Elecciones francesas

Lo que dicen las caras y los gestos de Macron y Le Pen ante la segunda vuelta de las elecciones francesas

Expertos en comunicación política, comunicación no verbal y morfopsicología analizan los gestos y expresiones de los candidatos

Composición con los rostros de Marine Le Pen y Emmanuel Macron. 

Composición con los rostros de Marine Le Pen y Emmanuel Macron.  / REUTERS/Sarah Meyssonnier

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Cara a cara de Emmanuel Macron y Marine Le Pen por la presidencia de Francia. Tal y como ya ocurrió en 2017, el candidato de liberal y la candidata ultraderechista se enfrentan en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas. En la primera vuelta, solo el 51% de los franceses se decidió por uno de ellos y ahora ya no tienen que convencer a su electorado sino a todos aquellos que no les votaron, con un debate a dos como cita principal. Para ello han preparado su campaña y su comunicación no verbal: Macron ha intentado explotar su lado más humano mientras que Le Pen se pretende presentar como una candidata fuerte pero moderada. Varios expertos analizan para EL PERIÓDICO DE ESPAÑA los gestos, las expresiones y la comunicación política de ambos candidatos.

Macron ' a pecho descubierto'

Lo primero que remarcan todos los expertos es que Macron y Le Pen representan dos estilos de comunicación antagónicos, blanco contra negro. Macron a utilizado un estilo de comunicación a caballo entre "el español y el americano y en ese sentido es un referente, hace muy buena comunicación política", asegura a este medio Cristian Salomoni experto de ACONVE, asociación que aglutina a los analistas expertos en comportamiento no verbal.

En general, dice a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA César Toledo, consultor de comunicación política, experto en análisis del comportamiento no verbal y editor de la web analisisnoverbal.com, Macron tiene "un estilo persuasivo, inspirado en la empatía y la reflexión". Pero, durante esta campaña ha intentado explotar su lado más emocional, "se ha esforzado en parecer un hombre sensible". Y eso se ha notado en sus gestos en la recta final de la campaña con "una sonrisa más expresiva y emocional o buscando el contacto físico con sus interlocutores", lo que le proporciona "una imagen más amable y cercana", explica Toledo.

El presidente de Francia, Emanuel Macron, se acerca a sus votantes

/ EFE

Macron, creen los expertos, ha entendido perfectamente que debe acercarse de forma emocional a sus votantes, mostrar su lado más humano, mostrar todo lo que hay tras la campaña. Un ejemplo claro es esa foto con la que sorprendió el jueves, sentado en un sofá, con la camisa abierta, exhibiendo una imponente mata de pelo. "Es una foto muy guay, que recuerda a Obama, es una opción para acercarse a al gente. Es como la foto de Pedro Sánchez con su perro, nos enseña si a nuestro presidente le gustan los animales, el deporte, el medioambiente...el lado emocional, que ahora es más importante", explica el socio de ACONVE.


/ Instagram de Soazig de La Moissonnière

Para Salomoni, el único problema que ha tenido Macron en su comunicación ha sido "el que tienen todos los presidentes que se presentan a la reelección, que ha preferido utilizar una estrategia defensiva, no para ganar votos sino para afianzar los que ya tenía". Sin embargo, para Toledo, su error ha estado precisamente en la foto: "Ha sido más errático, ha forzado más su imagen con esas fotos imitando a Kennedy, a Obama o a Zelenski.

Le Pen, trabajando para ser presidenciable

Le Pen, por su parte, representa un modelo de comunicación y liderazgo completamente distinto, "más clásico, basado en el poder y la acción, más coercitivo", explica Toledo. "Muchos politólogos dicen que este modelo ya no funciona, pero a la vista de lo reñida que está la cosa en Francia yo no me atrevería a decir tanto. En tiempos difíciles y con tanta incertidumbre, los ciudadanos valoran la firmeza y la imposición".

En general, Le Pen se ha esforzado por parecer una mujer dura, firme, preparada, todo lo contrario que Macron mostrando su lado sensible. Para ello ha utilizado "un lenguaje corporal mucho más rígido, camina erguida y con paso muy firme, usa gestos mucho más contundentes y agresivos, tiene una expresión de cierta arrogancia al elevar su mentón, y sus sonrisas son muy sociales y forzadas", dice el experto.

Marine Le Pen, en el mitin de este jueves en Perpiñán.

/ REUTERS

Ambos expertos coinciden en que Le Pen ha hecho un buen trabajo con su comunicación no verbal, pese a esas sonrisas tan forzadas. "Se ha esforzado en parecer presidenciable, creíble y preparada, pese a hacer una campaña agresiva, que busca las tripas del votante", cuenta Salomoni. Y ha aprendido a diferenciar los espacios. "Ha entendido que puede estallar toda su vehemencia en un mitin, pero no en un debate".

