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Longevos, efímeros y hasta rompiendo el carné: la historia de los secretarios generales del Partido Popular

Longevos, efímeros y hasta rompiendo el carné: la historia de los secretarios generales del Partido Popular

Cuca Gamarra es la segunda mujer en ocupar ese puesto clave en la vida del partido, María Dolores de Cospedal tiene el récord de permanencia en el cargo y Alberto Ruiz-Gallardón lo ocupó de forma interina

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Diez años antes de que Alianza Popular (AP) se refundara en un congreso y fuera rebautizada como Partido Popular, su presidente y fundador, Manuel Fraga, fue el primero en ocupar otro cargo: el de secretario general del partido. El político gallego inauguró así un puesto por el que han pasado nueve hombres y dos mujeres, dos de ellos con longevos mandatos de una década --y María Dolores de Cospedal- y otros dos que apenas si llegaron a cumplir un año: Mariano Rajoy y Alberto Ruiz-Gallardón, éste último de manera interina. Cuca Gamarra se estrena ahora en un sillón potencialmente incendiario que se ha visto a menudo salpicado por la corrupción del partido. Aunque la mitad de quienes lo han ostentado han llegado incluso al Gobierno, otros fueron obligados a abandonar sus puestos.

El último secretario general del PP es un ejemplo de ello. Con solo 37 años, Teodoro García Egea se convirtió en el ‘villano’ de un partido en el que fue todopoderoso y que ha zanjado una de sus crisis internas más cruentas, cobrándose su cabeza y la del líder que lo aupó a lo más alto. Apenas dos meses después de dimitir, su vida política transcurre entre su despacho y su escaño en la cuarta fila del Congreso.

El hasta ahora secretario general del PP, Teodoro García Egea.

/ Europa Press

Egea es, junto a Jorge Verstrynge, el único cuyo paso por la secretaría general del PP no le ha servido para impulsar su carrera política, más bien al contrario. A Verstrynge, quizás el más controvertido de quienes han ocupado el puesto, lo destituyó Manuel Fraga, el mismo que en 1979 lo escogió como su número dos. Tras unas vacaciones de verano, Fraga depuso a Verstrynge para acallar la rebelión que empezaba a gestarse en el partido, y colocó en su lugar a un jovencísimo Alberto Ruiz-Gallardón de forma interina.

Según dijo, la destitución tenía que ver con una “necesaria identidad plena de ideas entre el presidente de un partido y su secretario general”. Y eso que, en aquel momento, Verstrynge aún no había emprendido el viaje ideológico que lo convertiría en asesor fundacional de Podemos y el beligerante tertuliano de izquierdas que es hoy. Verstrynge abandonó Alianza Popular apenas un mes después de su destitución. Y no ha sido el único.

Romper el carné

Otro de los exsecretarios generales del PP rompió su carné de militante años después de abandonar el cargo. Francisco Álvarez-Cascos, a quien por su carácter y modales apodaban el “general secretario”, estuvo diez años de número dos de José María Aznar. En 1998 pidió que lo relevaran de esa función “dura y desagradecida”, aunque siguió formando parte del comité ejecutivo.

Entonces ya era vicepresidente primero y ministro de la Presidencia, y entre 2000 y 2004 ocupó la cartera de Fomento, marcada por la gestión del desastre del ‘Prestige’. Desapareció unos años, despojado de cualquier cargo orgánico, y en 2010 reapareció en la arena política para ser candidato a la presidencia del Principado de Asturias. No obtuvo el respaldo de Génova y montó su propio partido, Foro Asturias, con el que logró ser presidente durante un año -le tumbaron los presupuestos y su gobierno cayó- y del que acabó siendo expulsado en 2020 entre acusaciones de delitos de administración desleal y apropiación indebida.

María Dolores de Cospedal llegando a la Audiencia Nacional.

/ José Luis Roca

Cascos también se vio salpicado por los casos de corrupción del partido y tuvo que declarar como testigo en el caso de la caja B del PP. No fue el único. Javier Arenas, Ángel Acebes, Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal dieron cuenta de cuanto sabían -o más bien, aseguraron no saber- de la supuesta financiación irregular del partido.

 

Años antes, cuando el PP era todavía AP y su presidente Antonio Hernández Mancha, su mano derecha fue Arturo García Tizón, luego elegido para suceder a Gallardón. García Tizón fue de los pocos hombres de la vieja guardia que sobrevivió a la refundación del partido. Volvió temporalmente a la abogacía, pero en el año 2000 José María Aznar lo premió nombrándolo Abogado General del Estado. Fue presidente de la Diputación de Toledo durante la era Cospedal en la comunidad, entre 2011 y 2015. Apoyó a Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias del partido celebradas en 2018 y un año después anunció que dejaba la política.

Cuatro madrileños

De los once secretarios generales que ha tenido el PP, cuatro son oriundos de Madrid.  Cospedal se crió en Albacete y Álvarez Cascos en Asturias. Hay dos gallegos -Fraga y Rajoy- uno nacido en Tánger (Marruecos) -Verstrynge-, un murciano -García Egea- un abulense -Acebes- y un andaluz: Javier Arenas.

Mariano Rajoy, este viernes, en el Palacio de Congresos de Sevilla, aplaude a sus compañeros del PP.

/ JULIO MUÑOZ / EFE

Este último estuvo en el cargo entre 1999 y 2003, cuando cedió el paso a Mariano Rajoy, que habría de convertirse en el candidato a la Presidencia del Gobierno tras el “dedazo” de Aznar. Como premio, pasó a ocupar la vicepresidencia del Gobierno de Aznar. Desde entonces se ha mantenido siempre cerca del poder orgánico, hasta que Pablo Casado lo despojó por primera vez en 28 años. Ahora es senador. Rajoy es el que menos tiempo ha estado en la secretaría general, con permiso de los cinco meses de interinidad de Gallardón.

 

Ya como presidente, Rajoy eligió a Acebes como su número dos en 2004. Cuatro años después, tras los comicios, el abulense dejó el despacho de Génova 13: “Se ha cumplido la responsabilidad que había tenido para cuatro años, y por tanto le he dicho que no cuente conmigo para la nueva etapa”, declaró entonces. En 2011 dejó su escaño y protagonizó una de esas puertas giratorias del sector público a la empresa privada fichando por Iberdrola, donde continúa tras el periodo en que, imputado por el caso Bankia, se apartó de la compañía eléctrica.

 

El récord de estancia en la secretaría general del PP lo tiene la primera mujer en ocuparla. María Dolores de Cospedal estuvo una década siendo la mano derecha de Rajoy. Lo fue casi todo a la vez: diputada, ministra de Defensa, secretaria general del PP y presidenta del partido en Castilla-La Mancha. Y aunque su cese del cargo fue el natural tras la caída de Rajoy en la moción de censura, del partido salió por la puerta de atrás acorralada por los audios del ex comisario Villarejo. Dejó escaño y partido pocos meses después de haberse presentado a unas primarias en las que perdió, pero dio un apoyo determinante a Pablo Casado: “Nunca pensé que lo fuera a hacer en un ambiente así”, escribió en su despedida.  

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