CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

El tono de Podemos enfada al PSOE y el Gobierno votará roto sobre el Sáhara

  • El grupo socialista votará no a la proposición no de ley sobre el futuro del pueblo saharaui, por lo que la aprobación de la iniciativa dependerá en gran medida del PP

  • El tono y las acusaciones del diputado de Unidas Podemos Gerardo Pisarello durante el debate en el Congreso han puesto un obstáculo quizá insalvable, apuntan fuentes parlamentarias

El diputado de En Comú Podem en el Congreso, Gerardo Pisarello, interviene en una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados.

El diputado de En Comú Podem en el Congreso, Gerardo Pisarello, interviene en una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados. / Europa Press/Alejandro Martínez Vélez

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Es extraño lo que está pasando en el Congreso con la proposición no de ley sobre el Sáhara que se ha discutido este miércoles. La votación se hará dentro de unas horas y PSOE y Unidas Podemos no han acercado sus posiciones a pesar de que la previa del debate apuntaba a que sí. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llegará a Rabat con una votación de los grupos parlamentarios que no ha sido precisamente un ejemplo de armonía: cuando entre por el palacio del rey Mohammed VI, su partido y su socio de coalición habrán plasmado en el Parlamento su distanciamiento. Los socialistas votarán en contra de la iniciativa de Unidas Podemos.  

Hay varios frentes abiertos. El PP está dudando si apoya la iniciativa o no. El grupo socialista ha reconsiderado su criterio inicial, dispuesto al respaldo, y finalmente votará en contra de la iniciativa de sus socios. En un dilema entre el sí y el no se mueve Ciudadanos, más cerca del rechazo, no obstante. El PNV, al comprobar que sus enmiendas serán rechazadas, prefiere no precisar nada. Los que tienen claro el voto son los grupos proponentes de la iniciativa, que son Unidas Podemos, ERC y EH Bildu, así como la CUP, Más País, Compromís... La izquierda a la izquierda del PSOE está unida aquí.

Ahora bien, por muy sincronizadas que avancen las formaciones en contra del giro dado por el presidente en la política respecto del Sáhara, sus votos juntos no servirían para sacar adelante la PNL. El viraje del PSOE, del que han informado fuentes de la dirección parlamentaria a este medio, pone la iniciativa en un pasillo muy estrecho, y todo por el tono del representante de Unidas Podemos en la sesión de este miércoles. Fuentes de "los morados" reprueban este giro socialista.

El foco se va al PP, que sigue agazapado, observando los amagos de los demás. Si los populares se caen del apoyo, a pesar de que su portavoz, Cuca Gamarra, indicó que el "petitum" de la iniciativa no les chirriaba, el documento no podrá ser usado para atacar al presidente antes del viaje a Rabat, sencillamente porque será rechazado por el Parlamento.

Juego de espejos

El portavoz del PSOE en el debate de este miércoles, Sergio Gutiérrez, ha expuesto la posición de sus siglas políticas de manera cristalina: "Estamos de acuerdo con lo que se pide en esta proposición no de ley, pero no con su exposición de motivos". Habida cuenta de lo que se va votar este jueves es justo la petición, de un párrafo, es fácil acertar con la decisión del PSOE. Fuentes parlamentarias que siguen enfrascadas en las conversaciones manifestaron a este medio que si esas pocas líneas de solicitud política (una PNL es justo eso: un planteamiento político sin alcance legislativo) se mantenían intactas, los socialistas podrían votar a favor, algo que no sucederá.

Esas líneas son las siguientes: "El Congreso de los Diputados ratifica su apoyo a las resoluciones de la ONU y a la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental (MINURSO), en el convencimiento de que solo el diálogo, la negociación y el acuerdo llevado a cabo de buena fe y de manera constructiva, conforme al Derecho Internacional, ayudarán a alcanzar una solución política justa, realista, viable, duradera y aceptable por ambas partes al conflicto político en el Sahara Occidental".

Gutiérrez, en consecuencia, ha insistido el miércoles: "Impulsar el diálogo en Naciones Unidas para, conforme al derecho internacional, buscar una solución justa, viable y duradera es nuestra posición ayer, hoy y mañana". Ahora bien, tal y como ha resaltado, el "problema de fondo" no es el marco en el que plantear dicha solución, sino "cuál es la solución justa". Aquí las diferencias insalvables, y por consiguiente, la siguiente advertencia: "Estamos de acuerdo con lo que se pide, pero no estamos de acuerdo en que se use para atacar al Gobierno de España".

Gutiérrez fue, en parte, comedido. Fuentes de su grupo no tanto. Según explicaron, el PSOE escuchó sorprendido y enfadado la intervención anterior del representante de Unidas Podemos, Gerardo Pisarello. En la tribuna afirmó el diputado por Barcelona que "un Gobierno progresista no puede utilizar un lenguaje" afín al rey de Marruecos "sin violentar a sus socios y convertir la realpolitik en un ejercicio de cinismo". Previamente, había remarcado las contradicciones que, a su entender, supone defender al pueblo ucraniano frente a la invasión rusa, y al mismo tiempo, alinearse con Marruecos en el contencioso sobre el Sáhara Occidental.

"España ha actuado con debilidad y sin principios claros. Marruecos no dejará de presionar. ¿Qué gana España? Nada. Tiene mucho que perder, sobre todo la credibilidad de no respetarse a sí mismo. Hace falta una rectificación", sentenció Pisarello, que conoce bien la escena internacional.

Tanto Marta Rosique, de ERC, como Jon Iñarritu, de EH Bildu, se mostraron muy críticos con el PSOE, a cuyo líder acusaron de haber contravenido hasta 64 resoluciones de Naciones Unidas. La representante de la formación catalana, de hecho, recordó que en marzo de 2021 el PSOE respaldó una propuesta similar a la que se estaba debatiendo.

En su línea, el portavoz del PNV, Aitor Esteban, aseguró: "Constato que el Gobierno está ausente (en el debate, en el que no estaba entonces ningún ministro/a), así que deduzco que hará lo que le dé la gana". Desde Ciudadanos, Miguel Gutiérrez señaló que los nueve diputados de su partido no votarán a favor.

A medida que el debate consumía minutos, crecía la expectación por la intervención de la diputada del PP, que fue Valentina Fernández, la representante de este grupo en la Comisión de Asuntos Exteriores. Su alocución terminó con estas palabras: "Decidiremos el voto cuando conozcamos cómo queda el texto, pero tengan claro que será lo mejor para España".

Los grupos asisten a un juego de espejos, por tanto. El Gobierno votará roto aunque el PSOE había transmitido a Unidas Podemos que si se mantenía el párrafo de la solicitud de la PNL sin cambios, es decir, sin aceptar las enmiendas del PNV y de Cs, podría haber unidad. El PP se pronunció en términos similares.

Por tanto, la votación es un fiel reflejo de la severa discrepancia entre los socios de la coalición, que votarán ruptura tras la reunión de Sánchez con el nuevo líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en la Moncloa y antes del viaje del presidente a Marruecos. Pocas veces antes una proposición no de ley sacudió tanto uno de los cimientos del Estado: su política exterior.

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