INVESTIGACIÓN

La Justicia cambia de criterio y requisa parte del botín de una mafia rusa asentada en España

  • "La situación en este juicio es radicalmente distinta. Ha declarado Irina Ussova y su testimonio ha sido decisivo para determinar el origen delictivo del dinero que entró en sus cuentas españolas", concluyen los magistrados

  • "De las pruebas practicadas ha resultado probado que procedía de la actividad delictiva desplegada por Alexander Malyshev en Rusia", completa la sentencia

Entrada a la Audiencia Nacional.

Entrada a la Audiencia Nacional. / Alejandro Martínez Vélez/Europa Press

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Cambio radical de criterio. De considerar que no se podía probar que una mafia rusa había blanqueado en España millones de euros procedentes del crimen organizado de este país a condenar a una presunta testaferro y ordenar el embargo de los 400.000 euros que guardaba en un banco. La Audiencia Nacional, en un fallo firmado por los magistrados Félix Alfonso Guevara Marco, Carolina Rius Alarcó y Ana María Rubio Encinas condenó el pasado 23 de diciembre de 2021 a Irina Ussova, la hermana de la pareja de Alexander Malyshev, uno de los considerados peligrosos capos de la mafia de San Petersburgo, denominada Malysevhscaya, por blanqueo de capitales a un año de prisión y una multa de dos millones de euros. Por eso los magistrados decretaron el embargo del saldo de una cuenta que este mujer tenía bloqueada en España, que disponía de 416.167 euros.

Este cambio de opinión, que se fraguó mientras las tropas de Vladímir Putin acudían a las fronteras de Ucrania, supone un respaldo a las tesis de la Fiscalía Anticorrupción, que desde el primer momento consideraba probado que Irina Ussova ejercía como testaferro de su hermana Olga Solovieva, que llevaba un impresionante tren de vida en una localidad costera de la provincia de Málaga, pese a que no desempeñaba ninguna actividad laboral que lo justificara. El fiscal José Grinda, que fue amenazado de muerte por otro integrante del crimen organizado ruso, reclamaba cuatro años de cárcel para esta mujer, como parte integrante del clan mafioso ruso.

La Audiencia Nacional había juzgado con anterioridad a otros integrantes del clan mafioso, a los que de forma paradójica había absuelto, al considerar que no se podía asegurar la conexión de algunos testaferros con la organización criminal de Malyshev. En concreto, de Ussova los magistrados habían determinado que el dinero que esta mujer tenía en una entidad financiera en España, los 416.167 que ahora fueron embargados, no constaba que procedieran de una actividad delictiva. No se podía probar ese vínculo, pese a que ella había abierto otras cuentas en España a su nombre, y que había otorgado un poder a su hermana para que dispusiera a su antojo de importantes cantidades de dinero con las que adquirieron viviendas e incluso el yate denominado Standing Ovation.

Hungría, Estonia y Chipre

Este dinero procedía de Hungría, Estonia, Letonia y Suiza, pero sobre todo de Chipre, país de la Unión Europea desde 2004 que se ha negado a facilitar información sobre el origen de la mayor parte del dinero que la mafia liderada por Malyshev blanqueó en España. Este fallo, de 2018, tampoco consideró probado que Ussova perteneciera a una asociación dedicada a introducir en España dinero procedente de delitos, pese a que esta no hablaba español y había dejado el control de las cuentas a su hermana, la pareja del líder de la mafia.

Por eso esta última sentencia de diciembre de 2021 supone un hito importante en la lucha contra las mafias rusas, habida cuenta de que los magistrados consideran ahora que sí se puede probar el blanqueo. En el juicio que se desarrolló en la Audiencia Nacional se pudo comprobar, gracias a las grabaciones y los documentos descubiertos por la Policía durante los registros requeridos por la Fiscalía Anticorrupción, que Olga Solovieva "daba instrucciones" sobre el destino del dinero procedente de Chipre a Nicolay Ergorovich, a quien encargaba con una periodicidad mensual que hiciera transferencias a su hermana Ussova, a quien también le ordenaba que fuera a un banco a por talones de cheques, que debía firmar.

La investigación policial española puso de manifiesto que Malyshev se vio obligado abandonar Rusia en plena guerra de bandas criminales en San Petersburgo. Primero se asentó en Suecia y finalmente en España, momento en el que volvió a acceder a la cúpula de la mafia de esta localidad, de la que es originario el presidente ruso, Vladímir Putin.

