ELECCIONES EN ANDALUCÍA

Ciudadanos se encomienda al milagro andaluz: resistir y dejar a Vox fuera de la Junta

  • Ciudadanos afronta en el 19-J un balón de oxígeno o una sentencia capital

  • La posibilidad de obtener representación (cuentan con escaños por Sevilla, Málaga y Cádiz) permitiría a Moreno rozar la mayoría absoluta y contribuir al freno a Vox

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas (c), acompañada por (izq a dcha) el consejero de Educación y Deporte, Manuel Alejandro Cardenete; la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Rocío Ruiz, el viceconsejero del Ejecutivo andaluz y candidato a la Junta, Juan Marín.

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas (c), acompañada por (izq a dcha) el consejero de Educación y Deporte, Manuel Alejandro Cardenete; la consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Rocío Ruiz, el viceconsejero del Ejecutivo andaluz y candidato a la Junta, Juan Marín. / EFE/Román Ríos

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“La campaña ha salido bien y la terminamos en alto, que es lo más importante”. Ciudadanos arrancó el camino hacia el 19 de junio buscando su supervivencia y llega a la cita con la convicción de que obtendrá representación. La candidatura de Juan Marín ha respondido, con puntos álgidos, como sus intervenciones en los dos debates televisados (acaparó atención, tuvo protagonismo e incluso algún golpe que ha dado de sí como el de las torrijas o la confrontación con Macarena Olona) y ha conseguido fijar el mensaje (también con la ayuda del PP) de que sería posible reeditar la coalición de gobierno de estos más de tres años y medio. “No hay nadie que nos vea por la calle y no nos diga qué bien lo habéis hecho. Coño, pues votadnos”, lanzó Marín en el último mitin el viernes por la noche.

Frente al “histrionismo” de Vox, dicen en el núcleo duro de Inés Arrimadas, ha calado la idea de que se puede repetir el ejecutivo autonómico con Juanma Moreno. Evidentemente, si el milagro de la representación en un momento muy delicado para Ciudadanos prospera, el partido naranja tendría un peso mucho menor. Pero resistiría. Y lo más importante: podrían ser decisivos para evitar que la formación ultra exigiera entrar en la Junta.

Las encuestas internas que manejan tanto PP como Ciudadanos avalan esa tesis. La papeleta de Marín podría rebasar el 3% del voto en tres provincias: Sevilla, Málaga y Cádiz. Siguen peleando, dicen los más optimistas, por el de Granada y Córdoba. El propio Moreno dio por hecho en una entrevista en ‘El Mundo’ que Marín entrará con esos tres escaños. Y, como publicó este diario, esos diputados se sumarían de forma automática al bloque del PP dando como resultado una mayoría casi absoluta.

En el mejor de los escenarios (que el PP llegara a la cifra de los 50), implicaría quedar al borde de los 55. Esa situación, insisten tanto populares como naranjas, forzaría a Vox o a otro partido de la izquierda a una abstención segura. No ven viable que los ultras pudieran insistir en obtener consejerías si se sitúan tan cerca. En un escenario más contenido pero de éxito para el PP —que Moreno esté en torno a los 47 o 48 diputados— la representación de Ciudadanos también permitiría alcanzar o rebasar la barrera de los 50. 

El grupo parlamentario propio (conseguir los 5 diputados) queda lejos para la mayor parte de los dirigentes consultados por este diario pero, al tiempo, reconocen que obtener tres escaños en mitad de la descomposición que sufre el partido sería un éxito moral. Sobre todo tras haber conseguido entrar en el Parlamento de Castilla y León. Una pírrica victoria que les dio un escaño —el del exvicepresidente Paco Igea— que, sin embargo, está encarnando la oposición más directa a Vox.

Y también teniendo en cuenta que la escasa representación de los naranjas podría constituirse en estas elecciones como el freno definitivo a la entrada en el Gobierno de los de Abascal, que amenazan con forzar su presencia “aunque Moreno necesite un solo voto”. Esta sería “la jugada maestra” para Ciudadanos y también la salvación del PP.

El fracaso rotundo llegaría si estas expectativas cayeran en saco roto y, como pronostican también algunos sondeos, Ciudadanos fuera incapaz de conseguir un solo diputado. Aunque en el partido insisten en que ni siquiera un pésimo resultado bastaría para tirar la toalla (la formación ha preparado un plan estratégico y completará el ciclo electoral, pasando por las autonómicas y municipales del próximo mayo y, después, las generales), muchos dirigentes reconocen que no obtener representación en Andalucía supondría “un antes y un después”. 

El mazazo de las elecciones madrileñas es el más duro que el partido ha acumulado en la última etapa. Pero el fenómeno de Isabel Díaz Ayuso y la sombra de la moción de censura de la mano de Ignacio Aguado hizo imposible cualquier remontada, incluso cambiando de candidato.

Después llegó Castilla y León, donde lograron salvar un diputado y Vox creció mucho. Y en Andalucía, reconocen, necesitan seguir con la tendencia ascendente. Volver al cero sería la constatación de que no hay futuro, especialmente porque es la única comunidad en la que el Gobierno de coalición ha funcionado hasta el último momento sin una sola polémica entre socios y un PP respetando el juego limpio en todo momento, e incluso pujando por que su socio no desaparezca.

Andalucía marcará la política nacional a todos los partidos. Pero en el caso de Ciudadanos es más que un balón de oxígeno o una sentencia capital.

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