CRISIS INTERNA DEL PP

Pablo Casado quiere aguantar hasta julio porque pretende volver a presentarse

  • El aún presidente cree que durante este tiempo la Fiscalía actuará contra Ayuso y el partido se dará cuenta de que él tenía razón en sus acusaciones

  • Aunque la próxima semana hay Junta Directiva Nacional, en teoría para convocar el congreso, nadie sabe lo qué hará ni se fía de lo que proponga o someta a votación

  • Casado reúne este miércoles a sus barones antes de que se vayan a Canarias

El presidente del PP, Pablo Casado, y el secretario general, Teodoro García Egea, en Génova.

El presidente del PP, Pablo Casado, y el secretario general, Teodoro García Egea, en Génova. / José Luis Roca

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La crisis interna del PP, la más dolorosa que recuerdan en la historia del partido, entra en una nueva fase tras la agónica reunión del comité de dirección. Fuentes presentes en la reunión confirman que “el acuerdo” y “el compromiso” de Pablo Casado fue poner fecha para el próximo congreso nacional, pero dirigentes de peso desconfían de sus intenciones y, sobre todo, de lo más importante: la fecha. Distintas fuentes aseguran a este periódico que el objetivo de Génova de aguantar hasta julio, cuando está prevista la convocatoria ordinaria, tiene que ver con la esperanza de que la Fiscalía encuentre indicios contra Isabel Díaz Ayuso.

Esto es lo que Casado y Teodoro García Egea están transmitiendo en los últimos días, que hay resistir a cualquier precio, sin tener en cuenta el desgaste para las siglas y para la organización, sólo para que visualice que ellos tenían razón en las acusaciones contra Ayuso. Esto, piensan, dejaría en evidencia a quienes se ha situado contra ellos y les permitiría presentarse con más garantías a un congreso. Porque en el entorno del presidente y del secretario general, que prácticamente son una sola persona, dan por seguro que ésta es su intención. "Lo tienen claro, Pablo prefiere ganar un congreso que irse solo". Por eso, contra viento y marea, están determinados a seguir.

Casado reunirá a los barones del partido este miércoles, presidentes de las comunidades autónomas y del partido a nivel regional. En realidad, el presidente nacional solo se ha visto con Ayuso en el encuentro del pasado viernes donde todo se desató. Los tiempos están apretados porque todos los líderes autonómicos viajan el jueves a La Palma donde celebrarán al día siguiente una Conferencia de Presidentes con Pedro Sánchez.

En todo caso, lo que suceda en la Junta Directiva de la próxima semana aún no está decidido. Durante la reunión de ayer en Génova, el gran debate fue la necesidad de que el congreso se convoque lo antes posible, según explican a este periódico miembros de la dirección, recalcando que varios de los presentes manifestaron esa voluntad a Casado. La dimisión de García Egea, convertida en el mayor reclamo dentro del PP en los últimos días, también se puso encima de la mesa sin éxito. El encuentro terminó con el escueto pacto de que la semana que viene se reunirá este órgano, por el profundo malestar de algunos vicesecretarios y portavoces, que llegaron a advertir que se marcharían.

Los únicos apoyos absolutos a Casado y Egea fueron los de los vicesecretarios Pablo Montesinos y Ana Beltrán, según ha podido saber este periódico. La mayoría de sus miembros, desde veteranas como Ana Pastor, Elvira Rodríguez y Dolors Montserrat, hasta los portavoces en el Congreso y el Senado, Cuca Gamarra y Javier Maroto, y el resto de miembros 'fichados' por Casado (Jaime de Olano y Belén Hoyo) se plantaron en distintos momentos de la reunión para insistir en que debía convocarse un congreso de inmediato. Algunos pusieron encima de la mesa su dimisión, como adelanto EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, si no había convocatoria congresual ya. El mayor punto de debilidad de Casado se hizo evidente ayer al resquebrajarse su propio equipo mientras García Egea busca por todas las provincias apoyos leales.

SE ESPERAN TRAMPAS EN LA JUNTA DIRECTIVA

Pero fuentes conocedoras señalan que esta convocatoria la han hecho para ganar unos días más y en función de cómo se desarrolle la semana actuarán. Quienes saben bien cómo actúan aseguran a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA que en la Junta no es descartable nada. Que cambien el orden del día, que el congreso no sea extraordinario, que propongan la fecha que a ellos les convenga. Las cuentas que Casado y Egea hacen es que el bloque opositor, que lidera Alberto Núñez Feijóo, que se ha propuesto derrocar a ambos y alcanzar la presidencia del PP, no tiene fácil conseguir los 333 votos necesarios, dos tercios de la Junta Directiva Nacional. Y además, consideran, que ellos, como controlan el aparato en algunos territorios, mantienen intactos todos sus apoyos.

La realidad es que están absolutamente solos, según decenas de fuentes consultadas y que diputados, senadores y presidentes provinciales que ayer habían convocado en Génova han empezado a darles la espalda. Mucha gente que en su momento confió en él reconoce ahora su "absoluta decepción". “Con esto solo gana tiempo”, dicen cargos de distintos territorios, que asumen que buscará en los próximos días “medir apoyos” y, en caso de verse con fuerza, asumen, “forzará una votación para evitar el congreso extraordinario”.

“Incluso ganando la Junta Directiva, esto supone agonizar hasta julio porque el partido tiene claro que en el congreso habrá que cambiar al líder”, coinciden en distintas comunidades autónomas. Aunque el propio Casado parece que se ve con fuerza. Hay otros cargos de la formación que no comparten las posibilidades favorables para Génova. Dan por hecho que diputados, alcaldes y presidentes provinciales que ahora muestran lealtad a García Egea, podrían cambiar su voto a la hora de la verdad. “Hay muchas presiones. Llamadas. Te piden que te mojes, que des la cara por el presidente. Pero la idea de que ha acabado con el partido está calando en muchos sitios, incluso entre casadistas”, afirman dirigentes que siempre han sido leales con el líder nacional.

OBSESIONADO CON AYUSO

Pero el propio Casado parece no entender lo que está ocurriendo y permanece "enrocado". E igual de obsesionado que en los últimos meses con Ayuso. La idea de no continuar hasta julio está vinculada a que la dirección ve posible que haya novedades sobre el caso de los contratos que salpicaron a su hermano y, de hecho, siguen a la espera de cómo evolucione la iniciativa de la oposición. Incluso, sostienen, que van a salir más cosas contra ella.

En la propia Comunidad de Madrid son conscientes de las intenciones de Génova y piensan que la dirección busca una imputación de la presidenta (si la fiscal general, Dolores Delgado, así lo decide) a pesar de que todos los contratos son “legales” y los indicios “terminarán en nada”. Pero, reflexionan, la sombra sobre ella duraría unos meses, mancharía su carrera política y mermaría sus opciones de crecimiento.

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