FRAGMENTACIÓN

La izquierda arranca la campaña lastrada por la desmovilización y sin expectativas de Gobierno

La resignación del electorado progresista pasa factura a PSOE, Por Andalucía y Adelante, que no han logrado consolidarse en el tablero político andaluz

La candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía de Por Andalucía, Inmaculada Nieto, interviene este miércoles durante un acto público del partido, en el Parque Huelín de Málaga, de cara a las elecciones al Parlamento de Andalucía de 2022 que se celebrarán el próximo 19 de junio.

La candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía de Por Andalucía, Inmaculada Nieto, interviene este miércoles durante un acto público del partido, en el Parque Huelín de Málaga, de cara a las elecciones al Parlamento de Andalucía de 2022 que se celebrarán el próximo 19 de junio. / EFE/Carlos Díaz

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La carrera electoral comienza en Andalucía con una izquierda fragmentada que se sabe derrotada de antemano. El Partido Popular ha logrado consolidarse en el Gobierno regional y los partidos de oposición, desde el PSOE a la coalición Por Andalucía o el de Teresa Rodríguez, no sólo no han sabido construir una alternativa, sino que todavía trabajan por consolidarse en tablero político.

Los últimos años han estado marcados por las pugnas a la izquierda del PP, tanto en la elección de Juan Espadas en el PSOE - tras una lucha encarnizada con Susana Díaz-, como la escisión de Adelante Andalucía o el choque de última hora entre Podemos e IU en el alumbramiento de su candidatura. Las batallas internas pasan factura, y el resultado está en las encuestas. Salvo sorpresa, el tren del 19 de junio está perdido para el ala progresista, que no tiene ningún viso de formar gobierno. Su mayor enemigo no es el PP, sino la desmovilización.

No hay ningún sondeo que dé posibilidades a una alternativa a Juanma Moreno Bonilla, y la única incógnita es si tendrá que incluir a Vox en su Gobierno o si podrá revalidar en solitario. Una escena asumida en el imaginario andaluz que golpea especialmente a la izquierda, con un votante resignado y una campaña electoral de bajas revoluciones que parece abocar a la continuidad.

Tampoco ayuda el perfil de los candidatos. El socialista Juan Espadas, el hombre de Pedro Sánchez en Andalucía, sigue siendo un gran desconocido para el electorado andaluz. El que fuera alcalde de Sevilla venció en junio del año pasado a la expresidenta andaluza, en la última batalla del sanchismo vs susanismo. Sin embargo, no ha logrado calar en la sociedad y uno de cada tres andaluces no saben quién es, según el último barómetro del CIS [consultar aquí por variables políticas]. Más grave quizá es el grado de desconocimiento que presenta entre el propio votante socialista. El 28% de quienes apostaron por el PSOE en 2018 no lo identifican. Está por ver cuánto pesa la marca en las urnas y cuánto arratra el 'efecto Moncloa' de tener un Gobierno central dirigido por Pedro Sánchez.

Más dramático es el caso de Inmaculada Nieto, candidata de Por Andalucía, a quien sólo reconoce el 26% de los votantes. El resto no sabe quién es. La dirigente, quien fuera portavoz de IU en la pasada legislatura, fue nombrada in extremis como líder de la candidatura después de fuertes tensiones entre las fuerzas integrantes de la coalición, y tras el pulso iniciado por Podemos para poner al frente a su diputado, el guardia civil Juan Antonio Delgado.

Nieto, conocida a nivel parlamentario pero extraña en las calles, se ha hecho el traje de candidata a contrarreloj, y todavía se le ven las costuras. La realidad es que es una desconocida para más de la mitad de su electorado. De quienes votaron a su opción política hace ahora cuatro años, el 49% no sabe quién es. Un importante hándicap que tratará de restañar, aunque su apuesta por exhibir un perfil moderado y marcado por la sensatez puede no ayudarle en su empresa.

Teresa Rodríguez sí es un rostro más o menos conocido en la escena andaluza, y es reconocida por el 89% de quienes le votaron en 2018. A eso jugará precisamente en campaña, que será de corte más personalista, y por eso ha estampado su rostro en las papeletas de Adelante Andalucía. El aval de la Junta Electoral a su presencia en los debates será un elemento importante: su perfil duro podrá contrarrestar a PP y Vox, si es que las guerras en la izquierda -después de que Por Andalucía intentara impedir su presencia- no le distraen de su objetivo.

El PP supera a la suma de la izquierda

El último CIS sobre las elecciones de Andalucía arroja una imagen clara: la suma de las izquierdas se quedaría por detrás del PP, que se acerca a la mayoría absoluta, y queda muy lejos la opción de llegar a San Telmo. El PSOE está estancado con un resultado, según el CIS, entre 32 y 36 escaños. El sondeo permite cierto margen de mejora a los 33 diputados que los socialistas obtuvieron en 2018. Todo lo que suponga caer por debajo es un fracaso. Y de cumplirse este extremo, está por ver si la federación andaluza indulta a su flamante candidato, Juan Espadas, o si se abre otra carrera por su relevo.

Por Andalucía, la confluencia de IU, Podemos, Más País y otras fuerzas andalucistas, obtendría, atendiendo a los datos de esta encuesta, entre 9 y 10 diputados. La formación liderada por Teresa Rodríguez, Adelante Andalucía, podría entrar en la Cámara con dos escaños. En la suma más alta, 12 diputados, la ruptura en la izquierda dejaría peores resultados que los de las últimas autonómicas, cuando llegaron a los 17 diputados optando en una confluencia de todos los partidos.

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