LEY DE PENSIONES DE EMPLEO

Los "errores" de Escrivá obligan a Gobierno y a PSOE a corregir sus "caóticas" negociaciones

  • La negociación poco "convencional" del ministro, con conversaciones a varias bandas y publicitando los acuerdos sin tener todo cerrado, hace que tengan que intervenir Bolaños, Montero y la cúpula del Grupo Socialista

  • El miedo del ministerio y del PSOE a que el PP maniobrase para tumbar la ley forzó una negociación 'in extremis' con Podemos que volvió a dejar los apoyos en el aire

  • En Inclusión indican que el lío ha sido "eminentemente parlamentario" por un fallo del PSOE y celebran que se hayan incorporado "enmiendas de todos los grupos"

El ministro de Inclusión, José Luis Escriva, en su escaño, conversa con el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas. 

El ministro de Inclusión, José Luis Escriva, en su escaño, conversa con el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, Rafael Simancas.  / Mariscal / EFE

7
Se lee en minutos

La falta de "pericia" del ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, una 'rara avis' en el Gobierno, a la hora de negociar con el resto de grupos parlamentarios las leyes de su departamento, convirtió en un "caos" la negociación de la ley de planes de pensiones de empleo, que acumula varios hitos. Desde la cesión a EH Bildu para elevar un 15% las pensiones no contributivas, sin advertir previamente a Hacienda de ello ni salvar con ello su aprobación, hasta los contactos mantenidos en las últimas horas para sacar adelante la ley y un voto particular con Ciudadanos para deshacer un patinazo en el trámite en comisión.

De nuevo el Gobierno se situaba al límite en un tema crucial, ya que se trata de uno de los compromisos adquiridos con Bruselas para recibir los fondos europeos. El proyecto de ley de planes de pensiones de empleo fue aprobado este jueves por 172 votos a favor y 164 en contra (más seis abstenciones) tras una polémica tramitación en que la tuvieron que implicarse en distintos momentos la dirección del Grupo Socialista, encabezada por su jefe, Héctor Gómez, y la portavoz del área, Mercè Perea; los titulares de la Presidencia y de Hacienda, Félix Bolaños y María Jesús Montero, y la ministra de Derechos Sociales y secretaria general de Podemos, Ione Belarra, porque Inclusión no acababa de garantizar que prosperaba.

Fuentes del Gobierno y del partido atribuyen todas estas dificultades a que Escrivá es "un caos", "es un tipo muy especial, poco político" y "no negocia de manera convencional", "no mide". Explican que, además, lo "hace también su equipo" sin contar con el resto del Ejecutivo, en referencia sobre todo a los ministerios de la Presidencia y a Hacienda. Y le reprochan también que dé publicidad a los acuerdos que cierra -que como en el caso de EH Bildu su abstención no suponía garantía suficiente para aprobar la ley, y ni siquiera fue imprescindible-, "sin tener en cuenta que eso puede provocar que otros grupos se descuelguen". 

EL FALLO EN COMISIÓN

Según fuentes de la cúpula del PSOE, fue necesario abrir conversaciones urgentes durante el debate en comisión para asegurar la viabilidad de la iniciativa. Pero eso se unió a que los socialistas, por error, aprobaron varias enmiendas registradas por Unidas Podemos. Las modificaciones no eran menores. Uno de los cambios suponía destopar la cotización de las pensiones. Es decir, que aquellas que más ganan tributen en relación a sus ingresos, sin límites. Rápidamente, consciente del fallo, el PSOE registró una iniciativa (en la jerga parlamentaria, un voto particular) para revertir la situación y regresar al texto original. 

Hasta este jueves, los socialistas no tenían amarrados los apoyos para que su propuesta prosperara. Y la consecuencia directa era el rechazo de la norma en el Congreso. La negativa de las principales fuerzas de la izquierda a respaldar la ley requería el 'sí' de Cs, PNV y el PDECat, pero el PSOE necesitaba antes el respaldo a su voto particular, para tumbar así las enmiendas de Unidas Podemos incorporadas erróneamente en la comisión. 

Los populares aseguran que ellos siempre eran favorables a apoyar el voto particular de los socialistas. Y culpan también a Escrivá de estar "a la luna de Valencia" y no entender la situación. El miércoles, la víspera de la votación en el Congreso, el ministro llamó al ponente popular en la ley, Tomás Cabezón. Este, según fuentes del grupo, reclamó mejoras en la transitoriedad de la ley después de aceptar las rebajas fiscales que exigía la oposición. Esta petición no se atendió, pero el PP, indican, nunca transmitió su negativa a apoyar al PSOE en el voto particular. 

