INVESTIGACIÓN

Paz Esteban y la carambola de las escuchas "cruzadas"

El pretexto para la entrega de la cabeza de la directora del CNI no tiene relación con su comparecencia de este jueves sobre las intervenciones telefónicas a independentistas, sino con la prestidigitación de Pedro Sánchez

La secretaria de Estado y directora del Centro Nacional de Inteligencia, Paz Esteban.

La secretaria de Estado y directora del Centro Nacional de Inteligencia, Paz Esteban. / José Luis Roca.

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Fuentes solventes del Gobierno aseguran que la ministra de Defensa, Margarita Robles, supo el viernes pasado, 29 de abril, que su teléfono había sido pinchado, y que avisó al presidente Pedro Sánchez, quien lo puso el sábado 30 a disposición del Centro Criptológico Nacional (CCN), entidad adscrita al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que confirmó el domingo 1 de mayo también la infección del móvil oficial.

Y, por este hallazgo, siguen las mismas fuentes, el presidente dio orden al ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, para presentar ipso facto una denuncia ante la Audiencia Nacional y comparecer sin pérdida de tiempo ante los medios de comunicación el lunes 2 de mayo para anunciar los hechos.

Bien.

Se ha creado así una situación en la que no solo los independentistas son las víctimas del espionaje, sino también el presidente del Gobierno y sus ministros. Estado de Espionaje versus Estado de Derecho.

Repetición de la jugada

Lo que está ocurriendo con los dirigentes independentistas espiados parece la repetición de la jugada de las intervenciones de los teléfonos de Roger Torrent (entonces, a mediados de julio de 2020, presidente del Parlament), Anna Gabriel y Jordi Domingo.

En aquellas fechas, el CNI emitió, en una conducta sin muchos antecedentes, un comunicado en el que aseguraba que "actúa en cumplimiento total del sistema legal y en respeto absoluto de la leyes vigentes", y apuntaba que su comportamiento es supervisado por el Tribunal Supremo.

Por supuesto, nada dijo del uso del 'software' espía en sus escuchas.

Pero también el Gobierno expresó su posición en un comunicado.

"El Gobierno no tiene pruebas de que el presidente del Parlament, Roger Torrent, la exdiputada Anna Gabriel y el activista Jordi Domingo, hayan sido objetivo de 'hackeos' de sus teléfonos móviles. Es más, debemos afirmar que cualquier que implique un teléfono móvil siempre es conducida de acuerdo con la relevante autorización judicial".

Sin investigación oficial

No hubo, pues, investigación oficial que se sepa. También la fuente de las informaciones sobre el 'hackeo' era la misma: el grupo de expertos en uso de alta tecnología para vulnerar de derechos humanos o el Citizen Lab de la Universidad de Toronto.

La tormenta duró algunos días y el cielo se despejó.

La diferencia con la situación reproducida en las últimas semanas es lo que podríamos llamar el salto a "las escuchas cruzadas".

Es decir: la denuncia del Gobierno de que los teléfonos de Sánchez y Robles -como los de otros políticos europeos en los últimos años- han sido pinchado en mayo y junio de 2021 con el sistema israelí Pegasus.

La otra diferencia: la pelea interna en el Gobierno entre Félix Bolaños, ministro de la Presidencia, y la ministra de Defensa, Margarita Robles, sobre quién es el responsable del fallo que permitió 'hackear' el móvil de Pedro Sánchez.

La factura del fallo

¿Tiene algún sentido esta carambola de las "escuchas cruzadas"?

Parece que sí.

Da toda la impresión de que Sánchez y Bolaños quieren que alguien pague la factura por el presunto fallo que atribuyen al CCN -insistimos, dependiente del CNI- por el 'hackeos' del móvil del presidente del Gobierno.

En román paladino: que la directora del CNI, Paz Esteban, asuma su responsabilidad 'in vigilando' y dimita.

La prestidigitación consiste en esto: Paz Esteban caería por el asunto del 'hackeo' del teléfono presidencial y la legalidad de la actuación del CNI en las escuchas a los independentistas quedaría salvada, ya que se habrían realizado con autorización del magistrado del Tribunal Supremo Pablo Lucas.

Es decir: a pesar de esta confusión, la carambola de los fuegos cruzados permitiría al independentismo cobrarse la cabeza de Paz Esteban aunque el CNI haya actuado dentro de la legalidad en las escuchas y la factura a pagar sería por la razón "sobrevenida" del Pegasus infiltrado en el móvil de Pedro Sánchez.

Como solía repetir Felipe González después de conocer al líder chino Deng Xiao Ping: "Gato blanco o gato negro da igual; lo importante es que cace ratones".

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