LIMÓN & VINAGRE

Paz Esteban, informe vital

Paz Esteban en Limón&Vinagre.

Paz Esteban en Limón&Vinagre. / EPE

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Tras casi cuarenta años en La Casa, la misión más arriesgada a la que se ha enfrentado Paz Esteban fue el otro día, delante de una comisión interrogatoria en el Congreso de los Diputados. Se jugaba la vida, o sea el puesto, es decir el prestigio. Debe ser ser deprimente tener que pasar un examen y que el examinador sea Rufián. La tesitura era complicada: siendo la reina de la discreción, había de enfrentarse a una recua de cotillas que estaban deseando que terminara la comisión para ir a darse pisto ante los micrófonos.

Paz Esteban es la directora del Centro Nacional de Inteligencia, la primera mujer que ocupa el cargo. Ya hay que ser poco inteligente para no haber recurrido nunca a una mujer. 

Los años le han llenado de ángulos el rostro, otrora más dulce. La vida es irse pareciendo cada vez más a nuestro esqueleto. Practica una elegancia como de salón de té y salta a la vista (al oído, no, que no la hemos escuchado mucho) que es muy inteligente, dado que en un mundo machista (el de hace cuarenta años) y en un entorno muy masculino ha sabido progresar y superar obstáculos. Hasta que se topó con la política. Es condenada sin causa. Puede ser objeto de cambalache, cesada para salvar otras cabezas. O no.

Esteban atiende al nombre de Paz, que ya es mucho para dirigir un servicio de inteligencia donde se dirimen, provocan, evitan o analizan guerras. Tiene edad de prejubilada y posee una de las agendas más cotizadas. No solo por su acceso directo a cualquier cargo, también por el acceso al teléfono de todo quisqui. Entró por casualidad en el CNI. Eso dicen sus biografías de urgencia. Es lo mismo que dicen las actrices: yo fui al casting acompañando a una amiga pero nunca me imaginé trabajando en el cine. 

Paz Esteban iba para medievalista, historiadora, bibliotecaria o profesora, pero un pariente la ayudó a entrar en el entonces Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), donde ha estado realizando informes sobre la OTAN o el yihadismo. Sí, redactando informes, justo la actividad contraria a la acción, al trabajo de campo de un espía. Lo contrario de lo que imaginamos gracias al cine, sobre todo el que retrata la Guerra Fría. Espía famoso es un oxímoron. "Esteban vaya acabando el informe. Esteban quiero ese informe para el lunes a primera hora". Y Esteban en las reuniones familiares tomada como mujer de acción y las uñas molidas de tanto teclear a deshoras. 

Hay quien se lleva sus secretos a la tumba y quien se tumba después de escribir sus secretos”

Si yo fuera editor ya le habría puesto delante un contrato para que escribiera su peripecia vital. Hay quien se lleva sus secretos a la tumba y quien se tumba después de escribir sus secretos. Vale más por lo que calla que por lo que estalla. Su antecesor se apellidaba Roldán. Félix Sanz Roldán. Es ese un apellido germánico formado por "hruot" (fama, gloria) y "land" (país). O sea, "el que es famoso en su país". Justo lo que ella es ahora. Justo lo contrario de lo que debía ser en su trayectoria e incluso ahora en el cargo. La inteligencia siempre es discreta. En su caso se adorna además con buenos modales.

Seguramente tiene el oído maleado, pero pareciera más hecha a oír sinfonías que confesiones de orates, terroristas o trabucaires. Su organismo (el CNI, no su estómago) no supo detectar o detener el espionaje a Pedro Sánchez que, conociéndolo, no sabemos cómo estará tolerando que alguien pueda saberlo todo de él. Más que él. No le practica un Ábalos por no orgasmar a sus rivales. No falta sin embargo quien opina que podría ir en paz; es justo y necesario. De fondo se oye a Echenique, que se ha mudado al país oposición, pidiendo cabezas. Cabezas famosas y cabezas como robles. Y rabiando de celos por no haber sido uno de los espiados. 

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