Le Pen ha conseguido, además, su principal objetivo, que era presentarse como una candidata moderada. A ello le ayudó la aparición de Éric Zemmour, aún más a la derecha de sus posicionamientos, pero también esta comunicación más ajustada en los debates, con menos vehemencia, destacando la firmeza en lugar de la agresividad. También toda la campaña que ha hecho subiendo a sus redes sociales fotos de sus gatos, con las que pretendía presentarse de una forma más amable, sensible e incluso animalista.

Le Pen se fotografía con sus gatos

/ Instagram de Marine Le Pen

Ha tenido una comunicación más clásica, más fiel a su estilo, que los franceses pueden considerar más auténtica, pero en la que ha habido fallos importantes. El primero ese tic que la delata cuando se enfada. "Al final, la personalidad de Le Pen es colérica, se rige por la ira, por la rabia, que son emociones buenas a veces, pero tan fuerte que a veces le juegan malas pasadas porque le salen micro expresiones de ira y su rostro es un libro abierto y la puede mostrar siempre enfadada", analiza Salomoni. Eso dice, es algo que a Macron nunca le pasaría porque es una persona "flemática, más racional, él te habla como el maestro que te enseña, que te da los datos, es más sosegado".

El segundo fallo, quizás el más importante para Salomoni, ha residido en otra foto, una que Le Pen subió a sus redes sociales en la que abrazaba a una mujer racializada "pero con la mano floja, como no queriendo tocarla", explica, lo que puede dar una imagen de intolerancia y xenofobia.

Le Pen abraza a una mujer racializada

/ Instagram Marine Le Pen

El Debate, la cita clave

Ambos modelos se enfrentaron en el debate electoral de esta semana. El escenario lo decía todo. Una mesa separada por más de un metro, rota en el centro, en el que los candidatos se miraban de frente, no a los moderadores, en pocas palabras un enfrentamiento. "Han querido transmitir un duelo, quizás no el bien contra el mal, pero si el blanco contra el negro. No se habla de coaliciones, uno gana y uno pierde y se le estaba intentando decir a Francia 'debes elegir y hacerlo bien, o él o ella', porque están enfrentados a muerte", analiza Salomoni.

La mayoría de expertos y politólogos señalan a Macron como el gran ganador al haber presentado con seguridad y racionalidad los datos de seguridad, de la guerra de Ucrania, de economía...datos con los que ha hecho dudar a Marine Le Pen que ha llegado a mostrarse perdida o enfadada- con es tic del que hablaban los expertos-. Pero, a nivel comunicación no verbal, Macron ha tenido fallos.

"Se ha presentado excesivamente arrogante, con los brazos cruzados, recostado en la silla como diciendo '¿qué me estás contando'? También con los codos encima de la mesa y la cabeza apoyada en las manos como con chulería, con soberbia. y todos esos gestos denotan además nerviosismo.

Macron y Le Pen durante su debate electoral

/ Televisión francesa

Por el contrario, Le Pen se ha presentado "siempre recta, con una mano encima de la otra, con gestos sincrónicos que expresan su mensaje. Ha aprendido del anterior debate que fue un chasco para ella. Demostraba que era una candidata presidenciable, que la gente puede confiar en ella. Que no solo escupe sangre sino que también puede ser elegante, explicando sus valores", dice Salomoni.

Entonces, ¿quién ha ganado? Para los expertos es un empate. Ambos han hecho un trabajo muy potente, han ganado en unas cosas y han perdido en otras.

La morfopsicología, lo que dicen las caras de los candidatos

La cara es el espejo del alma. Por eso Alicia Rivas y Angel Gerpe, expertos en comunicación no verbal  por el Instituto de Humanidades y Negocios de Madrid y en morfopsicología por el Instituto de Louis Corman de Barcelona, han analizado los rostros de los candidatos.

Análisis del rostro de Macron

/ Eolo Comunicación

El análisis del rostro de Emmanuel Macron evidencia que es una persona con un pensamiento equilibrado, conjugando un carácter reflexivo con una buena capacidad para llevar a la práctica sus pensamientos. En concreto, su buena capacidad de ejecución se ve a través de la inclinación de sus orejas y su capacidad para reflexionar en las líneas de su frente.

Otro rasgo importante de su cara es su nariz, aguileña, que tiende a proyectarse, lo que denota un carácter dominante y a apasionado. Por último, su boca, retraída, cerrada y vertical, revelan la personalidad de un hombre capaz de controlar sus emociones y de anteponer sus pensamientos a sus necesidades físicas. En general, según los expertos, es el rostro de un hombre fiel a sus ideales.


/ Eolo Comunicación

En el caso de Le Pen, su rostro muestra a una persona más retraída, menos capaz de involucrarse socialmente. En ese sentido, la forma del mentón y de la boca indican que necesita desarrollar su capacidad para controlar sus reacciones, sus ideas o sus comentarios sobre otras personas, para ser menos impulsiva.

Dos personalidades, dos campañas y dos rostros que representan modelos políticos y comunicativos antagónicos. Este domingo, Francia elige con cuál se queda.

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