TRAS EL TIRÓN DE OREJAS DE TUSK

El PP se vuelca en el apoyo europeo de Feijóo tras el fiasco de la convención de Casado

  • El nuevo PP responde al malestar por las palabras de Tusk y la actitud de Casado con la asistencia de los principales dirigentes europeos al gran cónclave de Feijóo

  • Se suma el ajuste de cuentas del pasado por "la mala gestión" en la agenda internacional de Casado y los fiascos de la convención de Valencia por no haber contado con dirigentes veteranos

Juanma Moreno, Alberto Núñez Feijóo y Esteban González Pons.

Juanma Moreno, Alberto Núñez Feijóo y Esteban González Pons. / JAVIER LIZÓN.

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Las críticas que Donald Tusk, aún presidente del PP europeo, lanzó sobre el pacto de gobierno con Vox en Castilla y León, empañando el inicio de la era de Alberto Núñez Feijóo al frente del partido (aunque se convertirá en líder el primer fin de semana de abril) molestaron mucho a algunos dirigentes populares y, especialmente, a personas de la máxima confianza del presidente de la Xunta como Esteban González Pons, una de las grandes referencias en la familia conservadora de Europa y que ahora pilota la organización del congreso más importante que el PP ha vivido nunca. 

De hecho, las palabras de “triste sorpresa” e “incidente” que pronunció Tusk al hablar del acuerdo con los ultras, poniendo en valor la trayectoria de Pablo Casado como “garante” de que hasta ahora no se hubieran materializado los acercamientos a Vox en las instituciones, obligó a González Pons a ponerse en marcha para revertir ese tirón de orejas del PP europeo. En los últimos días el eurodiputado mantuvo conversaciones de alto nivel y consiguió cerrar la asistencia de los principales ‘pesos pesados’ de la familia conservadora en el cónclave de Sevilla. 

Amarrar la asistencia de socios europeos siempre estuvo encima de la mesa, pero la polémica de los pasados días obligó a una mayor celeridad y precisión a la hora de conseguir los invitados. Para el presidente del Comité Organizador del Congreso es esencial que se visualice el apoyo del PP europeo a la nueva etapa con Feijóo al frente, más todavía en un contexto internacional tan complicado como el actual. Los populares tienen claro que exhibir unidad en el partido conservador y contar con el respaldo de los principales dirigentes es ahora más importante que nunca. Y a eso se suman ajustes de cuentas del pasado, bajo el mando de Casado y Teodoro García Egea, donde algunos dirigentes de peso fueron apartados a la hora de organizar la agenda del líder nacional.

Casado siempre dio mucha importancia a las relaciones internacionales y defensa del proyecto europeo (fue uno de los pilares de su presidencia en el PP) pero, según recuerdan distintos dirigentes a este periódico, su reducidísimo núcleo duro era el que también decidía el quién, el cuándo y el cómo. Hasta el punto, de que esas mismas fuentes señalan “el fracaso” que resultó a nivel internacional de la convención nacional de Valencia del pasado octubre.

No es una cuestión menor, puesto que el presidente nacional volcó todas sus expectativas en aquel gran evento, a cuya preparación dedicó muchos meses con el objetivo de visualizar la verdadera alternativa a Pedro Sánchez. La presencia internacional y contar con personas de la sociedad civil que ensancharan las bases del PP eran los dos objetivos prioritarios. Y los dos se quedaron a medias. Sobre los participantes exteriores, en el partido fue muy criticado el protagonismo que adquirió Nicolas Sarkozy, invitado estrella de una de las jornadas más importantes previas al fin de semana en Valencia: el coloquio en Madrid. 

Ya el perfil del expresidente de la República de Francia chirriaba a muchos dirigentes populares, que no veían oportuna la presencia de un líder que acumulaba tantos varapalos y polémicas relacionadas con la corrupción y que, de hecho, solo un día después de participar en la convención encajó una nueva condena por financiación ilegal en su campaña electoral de 2012.

El otro gran invitado internacional, Sebastian Kurz (el único primer ministro que aseguró su asistencia) tuvo que intervenir de manera telemática por las complicaciones que vivía en ese momento dentro del Gobierno austriaco y que, de hecho, terminaron sacándolo de la cancillería justo después del cónclave popular. Casi en paralelo, la CDU (el partido de Angela Merkel) perdía las elecciones en Alemania, lo que supuso el mayor golpe para todos los conservadores europeos en muchos años. 

La situación de los apoyos europeos de Casado pasaba un mal momento, pero dirigentes del PP ya venían advirtiendo que no se habían gestionado correctamente los asistentes a la convención. Otros reconocían que Casado, desde la oposición y aunque en ese momento liderara las encuestas, no tenía muchas opciones de atraer a más ‘pesos pesados’. Los más críticos apostillaban que el fiasco mucho tenía que ver en no haber confiado a dirigentes veteranos y con influencia en Bruselas la agenda.

La cuestión es que ahora, la dirección provisional del PP que cuenta con González Pons, está decidida a dar la vuelta al escenario de la convención de Valencia y atraer a los principales dirigentes europeos al congreso de Feijóo. Ya está confirmada la presencia de la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola; el presidente del grupo parlamentario, Manfred Weber; y el vicepresidente de la Comisión Europea, Margaritis Schinás. De los tres, solo Schinás participó en la convención de octubre y lo hizo precisamente junto al presidente de la Xunta en la jornada gallega en la que hablaron sobre populismos.

Sin mencionar a Vox directamente, tanto el dirigente gallego como el líder griego coincidieron en que “no se podían caer en las trampas” del populismo, al que hace falta combatir “con buena política y seriedad” y “atacando” algunos de los temas que usan “para hacer daño” como la inmigración y la seguridad. Dos asuntos que aparecen de manera difusa en el acuerdo de Gobierno de Alfonso Fernández Mañueco y el partido de Santiago Abascal para Castilla y León.

Tusk también ha sido invitado al congreso del PP, aunque en el entorno del COC desechan la idea de que pueda acudir tras los últimos acontecimientos. Fuentes cercanas a González Pons insisten en que los socios europeos “entienden perfectamente las circunstancias” en las que Mañueco tuvo que cerrar su acuerdo con Vox, señalando que el objetivo es formar gobiernos y dar estabilidad a las instituciones en momentos de tanta fragilidad por la pandemia, la situación económica y, sobre todo, ahora la invasión de Ucrania.

Lo que no queda claro, al menos por ahora, es la postura del nuevo PP (y esta dirección de transición que, en el fondo, es muy cercana a Feijóo) sobre los pactos con Vox. Si ven el caso castellanoleonés como una excepción o como la tónica dada la fragmentación política actual en España. En el COC reconocen que la relación con los ultras es “un debate vivo” también en toda la familia conservadora europea que tendrán que ir afrontando con el tiempo. 

Lo que sí indignó en prácticamente todos los sectores de la formación fueron las palabras que Pablo Casado transmitió en esa reunión a puerta cerrada con Tusk y el resto de líderes del partido europeo antes de la cumbre de Versalles para explicar los motivos de su salida de Génova. En el PP entendieron la actitud de Casado como “desleal” en un momento en el que el partido no puede afrontar una sola fisura interna si quiere salir de verdad reconstruido de este proceso. 

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