del gas ruso. La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, destapó este miércoles el malestar español por una propuesta que, consideran en el Ministerio, perjudica a la industria de nuestro país. Pero no ha sido un movimiento improvisado, sino el resultado de varios días de conversaciones con la Comisión Europea, que se han saldado sin un mínimo entendimiento.

La UE plantea que todos los países reduzcan en los próximos meses de manera voluntaria un 15% su consumo de gas en (un 10% para países como España con pocas conexiones o que estén proporcionando ya gas a otros estados miembros), pero el racionamiento sería obligatorio en caso de que Rusia decida cortar el suministro de gas a Europa. Un café para todos que el Ejecutivo de Sánchez rechaza de plano

Fuentes gubernamentales apuntan a que es un asunto que el presidente del Gobierno y la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, han abordado pero sin alcanzar ningún consenso. Han existido negociaciones, España y la Comisión se han "intercambiando borradores" que "no gustaban" al Ejecutivo y se han producido "muchos contactos". El resultado es que Bruselas ha planteado una propuesta que no contempla las peticiones españolas.

Esto obliga, explican en el Gobierno, a continuar con la presión "hasta el final", como sucedió con el pacto sobre los fondos europeos para superar los estragos económicos de la pandemia, que contaba con la oposición previa de Alemania y Holanda, y con la llamada 'excepción ibérica', que logró que la factura de la luz en España y Portugal no fuera tan dependiente de la subida del precio del gas.

"VAMOS A LUCHAR HASTA EL FINAL"

El Gobierno es consciente de que, tras el fracaso de las primeras conversaciones, se enfrenta a un nuevo combate en la UE, porque la Comisión Europea se ha descolgado con un plan "sin un debate previo en el Consejo Europeo". "Vamos a luchar hasta el final, no es la primera vez que lo hacemos", subrayan. "Vamos a dar la batalla porque es una solución injusta". Teresa Ribera viaja el próximo 26 a Bruselas y, insisten, "vamos a dar la batalla ese día y los que sean necesarios".

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen.

/ EFE

“Pase lo que pase, las familias españolas no sufrirán cortes de gas ni luz y pase lo que pase España va a defender a su industria", advirtió ya este miércoles la vicepresidenta, en una rueda de prensa que fue su primer aviso público al rechazo al plan de Bruselas. “Somos solidarios, pero no se nos puede pedir unos esfuerzos desproporcionados”.

A diferencia de otros países, no hemos vivido por encima de nuestras posibilidades en materia energética”, señaló Ribera, apuntando que algunos estados del centro y el norte de Europa tienen que afrontar el “chantaje energético” de Putin con “mucha dependencia del gas ruso”, con “poca diversificación de proveedores” y con “poca infraestructura” para impulsar esa deseada flexibilidad ya sea con pocas conexiones por gasoducto con otros países de la UE o por no tener plantas de regasificación para recibir suficiente gas por barco.

“España está en una situación insólita. España ha hecho los deberes”, sentenció la vicepresidenta. 

La vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.

/ Efe

"SOLIDARIDAD" CON LAS REGASIFICADORAS

El Ejecutivo rechaza tajantemente que nuestro país no quiera cooperar con otros socios europeos, que ahora necesitan la contribución española, a pesar de que en otros momentos ha sido España la receptora de ayudas. Niegan la tesis de la falta de solidaridad porque, afirman, "lo somos cuando estamos poniendo todas nuestras infraestructuras a disposición de la UE", en referencia a la posibilidad de regasificar gas natural licuado (GNL) comprado en los mercados internacionales y que llega a España en barcos.

España hizo hace dos décadas una apuesta estratégica -criticada en algunos momentos por considerarse un exceso y un despilfarro y que hoy se está demostrando como crucial- por desplegar un enorme parque de plantas regasificadoras. El país cuenta con una situación privilegiada por su baja exposición a la compra de gas ruso y por contar con seis centrales de regasificación -controladas por Enagás- en las que se concentra un 34% de la capacidad de toda la UE y un 44% del almacenamiento del gas natural licuado.

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"Es una apuesta pagada con nuestro dinero, no con los fondos de la UE. Como españoles hemos sufragado todas estas infraestructuras". "Eso es solidaridad", aseguran fuentes del Ejecutivo.

Desde el Gobierno y el propio sector energético e industrial español se apunta que para España no hay riesgo de seguridad de suministro, incluso si Putin cierra el grifo a Europa, gracias a la baja dependencia del gas ruso y por la diversificación de los países de origen de las importaciones. Además, España se está adelantando a sus vecinos europeos y está haciendo un esfuerzo para llenar sus almacenes de gas incluso por encima del ritmo que pide Bruselas (ya cuenta con reservas para cubrir el consumo de 40 días completos).