COMISIONES MILLONARIAS

El pelotazo de las mascarillas en Madrid tensa al máximo la coalición de Almeida y Villacís

  • El malestar en la vicealcaldesa alcanza cotas máximas sin que se haya recuperado la confianza por el escándalo del espionaje y el PP boicoteara la comisión de investigación municipal

  • Villacís resiste por ahora la presión de la oposición y descarta una moción de censura, pero en Ciudadanos reconocen que la situación va de mal en peor

  • La exigencia pasa por una auditoría externa que analice todos los contratos de emergencia

José Luis Martínez Almeida y Begoña Villacís durante la presentación de su proyecto de presupuestos.

José Luis Martínez Almeida y Begoña Villacís durante la presentación de su proyecto de presupuestos.

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La trama para obtener millonarias comisiones por contratos de material sanitario en el Ayuntamiento de Madrid durante los peores momentos de la pandemia y cuando la capital era el epicentro de muertos por coronavirus en toda Europa vuelve a amenazar con la estabilidad política dentro del consistorio de la capital. En un momento en el que Ciudadanos aún no ha recuperado la confianza con su socio por el caso del espionaje a Isabel Díaz Ayuso y la implicación de cargos municipales (Ángel Carromero dimitió), el nuevo escándalo ha disparado las cotas de tensión a máximos.

La vicealcaldesa del Ayuntamiento, Begoña Villacís, acumula un fuerte malestar por el boicot del PP a la comisión municipal que pretendía investigar al detalle la operación del supuesto espionaje y su relación con una empresa municipal. Y ahora, reconocen en su entorno, el enfado ha ido a más al enterarse por los medios de comunicación, “a la vez que el resto de gente” de los nuevos capítulos sobre la estafa que habría sufrido el ayuntamiento de la mano de los empresarios Luis Medina (hijo del fallecido Duque de Feria y de la modelo Naty Abascal) y Alberto Luceño. 

En este momento Ciudadanos no se plantea una moción de censura y resiste la presión de la oposición, que ya garantiza sus votos si Villacís da un paso adelante. Pero, según ha podido saber este diario, llegará hasta el final para conocer los detalles de lo ocurrido. “Ya está bien. No hubo moción de censura por el espionaje y lo cambiamos por una comisión de investigación en la que han jugado a ningunearnos. Y ahora esto. No vamos a dejarlo pasar”, zanjan fuentes municipales naranjas a este diario. La exigencia se traducirá en una auditoría externa que analice todos los contratos de emergencia del Ayuntamiento por la crisis sanitaria.

En los últimos meses la relación de socios se ha ido tensando mucho. La situación de la segunda etapa de esta legislatura poco tiene que ver con la primera, cuando Almeida y Villacís gozaban de la mejor salud de todas las coaliciones firmadas. El empeoramiento de relaciones entre los partidos a nivel nacional fue lastrando la del ayuntamiento (especialmente por la moción de censura en Murcia, el adelanto electoral en la Comunidad de Madrid y recientemente, el golpe más duro para el partido naranja, el adelanto en Castilla y León).

Pero la propia confianza entre los dos principales dirigentes madrileños ha ido a peor. La vicealcaldesa reprocha a Almeida enterarse de lo ocurrido a través de los medios de comunicación e incluso decisiones de calado como que el consistorio se personará como perjudicado en la causa. “No son transparentes. Nos dejan plantados en una comisión que para Ciudadanos es fundamental y ahora esto”, insisten fuentes del partido naranja.

Otra crítica en el entorno de Villacís mira al hecho de que Almeida no compartiera toda la información hace una semana cuando ‘eldiario.es’ hizo las primeras revelaciones. Fue ayer, cuando medios como EL PERIÓDICO DE ESPAÑA detallaron la querella de la Fiscalía Anticorrupción cuando se produjo una nueva llamada entre el alcalde y su número dos en el gobierno. 

La versión sobre la implicación de un familiar suyo es la misma que ha dado a los medios de comunicación: que su primo, Carlos Martínez-Almeida, se limitó a dar una dirección de correo electrónico al empresario Luis Medina tras mostrar su capacidad para hacer llegar material sanitario al ayuntamiento. Sí reconoció una llamada entre su pariente y Matilde García, coordinadora general de Alcaldía, mano derecha de Almeida y amiga personal de hace muchísimos años. Y reiteró que “no hay nada” contra su familiar ni con él en el procedimiento. 

UN YATE, COCHES DE LUJO…

La Fiscalía ha imputado a los dos empresarios por delitos de estafa agravada, falsedad en documento mercantil y blanqueo de capitales por esos contratos millonarios para la compra de 1 millón de mascarillas por un precio de 5,9 millones de euros; 2.500.000 guantes de nitrilo por 4,5 millones de euros y 250.000 test rápidos Covid-19, por un precio total 3,8 millones de euros. En algunos casos el material encima estaba defectuoso.

Luis Medina compró un yate con la comisión de casi un millón de euros que habría obtenido como intermediario en tres contratos licitados por funeraria municipal de Madrid, y Alberto Luceño, que se llevó 4,6 millones de euros en comisiones, empleó el dinero en comprar una vivienda en Pozuelo de Alarcón (Madrid), además de tres relojes Rolex y más de una decena de vehículos de alta gama entre los que incluyó Ferrari, un Lamborghini, un Aston Martin y varios Mercedes por más de dos millones de euros.

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