BALANCE DEL DEBATE DEL ESTADO DE LA NACIÓN

El Gobierno cree que atraerá a la clase media y el PP que deja libre el centro

  • Moncloa defiende que Sánchez se ha dirigido a la "mayoría social" y que la rebaja de la gasolina y la gratuidad de los abonos de Cercanias y media distancia ayuda a las familias

  • En el PP creen que son decisiones que "no afectan" a la gente corriente y critican el afán recaudatorio del Gobierno con el nuevo impuesto a los bancos y las energéticas: "Ha caído la Bolsa"

Alberto Núñez Feijóo, este martes en el Congreso, saluda al ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, sentado junto al de Universidades, Joan Subirats.

Alberto Núñez Feijóo, este martes en el Congreso, saluda al ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, sentado junto al de Universidades, Joan Subirats. / David Castro

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El espectáculo comenzará formalmente en septiembre. Pero el Congreso de los Diputados vivió este martes el ensayo general de los 16 meses frenéticos que se estrenarán tras el verano, con unas elecciones autonómicas y municipales de por medio y el broche final de las generales. En apenas un par de meses, el Gobierno y el PP se sumergirán en ese curso político decisivo, definitivo, para Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo. Y en el debate del estado de la nación han empezado a tantearse, a intuir con qué cartas jugará cada uno durante este tiempo. Por ahora ni unos y otros reconocen la valía de su adversario. El balance que hacen de este importante lance parlamentario se limita a una enumeración de errores del contrario. Ni se temen ni se respetan. Al menos por el momento.

Pero los dos tienen por delante convencer a los españoles de que su proyecto es el mejor, el más adecuado, en un momento además de mucha incertidumbre, que se acentuará si la guerra en Ucrania persiste y Vladímir Putin decide cortar el grifo del gas a Europa. En las filas socialistas defienden que el presidente ha hecho un ejercicio de "realidad" y que con medidas que como el impuesto a la banca, a las energéticas o la gratuidad de los abonos de los transportes de Cercanías y de Renfe de media distancia y el aumento de la gasolina, que se acumulan a otras como la bonificación de la gasolina, se ha dirigido a "la mayoría social", fundamentalmente a las clases medias y trabajadora, desde una perspectiva progresista.

En el PP enmiendan totalmente esta lectura. No ha tomado ninguna decisión, sostienen, que cambie la vida de la gente corriente y de las familias, su discurso se ha "podemizado" y "recuerda a Pablo Iglesias". Su conclusión: "A Feijóo le ha dejado libre todo el centro". Ha profundizado en su mensaje "contra los poderosos", prosiguen, en referencia a los impuestos de nueva creación sobre los beneficios extraordinarios de la banca y las empresas energéticas. "No hay una sola medida para la clase media, sólo quiere recaudar", señalan. "Si quisiera aliviar la economía familiar bajaría el IRPF". La conclusión del debate, esgrime otra fuente del partido, es que Sánchez realiza anuncios que "hacen caer la Bolsa".

En la Moncloa, en cambio, creen que el PP no ha presentado una alternativa de gobierno ni ha hecho alguna propuesta seria. Fuentes de Economía apuntan que lanzan ideas "alegremente", como la insistencia en la bajada de impuestos, sin tener en cuenta el coste real de los planes de choque contra las consecuencias de la invasión rusa de Ucrania. El impacto de los sucesivos decretos anticrisis de 15.000 millones de euros hasta final de años, explican. "Se sigue al minuto" el impacto de la inflación en la economía y en función de ello se actúa.

"EL TREN NO LO COGEN SÓLO LOS ROJOS"

Y, por supuesto, desde el Gobierno se impugna que sus medidas no afecten a la clase media. "A mí la gasolina me la pagan", afirma una fuente de Moncloa. Y debe ser, prosigue, que a ellos la gratuidad de los abonos de tren "no les afecta" que, "sólo cogen el transporte público los rojos". Lo que tienen que aclarar, indica otra persona del Ejecutivo, es cuál es su postura sobre el impuesto a las eléctricas y los bancos, que se regulará a través de una proposición de ley que PSOE y Unidas Podemos presentarán conjuntamente en el Congreso. La postura sobre estas nuevas figuras impositivas es una pregunta que Sánchez hizo reiteradamente al PP en el propio hemiciclo. Según el presidente, el PP a quien defiende es "a un 5% de privilegiados frente al 95% que supone la clase media y trabajadora".

La batalla por atraer a este espectro social, por captar este voto, quedó este martes perfectamente dibujada en la Cámara. Las soluciones que ofrezca el Gobierno o que plantee el PP decantarán probablemente las elecciones. Según el resumen particular que hizo el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, "lo que decimos aquí suena por la megafonía del club del gourmet, mientras la gente camina por los congelados del súper". "He aquí el drama".

LA PUGNA POR EL CENTRO

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Pero aún conscientes de que ellos hablaban y la vida seguía fuera del Congreso como si nada, con el mismo tráfico y el mismo calor, los socialistas celebraron como una gran victoria la primera jornada del debate. No tienen ninguna sensación de haber perdido el centro, a pesar de reconocer que han apostado por medidas "ideológicas" con los nuevos impuestos. La impresión en el PSOE es que Sánchez se impuso con claridad al PP y monopolizó todo el impacto con sus anuncios desde primera hora. Además los socialistas ven a un presidente "más cercano", que ha tratado de "ponerse en el lugar de la gente".

Los populares replican que partía con cierta ventaja porque se enfrentaba a la número dos de Feijóo, Cuca Gamarra, secretaria general del PP y portavoz parlamentaria. Y aún así se comportó de manera "descortés", declaran, al citarle varias veces en su intervención, "a sabiendas de que no puede hablar". En el PSOE el reproche unánime al PP fue que haya vuelto a sacar el tema de ETA. "Cuando sacan el terrorismo a relucir es que tienen poco que aportar", subrayan en Moncloa.