Un 'ejército' de 2.000 'soldados'

Malyshev consiguió unificar el crimen organizado de la antigua Leningrado aliándose con Guenadios Petrov y Sergei Kuzmin. Esta nueva y potente organización criminal aglutinó entonces a 25 grupos diferentes que disponía de un 'ejército' de 2.000 'soldados', con los que lograron el monopolio del crimen organizado en San Petersburgo, la segunda ciudad de la Federación de Rusia.

A partir de este momento la organización criminal, denominada ya Tambovskaya-Malyshevskaya, comenzó a expandir sus tentáculos para poder blanquear la ingentes cantidades de dinero que conseguían en Rusia. Crearon al menos dos empresas en Chipre, un país que se llegó a considerar uno de los principales refugios de los oligarcas y mafiosos rusos. Estas firmas, cuya denominación era SBZ Investment y Kingdra LTD eran las que enviaban dinero en España a la testaferro Irina Ussova.

Pero en el primer juicio los magistrados no apreciaron que en realidad ese dinero de Chipre fuera propiedad del clan, que aseguró que eran pagos a cambio de trabajos legítimos que se habían realizado en Alemania. Pero ahora la Audiencia Nacional sostiene que esa relación iba más allá, pues Malyshev y su pareja, Olga Solovieva guardaban en su casa los movimientos bancarios de las entidades chipriotas que enviaban dinero a España, y con el que mantenían un elevado tren de vida: "Su implicación es mucho mayor", destaca la sentencia.

Maniobras desde Chipre

Los magistrados destacan que Olga Solovieva constituyó la empresa Peresvet SL, y cedió parte de las participaciones sociales de esta empresa a un hombre llamado Alexander Lagnas González, quien en realidad era el líder del clan mafioso, Alexander Malyshev. Este, a su vez, actuaba en representación de la empresa chipriota Kingdra LTD. Esta pareja también habría utilizado los servicios del ciudadano ruso Serguey Bochishchev en la segunda empresa de la isla mediterránea, SBZ Investment, pues según la Policía española había actuado como testaferro poniendo la sociedad a su nombre.

"De las pruebas practicadas [...] ha resultado probado que [el dinero] procedía de la actividad delictiva desplegada por Alexander Malyshev en Rusia", completan los magistrados, que destacan que los investigados no aclararon el origen del dinero, al mismo tiempo que Chipre, según la Policía española, tampoco facilitó la información que le fue requerida sobre las empresas y la justificación de los fondos.

"El agente de Policía que participó en la elaboración de los informes dijo en el juicio que no pudieron determinar el origen de los fondos que se ingresaban en las cuentas de Irina Ussova porque las autoridades de Chipre no colaboraron y no les facilitaron esa información", prosigue la sentencia, que justifica que por eso concluyeron que no había resultado probado el origen ilícito del dinero que entró en sus cuentas españolas para el beneficio de la familia formada por Olga Solovieva y Alexander Malyshev.

"Situación radicalmente distinta"

"Pero la situación en este juicio es radicalmente distinta. Ha declarado Irina Ussova y su testimonio ha sido decisivo para determinar el origen delictivo del dinero que entró en sus cuentas españolas", concluyen los magistrados, que de esta forma dan un volantazo de 180 grados.

Además, y de forma contraria a lo declarado por esta presunta testaferro, la sentencia considera probado que Ussova contaba con datos e indicios "más que suficientes" para saber que estaba lavando dinero para su hermana: ""Iban a ser utilizadas para ingresar capitales que procedían de la actividad delictiva de Alexander Malyshev en Rusia y sabiéndolo, decidió seguir adelante", dicen los jueces, en la sentencia, a la que ha tenido acceso EL PERIÓDICO DE ESPAÑA y cuya condena a Ussova adelantó 'Abc'.

"Si ya es anormal abrir unas cuentas bancarias en un país en donde no se vive, no se tienen negocios, arraigo, ni capacidad para desenvolverse sola en un banco, más ilógico es que Irina Ussova no preguntara a Solovieva cuales eran los motivos para querer usar sus cuentas, ni que ésta se los diera espontáneamente y que ella ejecutara semejante petición sin saber en que trabajaban Olga Solovieva y Alexander Malyshev, qué fuentes de ingresos lícitas tenían conociendo al mismo tiempo los antecedentes delictivos de Alexander Malyshev", prosiguen los magistrados, que concluyen en su sentencia: "No hay que hacer ningún esfuerzo para, en esas circunstancias, darse cuenta de que tan anormal situación se debía a que se trataba de ocultar algo, un dinero en este caso, para que no apareciera a nombre del verdadero titular y la única explicación razonable de ello es porque se trataba de dinero procedente de delitos, pues si fuera de procedencia lícita no se ocultaría".

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