Lo cierto es que este jueves por la mañana, en el debate y votación en el pleno de la ley, el Ministerio de Inclusión entró en pánico ante la posibilidad de que el dictamen no contara con el respaldo suficiente. Eso llevó a Escrivá a entablar negociaciones urgentes con el portavoz parlamentario de Unidas Podemos, Pablo Echenique, según relatan fuentes de la formación morada. Fue el propio ministro de Seguridad Social quien les pidió apoyar su proyecto y retirar las enmiendas y, a cambio, aseguran, se comprometió a defender el destope de las cotizaciones en las próximas negociaciones con los agentes sociales, que es, precisamente, el contenido de las enmiendas de UP, que estaban tratando de tumbar.  

LAS DUDAS CON EL PP

Desde el PP mantienen que esto no habría sido necesario si Escrivá hubiera sido consciente de que ellos iban a apoyar el voto particular del PSOE. Una postura lógica, subrayan, ya que el destope que pide Podemos habría supuesto que las empresas asumieran costes adicionales para los trabajadores que superan los 45.014 euros en su salario.

La realidad es que las enmiendas del partido morado se revirtieron con el apoyo de la gran mayoría de los grupos, incluidos el PP, Vox y el propio Podemos, a los votos particulares tanto de los socialistas como de Ciudadanos. Pero en este punto también desde el grupo socialista se introducen algunas dudas sobre qué iban a hacer los populares porque, apuntan, "habían hablado con otros grupos para votar en contra". "Ellos querían tumbar el voto particular para resolver después en el Senado [donde prosigue ahora la tramitación] y hacer sufrir el PSOE", "su voluntad era que la ley decayera y arrear una bofetada al Ejecutivo". Según la tesis de Ferraz, al ver el PP que los grupos mantenían su apoyo a los votos particulares de PSOE y Cs, reculó y decidió apoyarlos, para luego, eso sí, votar en contra del dictamen. 

El lío en torno a qué iba a suceder con la votación llevó a Bolaños a intervenir y llamar a Belarra, aunque la interlocución en el caso de Unidas Podemos quedó en manos del grupo. Pero el acuerdo final entre Escrivá y Echenique acabó de introducir mayor confusión sobre la ley. El portavoz de los morados explicó que su voto a favor de retirar sus enmiendas fue a cambio de "un compromiso por parte del ministro Escrivá de defender este destope cuando llegue el momento de dialogarlo". 

EL ACUERDO CON UNIDAS PODEMOS

El dirigente de UP celebró esta promesa "explícita", aunque el ministro de Inclusión no fue tan claro. "El siguiente elemento es llevar a los agentes sociales el cumplimiento de la recomendación número 5 del Pacto de Toledo, que pretende adecuar los rendimientos efectivos de las personas en términos de cotización manteniendo la proporcionalidad con la pensión recibida", fue todo lo que dijo tras aprobarse la norma. Sin mencionar siquiera un pacto con los morados. Al contrario, fuentes del ministerio lo niegan y consideran que es "obvio" que discutirán con Unidas Podemos la propuesta que transmitirán a los agentes sociales porque forman parte del Gobierno. "Siempre lo hacemos así. No hay ningún acuerdo".

El caso es que el movimiento con los morados, anunciado en la tribuna por la diputada Isabel Franco, obligó a Gobierno y PSOE a "intervenir por arriba" para intentar arreglar una negociación "caótica". La cúpula tuvo que asegurarse de que los grupos mantenían su voto en el dictamen de la ley, porque si no su aprobación peligraba y el Ejecutivo se exponía a una derrota humillante y de consecuencias incalculables. 

Desde el Ministerio de Inclusión, la óptica era totalmente distinta. Indican en que el "lío ha sido eminentemente parlamentario", porque partió del error de la votación en comisión de la semana pasada, ante el que se tuvieron que poner parches para solucionarlo. "Pero es un proyecto que llevaba negociándose meses, así que no podía haber sorpresas. El momento más estridente ha llegado al final. Pero estamos contentos porque ha salido adelante un instrumento, los planes colectivos de pensiones, que puede ser útil para millones de trabajadores, y hemos incorporado enmiendas de todos, incluso de aquellos que votaron en contra como del PP, y eso obviamente hacía más difícil la negociación, aunque también ha enriquecido el texto", señalaban fuentes del departamento de Escrivá.

Al final, votos particulares y dictamen salieron adelante, pero el enredo sostenido en la última semana, y en las últimas horas, volvió a poner a prueba la resistencia de una coalición que acumula continuos sobresaltos y tensiones. El Gobierno se ha acostumbrado a vivir al borde del abismo, salvando votaciones en tiempo de descuento y por la mínima, con socios a izquierda y derecha, a costa de una enorme erosión. Pero se felicita de que la prueba, una vez más, quedaba superada.

Noticias relacionadas