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Felipe VI reivindica en Nueva York los valores de la democracia y el atlantismo

El rey recibió la medalla que otorga la Foreign Policy Association por su papel en la política internacional y mantuvo un encuentro con el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres

Felipe VI reivindica en Nueva York los valores de la democracia y el atlantismo
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EFE

El Rey Felipe VI ha mantenido este jueves un quinto encuentro presencial con el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, según ha informado Zarzuela en un comunicado, durante su visita a la ciudad de Nueva York, en Estados Unidos.

"Tuve el placer de reunirme nuevamente con su majestad el Rey Felipe VI de España y darle la bienvenida a Naciones Unidas. La alianza entre España y la ONU es de vital importancia y confío en que seguirá creciendo y fortaleciéndose", ha indicado Guterres en su perfil oficial de Twitter.

La última vez que se reunieron fue en julio de 2021 durante el almuerzo que el monarca le ofreció en el Palacio Real con motivo de la visita del secretario general a España. En el encuentro de este jueves ambos han tratado distintos temas de carácter internacional, empezando por el conflicto en Ucrania.

En el marco de su visita, el monarca ha celebrado, además, un encuentro con miembros de la Cámara de Comercio España-Estados Unidos de la que forman parte más de 500 empresas con el objetivo de "intercambiar ideas e información y crear alianzas".

Además, el Rey ha recibido la medalla que otorga la Foreign Policy Association en un acto en el Harvard Club en el que también han sido galardonados el presidente de Fincantieri, Giuseppe Bono, y el antiguo secretario de Seguridad Nacional estadounidense Jeh Johnson. En esa institución, Felipe VI reivindicó los valores de la democracia, los derechos humanos y el atlantismo -el vínculo entre Estados Unidos y Europa- como los mejores garantes de las libertades, en el curso de una velada donde fue galardonado con una medalla por su papel en la política internacional.

La medalla le fue entregada en el exclusivo Club de Harvard, en pleno centro de Manhattan, por la Asociación de Política Exterior (FPA), un centro de análisis de relaciones internacionales que cada año entrega en una cena de gala el premio a algunas personalidades que se hayan distinguido por su papel en la política mundial.

La vicepresidenta de la FPA, Sana Sabagh, recordó que don Felipe ha realizado, con el de este jueves, 300 viajes internacionales, de ellos 77 a Latinoamérica, lo que le convierte en "un embajador global de su país", de su cultura, de su lengua y hasta de sus empresas, además de ser él mismo un símbolo de la continuidad constitucional de España y garante de sus libertades.

La FPA había invitado al acto al que fue profesor entre 1993 y 1995 del entonces príncipe Felipe en la Universidad de Georgetown, Peter Krogh, quien recordó su paso por la Escuela de Relaciones Internacionales tras un difícil examen oral "con altas calificaciones" así como sus pinitos con el equipo de baloncesto universitario.

En un emotivo discurso, Krogh dijo que para él el rey "siempre será el príncipe Felipe", aunque sabe que ahora va por el mundo como el más alto representante de su país, y al terminar sus palabras bajó del estrado y se fundió en un abrazo con su antiguo alumno.

El rey, vestido con un traje azul oscuro y corbata roja, tomó entonces la palabra y pronunció un discurso que comenzó con sus condolencias por la última matanza en una escuela de Texas -en la que 19 niños y dos adultos fueron asesinados- para pasar a continuación a reflexionar sobre la polarización que se vive actualmente en el mundo y que "pone en cuestión la democracia misma".

Para el monarca, estamos "en un dramático episodio de la lucha global entre tiranía y libertad, y todos los que creemos en la democracia, los derechos humanos y un orden internacional basado en reglas debemos estar unidos en defensa del pueblo de Ucrania", porque ellos "defienden esos mismos valores".

Por eso mismo, "debemos seguir respondiendo inequívocamente a esta agresión no provocada y a la horrenda destrucción y sufrimiento humano que está causando", dijo en aparente alusión a la perspectiva de una larga guerra.

Para el rey, la guerra de Ucrania "nos ha enseñado la importancia y centralidad del vínculo trasatlántico", y recordó a continuación los 40 años de pertenencia de España a la OTAN, durante los cuales, dijo, "hemos demostrado una y otra vez que somos una nación aliada confiable y altamente comprometida".

No dejó de mencionar la importancia de Latinoamérica para España, el "gran potencial" que representa para el mundo este "estrecho vínculo" entre los dos mundos y la "legítima aspiración (latinoamericana) de desempeñar un papel más grande y constructivo".

El monarca terminó su discurso con un repetido énfasis sobre la importancia de la democracia y los derechos humanos, "que no podemos dar por sentados", sino que demandan de las naciones libres "un trabajo sin descanso" que hay que hacer "por nosotros y por nuestros hijos, concluyó.

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