ESPIONAJE

PP y PNV apuntan a que Marruecos espió a Sánchez y lo vinculan al giro del Sáhara

  • La portavoz del PP, Cuca Gamarra, le pregunta si los ataques a su móvil están relacionados "con sorpresivos cambios de posiciones políticas", en referencia al cambio de postura sobre el Sáhara

  • Aitor Esteban, del PNV, asume que nunca se sabrá la autoría y señala también a los cambios de actitud en política exterior que el Ejecutivo ha realizado sobre "el vecino del sur"

La portavoz del PP en el Congreso, Cuca Gamarra, este jueves, durante su intervención en el pleno sobre el espionaje. 

La portavoz del PP en el Congreso, Cuca Gamarra, este jueves, durante su intervención en el pleno sobre el espionaje.  / Fernando Alvarado /EFE

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El Gobierno ha vuelto a mantener este jueves absoluto mutismo sobre quién puede estar detrás del espionaje con el 'software' Pegasus al teléfono del jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, la ministra de Defensa, Margarita Robles, el de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el de Agricultura, Luis Planas, en el pleno del Congreso en que se ha abordado las escuchas a líderes independentistas realizadas por el CNI. Su descubrimiento, a través de la organización Citizen Labs, llevó a Moncloa a inspeccionar los móviles de los miembros del Ejecutivo y revelar que el presidente y algunos ministros también habían sido espiados.

Esos ataques, que se produjeron en los peores momentos de la crisis diplomática con Marruecos, y en los que se sustrajo información, provocaron el cese de la directora del CNI, Paz Esteban, con cuya destitución se intentó contentar a ERC por el espionaje de Estado contra ellos que, según ha denunciado la Generalitat, en el caso de Pere Aragonès, se produjo mientras se estaba negociando la investidura de Sánchez. Un asunto y otro se han ido solapando aunque en todo momento el Gobierno ha intentado esquivar señalar a Rabat como el autor de las intromisiones en el teléfono del presidente y se ha limitado a asegurar que se trata de un "agente externo".

Pero en el pleno de este jueves, en el que comparecía Sánchez, tanto el PP como el PNV apuntaron de manera clara a Marruecos. La portavoz popular, Cuca Gamarra, recordó que Planas, en cuyo caso el ataque no se consumó, ha sido también embajador en Rabat, y reclamó conocer qué tipo de material le fue robado al presidente. "¿Vamos a saber algún día qué agente externo fue el responsable del espionaje, lo están investigando, sospecha de alguien?", inquirió. Porque, "mientras siga sin dar explicaciones y falte información es coherente que le preguntemos si está relacionado con sorpresivos cambios de posiciones políticas, por parte de su Gobierno", indicó, en referencia al giro histórico sobre el Sáhara Occidental y el apoyo al plan autonomista marroquí.

El portavoz del PNV, Aitor Esteban, en la tribuna del Congreso.

/ Eduardo Parra / Europa Press

Más claro todavía fue el portavoz del PNV, Aitor Esteban, que admitió que aunque Sánchez nunca dirá quién está detrás del espionaje a su teléfono "todos nos lo imaginamos". "No nos lo dirá porque la conclusión no deja en buen lugar ni a la seguridad del Gobierno ni a su imagen, respecto a los cambios de actitud en política exterior que el Ejecutivo ha realizado unilateralmente sin el apoyo de este Parlamento sobre el vecino del sur", en alusión también a la nueva posición sobre el Sáhara. "Todos nos imaginamos lo mismo", reiteró, "porque dos y dos son cuatro".

EL PRECEDENTE DE MACRON

A pesar de que el Ejecutivo ha puesto en manos de la justicia la investigación sobre quién ha podido atacar los móviles de los miembros del Gobierno, los propios ministros asumen que nunca se sabrá. No obstante, de manera muy amplia, en distintos ámbitos políticos españoles, se señala en privado a Marruecos. El diario francés 'Le Monde' y otros medios internacionales publicaron en julio de 2021 que el presidente de la República, Emmanuel Macron, y varios miembros del Ejecutivo galo, entre muchas otras personalidades habían sido espiados también con Pegasus, un 'software' que posee el reino alauí. En la información se apuntaba a Rabat y sus servicios secretos como el presunto autor de las intervenciones a los políticos franceses, aunque nunca ha tenido confirmación oficial.

Para España todas estas conjeturas se producen en el peor momento ya que tras una larguísima crisis diplomática y el respaldo al plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara, que ha supuesto renunciar a su neutralidad histórica, ha abierto una nueva etapa de relaciones con este país, que ha comenzado a dar los primeros frutos con un reforzamiento de la colaboración para controlar la inmigración y la promesa de establecer aduanas en las fronteras de Ceuta y Melilla.

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