CRISIS CON ARGELIA

Las autonomías diseñan sus propios planes de choque ante el silencio del Ejecutivo por el bloqueo de Argelia

Cataluña y la Comunidad Valenciana, las autonomías con mayor volumen de empresas que exportan a Argelia, están ya planteando medidas antes las dudas de cuánto durará el bloqueo comercial

El president de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, y el de la Generalitat de Catalunya, Pere Aragonès, en una reunión en Valencia. 

El president de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, y el de la Generalitat de Catalunya, Pere Aragonès, en una reunión en Valencia.  / Roger Solsona

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La densa niebla que rodea en estos momentos las relaciones entre España y Argelia impide ver la salida al conflicto diplomático abierto tras el apoyo del Gobierno al plan de autonomía marroquí para el Sáhara. No sólo existe una absoluta oscuridad sobre el final de este proceso, tampoco es posible interpretar qué está sucediendo. El Ejecutivo avanza casi a ciegas, sin saber a qué atenerse. La incertidumbre de las autonomías como Cataluña y la Comunidad Valenciana, con empresas que exportan a Argelia, es aún mayor.

Para el Gobierno fue un golpe inesperado la ruptura unilateral del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación con España y el anuncio de bloqueo de todas las operaciones de comercio exterior con nuestro país, el miércoles pasado. Y, aunque tras la mediación de la Unión Europea, el Ejecutivo de Abdelmajid Tebboune pareció rectificar dos días más tarde esta última decisión, se desconoce cuando realmente se revertirá.

España aún no sabe si las empresas que venden a este país del Magreb y las que están radicadas allí operan ya sin ninguna dificultad. La portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, aseguró este martes, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, que, a través de la Oficina Comercial en Argelia, el Ejecutivo está tratando de verificar si "efectivamente las transacciones financieras se están produciendo con normalidad". No hay ninguna certeza sobre cuándo se desbloquearán los pagos a las empresas españolas. La información que se ha trasladado a las comunidades es que se están realizando esas comprobaciones, pero se apunta a que irán viendo "en las próximas semanas".

No obstante, ayer se produjeron dos hechos que resultan difíciles de encajar en la compresión de este conflicto. Primero, el Gobierno argelino, a través de un artículo de opinión en su agencia oficial de prensa APS, cargó contra el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, a quien calificó de "pirómano" por deslizar que Rusia está detrás de la actuación argelina. Además, apuntó a una "crisis sin precedentes" entre los dos países y cuestionó "la capacidad de un diplomático indigno" de España por haber buscado el amparo de Bruselas.

Poco después se conoció que Tebune cesó al ministro de Finanzas, Abderramán Raouya, a quien se podría formalmente atribuir la responsabilidad del comunicado de la Asociación Profesional de Bancos y Establecimientos Financieros, que congeló las domiciliaciones bancarias para operaciones de comercio exterior con España.

El ministro de Finanzas de Argelia, Abderrahman Raouya. 

/ GOBIERNO DE ARGELIA

LAS PRIMERAS MEDIDAS

Todavía no es posible saber si esto contribuirá a que Argel corrija de verdad su decisión inicial para que el dinero hacia las empresas españolas vuelva a fluir. Cataluña y la Comunidad Valenciana son las autonomías con más volumen de empresas que exportan a Argelia y justo ayer el president de la Generalitat, Ximo Puig, en una reunión con diputados y senadores valencianos en la Cámara Alta, avisó de que la crisis con Argelia "afecta mucho" a la Comunidad, pidió "buscar soluciones para dar la mayor estabilidad posible". Alicante "se encuentra casi más cerca de Argelia que de Madrid", dijo y, además, el sector cerámico, instalado en Castellón, depende del gas.

La semana pasada el Consell ya reclamó al Ejecutivo una reunión con todas las comunidades para saber si aprobaban o no planes de contingencia de apoyo a las empresas. Fuentes del Gobierno apuntaron a este diario que "de momento, la posición era esperar". Esta actitud no ha cambiado. España, a pesar de los ataques a Albares, muy similares a los que Arancha González Laya recibió en su día de Marruecos, está intentando rebajar la tensión y actuar con paciencia para reconducir las relaciones.

Pero esta postura contrasta con la obligación de las autonomías de ayudar a las empresas. En el caso valenciano, el Instituto Valenciano de Finanzas ha abierto una línea de crédito para las empresas que trabajan en Argelia y con Argelia y se ha convocado a una reunión a la Confederación Empresarial Valenciana (CEV) y al Consejo de Cámaras de Comercio.

En Cataluña, desde Acció, la agencia por la competitividad del departamento de Empresa i Treball, "se está analizando las afectaciones caso por caso", explican desde la Generalitat. "No es lo mismo una empresa del ámbito agroalimentario que esté presente en múltiples mercados que una pequeña empresa industrial que su actividad pueda verse más afectada", señalan.

Pero no sólo hay consecuencias directas para el tejido productivo de nuestro país. Fuentes autonómicas relatan que crisis de este tipo desincentivan la inversión española en Argelia, pese a ser un mercado atractivo y cercano. "Hay muchos proyectos que se podrían poner en marcha, pero no existe seguridad jurídica". "Es un país muy complicado, a pesar de la voluntad de cooperación". De hecho, las mismas fuentes aseguran que las empresas fueron las primeras en notar la tensión con el Gobierno español porque desde el giro histórico sobre el Sáhara, en marzo pasado, comenzaron a ponerles trabas. Ahora, urge arreglar el bloqueo comercial a las transacciones financieras con España, pero tanto el futuro de las relaciones diplomáticas como económicas es muy incierto.

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