"ABASCAL LOS CONTROLARÁ"

Mañueco descarta estridencias de Vox en el arranque del Gobierno ante las inminentes andaluzas

Cuenta con un comienzo tranquilo en el que Vox controlará a sus consejeros, evitando meteduras de pata o polémicas fuertes que puedan debilitar sus posibilidades en Andalucía

Mañueco descarta estridencias de Vox en el arranque del Gobierno ante las inminentes andaluzas

RAÚL GARCÍA.

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El nuevo Gobierno de Castilla y León supone un punto de inflexión desde que Vox llegó a las instituciones. Junto con la vicepresidencia y las tres consejerías de Agricultura, Cultura e Industria y Empleo, el partido de Santiago Abascal ostenta por primera vez la presidencia de un Parlamento autonómico. Todas las miradas están puestas en el arranque de esta coalición, en cómo afronta Vox la gestión pública y si es el primer pacto de muchos entre los dos partidos de la derecha, tal y como sostienen algunos dirigentes de ambas formaciones.

Alfonso Fernández Mañueco, que tomó posesión tras dos meses de la celebración de las elecciones y una negociación complicada (también internamente por las dudas de dar entrada a la ultraderecha), confía en que Abascal controlará a sus consejeros y evitará cualquier polémica para no verse perjudicado en las elecciones andaluzas. Las propias conversaciones para la formación del Gobierno estuvieron totalmente dirigidas por la cúpula nacional y asesores de la total confianza del líder.

Aunque el presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonilla, no ha comunicado aún la fecha concreta, la cita con las urnas será en el mes de junio. La preocupación por la fortaleza de Vox sigue en auge tanto para el PP como para el PSOE. Los populares cuentan con una mayoría amplia y la aspiración es, precisamente, no tener que incluir a Vox en el ejecutivo autonómico. Pero los ultra dan por hecho que sacarán una representación importante y consideran que el PP no mide bien su fuerza en muchas provincias. 

Con la evidencia de que Vox entraría en el gobierno castellanoleonés, una de las esperanzas del PP andaluz pasaba por que en poco tiempo se produjeran polémicas en la gestión que convencieran a electores dudosos entre los dos partidos para volver a confiar en su papeleta. Algunos dirigentes auguran “meteduras de pata” y “estridencias” que podrían revertir en una mejora para el PP en las urnas. 

Pero ese mensaje choca con la idea que tienen en el entorno de Mañueco, convencidos de que Vox no tiene ningún interés en tener traspiés o errores polémicos que empañen sus posibilidades en la próxima cita electoral.

En todo caso, como publicó este diario, el presidente de la Junta castellanoleonesa se dirigió en el comité ejecutivo del miércoles pasado al resto de ‘pesos pesados’ de su formación, encabezados por Feijóo en Génova, para dejar claro que el acuerdo de Gobierno firmado garantiza los principios del ideario popular y que no permitirá ningún retroceso en la cohesión territorial, la defensa del proyecto europeo y los derechos sociales. Modificar la legislación en materia de violencia de género (que Vox quiere ‘tapar’ con el concepto de violencia intrafamiliar) y memoria democrática son dos asuntos que el partido ultra tiene como prioridades y que han causado más de un quebradero de cabeza para el PP en esa comunidad.

Mañueco insistió en que su Gobierno es “el más serio y estable” que podía formar, afirmando que tenía más confianza en la estabilidad ahora que en los últimos tiempos con Ciudadanos. El vicepresidente, Juan García Gallardo, ha transmitido buenas sensaciones a los populares a pesar de su juventud e inexperiencia. En realidad, no tendrá una cartera ejecutiva asociada al cargo, sino que tendrá la presidencia de la Comisión Delegada del Gobierno y de la Comisión de Simplificación Administrativa (procedimientos ambientales incluidos), además de la representación suplente en el Comité de las Regiones, el Comisionado de las Víctimas del Terrorismo y la representación institucional de las relaciones de los órganos de la administración de la comunidad con el Consejo Consultivo de Castilla y León y el Procurador del Común.

Gerardo Dueñas, Gonzalo Santonja y Mariano Veganzones para las consejerías de Agricultura, Cultura e Industria y Empleo respectivamente. El partido ultra no designó a ninguna mujer en su equipo. En todo caso, el entorno de Mañueco deja claro que la responsabilidad de las consejerías de Vox recae únicamente en ese partido y aunque confían en tener al menos ese arranque tranquilo, insisten en que el tiempo “pondrá a cada uno en su sitio”. “Nosotros tampoco podemos cargar con la responsabilidad de la coalición. El PP se ocupa de sus consejeros”, zanjan.

El mensaje que sí empieza a calar dentro del PP castellanoleonés, como publicó este diario, es que el partido necesita empezar a “normalizar” su relación política con Vox. Primero, porque son oficialmente socios de gobierno. Y, segundo, porque muchos otros territorios consideran que deberán replicar ese pacto. Isabel Díaz Ayuso es la dirigente que más claramente habla del proceso de normalización. Ya en Valladolid, en la toma de posesión de Mañueco, dijo que se trataba de “un gran pacto entre PP y Vox”. En Castilla y León también consideran que el partido debería aceptar la situación política actual con “más naturalidad”.

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