GUERRA UCRANIA

España envía armas para Ucrania en una operación no montada por la OTAN

  • No es una operación de la Alianza, pero países socios tratan de coordinar detalles como el calibre de la munición enviada

  • Un general veterano de la guerra híbrida por Crimea manda en Kiev las tropas que esperan ayuda militar occidental

España envía armas para Ucrania en una operación no montada por la OTAN
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Dos aviones de carga A400 M del Ala 31 del Ejército del Aire han partido pasadas las 13:10 horas de la base aérea de Los Llanos (Albacete) con la mitad de la carga de armamento y munición que entrega España a Ucrania en una primera fase de ayuda militar.

Este sábado partirán de la misma base otros dos aviones con carga similar. Su destino es un aeródromo militar polaco, cercano a la frontera con Ucrania, cuya localización exacta no ha sido desvelada por el Gobierno por motivos de seguridad.

Por la misma razón, el Gobierno de España mantiene secreto el detalle del contenido total de la carga de armamento. La ministra Margarita Robles dio hace dos días información únicamente sobre 1.370 lanzagranadas anticarro y 700.000 balas de fusil ametrallador, aparte de una cantidad no especificada de ametralladoras ligeras.

Una infante de Marina, con un lanzagranadas C90.

Desde entonces, se mantiene total confidencialidad sobre la carga. Otros países que están enviando armas (son 20 en total, y no todos de la OTAN) mantienen también el secreto, para no convertir en inoperativos los envíos.

No es una misión OTAN, o sí

Se trata además de una operación que no es de la OTAN, y que la alianza atlántica de momento no apadrina, para no dar razones a Rusia de considerar beligerante a la organización... aunque la mayoría de los países que se han puesto a sacar armas de su arsenal para enviar son miembros de la organización militar. No es el caso, por ejemplo de Suecia o Finlandia.

Los envíos se están organizando de forma individual por cada país. Y ello está provocando descoordinaciones sobre las que tratan de poner orden voces militares de Estados Unidos y Reino Unido, según fuentes castrenses consultadas por este diario. Orden en, entre otros detalles, el calibre de la munición enviada.

España está enviando -y esta no es una información oficial- balas del 5.56x45, clasificado en los ejército OTAN como "STANAG 4172". El ejército ucraniano usa como cartucho más extendido el del calibre 5,56x39, propio del área soviética y postsoviética, de uso para los extendidos kalashnikov AK74. El calibre OTAN es útil en el teatro de operaciones porque eventuales capturas rusas de arsenales serían inservibles. Pero para que los cartuchos enviados por España sean operativos son necesarios envíos de armas aptas para ese calibre. De ahí también que la carga enviada esta semana lleve fusiles, extremo sí admitido oficialmente.

Han trascendido otros envíos que responden a peticiones concretas de Ucrania. Es el caso de un cargamento lanzacohetes para repeler raids aéreos que remiten los Países Bajos, u otro de fusiles de francotirador que envía Chequia. Este último responde a la necesidad ucraniana de incrementar la fuerza de la Defensa Territorial guerrillera integrada en la ZSU, el ejército local.

Los juegos de guerra se multiplican. Mientras se organiza -o no- un grupo internacional de donantes, que lideraría en Europa el Reino Unido, la inteligencia de diversos socios de la OTAN busca maneras y vías de hacer llegar armamento mucho más pesado para el caso de que fuera necesario un rearme urgente de la resistencia ucraniana o, incluso, una intervención.

Cohete antitanque

Pese al silencio en España, sí ha trascendido de fuentes militares consultadas por este diario que los lanzacohetes antitanque que envía el Ejército son del modelo más presente en el arsenal de Tierra y de la Infantería de Marina: el C90, un arma desechable, capaz de disparar munición tándem (destruye primero la defensa exterior del carro de combate y penetra el blindaje después) y disparable por una persona sin instrucción militar a una distancia máxima de 300 metros del objetivo.

Los lanzagranadas capaces de destruir blindados formaban parte del grueso de la petición de ayuda militar que la embajada ucraniana en España había hecho llegar al Gobierno de España el pasado fin de semana. En esa misma petición figuran misiles tierra-tierra y aire-aire, drones, combustible, armas de defensa antiaérea y sistemas de neutralización de ataques con misiles. Del envío de este tipo de armamento solicitado no ha informado ninguna fuente oficial española.

A la izquierda, meme que circula entre militares OTAN sobre el papel del lanzagranadas Javeline en la guerra de Ucrania. A la derecha, Mikola Zhymov, comandante jefe de la defensa de Kiev.

El Gobierno si ha mostrado su disposición a más envios de armas. Lo ha afirmado la ministra portavoz, Isabel Rodríguez, este viernes tras el Consejo de Ministros, subrayando "el compromiso de España de prestar toda la ayuda a Ucrania para el ejercicio de su legítima defensa".

Dadas las características de la fuerza rusa de invasión, principalmente integrada en esta fase del ataque por unidades acorazadas, lanzacohetes y artillería de masa, en Ucrania se ha hecho perentoria la necesidad de los lanzagranadas aptos para combate urbano -como el c-90 que envía España- que podrían estar demostrando una enorme efectividad en la defensa incluso la desarrollada por el personal civil . Un meme circula entre militares OTAN observadores del conflicto: muestra la figura de una santa con un lanzacohetes Javelin, al que tilda de "El protector de Ucrania".

A ese bazooka de fabricación norteamericana, y de gran efectividad contra los carros de combate, están atribuyendo esta semana diversas fuentes militares occidentales abiertas la destrucción de más de 500 carros y blindados rusos en los cercos de Kiev y Jarkov. No hay una cifra oficialmente contrastable sobre cuántas de estas armas están a disposición de las fuerzas ucranianas, de hecho un arma muy vista en manos de la guerrilla al servicio del militar al que el gobierno de Volodimir Zelenski ha encargado la defensa de Kiev, el general Mikola Zhymov, que ya vivió el ataque híbrido de los "hombrecillos verdes rusos" para anexionarse Ucrania, y que ha formado parte del alto mando de la Seguridad Nacional y la Inteligencia ucranianas.

La proliferación de javelines y otros lanzacohetes entre los defensores de la capital ucraniana explicaría, según fuentes militares españolas consultadas por este diario, que las unidades blindadas rusas no se hayan adentrado a la primera en los cascos urbanos, en espera del efecto de bombardeos masivos.

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