ESPIONAJE CON PEGASUS

El CNI admite que investigó a 18 independentistas con autorización judicial entre los que figura Pere Aragonès

El Gobierno no logra aplacar el malestar con ERC, que eleva la reclamación de explicaciones y la petición de dimisiones y pide que se aclare los motivos de las escuchas al president de la Generalitat

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, en el Parlament de Cataluña.

El presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, en el Parlament de Cataluña. / EFE/Quique García

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La directora del CNI, Paz Esteban, ha admitido esta mañana, en su comparecencia en la comisión de secretos oficiales, que los servicios de inteligencia han espiado a 18 cargos independentistas, según han confirmado a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA distintas fuentes consultadas, con autorización judicial. Entre ellos se encuentra el president de la Generalitat, Pere Aragonès, según la información adelantada por TV3, y personas del entorno de Carles Puigdemont.

El Gobierno ya había deslizado que los datos de la investigación de Citizen Labs, que apuntaba a que hasta 60 cargos independentistas habían sido espiados con el 'software' Pegasus no eran correctos, en el sentido de que el número podía ser erróneo. Este jueves la jefe de la Inteligencia ratificó que se trata sólo de 18 personas y en todos los casos se hizo con la petición previa al juez del Tribunal Supremo competente para avalarlo.

Del resto de presuntos espiados, Paz Esteban no se ha responsabilizado. Al concluir la comisión, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, apuntó a dos alternativas en las escuchas a los demás cargos. O una "nación extranjera" o a "organismos del Estado que espían por encima de sus posibilidades". Sobre esta segunda vía, se está interpretando que son las denominadas 'cloacas' del Estado, en referencia a agentes corruptos que actúan de manera incontrolada. Pero también podría tratarse de actuaciones sin una orden clara, que sólo podría haber hecho el CNI como único usuario reconocido de 'Pegasus', de las que nadie se responsabiliza.

En todo caso, los diputados que forman parte de la comisión, llamada oficialmente comisión de control de los gastos reservados, tienen la obligación legal de guardar silencio sobre las materias que se hayan abordado en este foro. Pero, aunque públicamente no han ofrecido apenas datos y sólo han trascendido de manera privada, distintos grupos como Unidas Podemos y los partidos catalanes han reclamado al Gobierno que desclasifique la información que la directora del CNI ha dado a los portavoces.

AUMENTA LA BRECHA CON LOS SOCIOS

El Gobierno confiaba en que las explicaciones de Paz Esteban valieran para superar la brecha política con ERC. En estos momentos esto parece muy complicado, sobre todo por la confirmación del espionaje a Aragonès. La primera reacción del Govern es precisamente ésta: que supone un paso más en la gravedad de la situación. Aseguran que siguen exigiendo una justificación del Ejecutivo y ahora con toda la urgencia. Si se hizo, indican, con autorización judicial, se abren muchas y nuevas preguntas.

Desde que la publicación The New Yorker hizo público el trabajo de Citizen Labs y señalara a un espionaje masivo al independentismo, los republicanos marcaron distancias con el Ejecutivo y exigieron que se asumieran responsabilidades políticas. Ahora con más ahínco. El alcance de la crisis con ERC es tan profunda que su rechazo a apoyar el real decreto ley de medidas anticrisis, la semana pasada, puso en riesgo su posible convalidación en el Congreso. El voto favorable de EH Bildu permitió 'in extremis' que se salvara esa votación.

Unos días después, la revelación del Gobierno de que Pedro Sánchez y la ministra de Defensa, Margarita Robles, fueron atacados con Pegasus, añadió más confusión a esta situación. Fuentes del Ejecutivo aseguraron a este diario que se trata de "dos cosas diferentes", en referencia a la autoría del espionaje a los independentistas y al jefe del Ejecutivo.

SIN DATOS DEL ESPIONAJE A SÁNCHEZ

La comparecencia de Paz Esteban no ha arrojado luz sobre esto, según sostienen distintas fuentes. Pero hay una conclusión muy unánime entre los grupos este jueves, sobre todo, los que se sostienen al Gobierno, como ERC y EH Bildu: las explicaciones del CNI no han servido para aclarar nada y menos aún para resolver la crisis política. La prueba evidente son las primeras reacciones de la Generalitat.

En los últimos días el Gobierno está dando señales de cierto desmoronamiento. Las primeras informaciones del espionaje al mundo independentista les alejaron de sus socios, incluso de Unidas Podemos, que desde el primer momento se puso del lado de ERC y se sumó a la petición de dimisiones de la directora del CNI y de Margarita Robles.

El ataque a los móviles del presidente y de la ministra, que el Ejecutivo hizo público este lunes, logró situar el foco en otro lado, más alejado de los problemas con los republicanos. Sin embargo, el cruce de acusaciones entre Defensa y Presidencia sobre quién debía velar por la seguridad del teléfono de Sánchez, que protagonizó el día de ayer, puso de manifiesto el gran nerviosismo en el Gobierno. La situación en las últimas horas no ha hecho más que empeorar.

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