CRISIS CON MARRUECOS

El Gobierno sólo da valor a las palabras de Mohamed VI ante los últimos reproches de Marruecos

  • Albares obvia los reproches de Marruecos y asegura que se queda con las palabras del rey marroquí y su apuesta por abrir una "nueva etapa inédita"

  • Destaca que el primer ministro marroquí no cita directamente a España cuando pide "fidelidad" a la causa del Sáhara Occidental

  • España quiere dar un "impulso" a la solución del conflicto saharahui en la ONU pero sin variar públicamente su postura equidistante

Una bandera de Marruecos y una fotografía del rey Mohamed VI en un escaparate. 

Una bandera de Marruecos y una fotografía del rey Mohamed VI en un escaparate.  / Michael Bunel / Zuma Press

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El Gobierno mantiene la mano tendida a Marruecos, a la espera de que ponga fin a la crisis diplomática con España. El lunes el Ejecutivo español implicó al Rey en la búsqueda de una salida política a este conflicto para enviar un mensaje directo a Mohamed VI. El monarca alauí se había mostrado en agosto partidario de abrir una "nueva etapa inédita" entre ambos países y Felipe VI pidió públicamente "empezar a materializar ya esta nueva relación".

En ese nivel se encuentra ahora la solución. El Gobierno no da valor a las reacciones que se han producido desde Rabat, a pesar del peso político de los interlocutores. El  primer ministro marroquí, Aziz Ajanuch, y el portavoz del Gobierno, Mustafa Baytas. El primero, muy cercano al Rey, dijo que Marruecos necesita de sus socios no solo ambición para trabajar juntos en proyectos de futuro, sino también "fidelidad respecto a la causa nacional del Sáhara". El segundo abundó en las ideas de ambición y claridad, explicitadas por el propio Mohamed VI, y defendió sobre la recuperación de una relación estratégica que "la ambición existe, España ha manifestado su ambición, pero para que se consolide esta ambición necesitamos mucha claridad".

LO QUE IMPORTA ES MOHAMED VI

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en un desayuno de Europa Press, no ha querido ver este viernes en estos pronunciamientos un nuevo reproche a España. Yo, ha dicho, "me quedo" con las palabras de agosto del rey marroquí, que el Ejecutivo ya interpretó como el final de la crisis diplomática, con la respuesta positiva de Pedro Sánchez y con el discurso de esta semana de Felipe VI. "Todos quieren la única relación posible para dos países que son socios estratégicos y vecinos".

Nada fuera de ese triángulo tiene mayor importancia para el Ejecutivo. Lo natural es que a un Rey le replique otro Rey. Además, Albares remarcaba hoy que el primer ministro marroquí ni siquiera citó a España en sus declaraciones. Aunque reconocía que le formularon la pregunta aludiendo a nuestro país insiste en que "no pronuncia el nombre de España, habló en general y es muy importante señalarlo". Quien sí lo hizo, quien citó a nuestro país, y fue "muy claro", prosigue el ministro, es "Mohamed VI (el agosto pasado) y habla muy pocas veces", y menos aún para referirse a otras naciones en sus discursos.

A pesar del ruido procedente de Rabat, el titular de Exteriores defiende que hay "muchísimas personas" en España y en Marruecos, "de muy buena voluntad, trabajando para construir la relación del siglo XXI", para que sea "sólida, de confianza y beneficio mutuo, donde no haya acciones unilaterales". "Ese es mi empeño, me tome el tiempo que me tome".

IMPULSO A LA SOLUCIÓN DEL SÁHARA

El Gobierno no se mueve de esta oferta de reconciliación y obvia la petición marroquí de un cambio de postura sobre el Sáhara, que Marruecos ha formulado en todos los idiomas políticos posibles: suprimiendo la Reunión de Alto Nivel (RAN) de diciembre de 2020 porque la ex ministra Arancha González Laya no aplaudió el reconocimiento a la soberanía marroquí que hizo Donald Trump, con la sobreactuación por la acogida de Brahim Ghali, con la retirada de la embajadora, el ataque en forma de avalancha de inmigrantes a Ceuta e incluso en un discurso del propio Mohamed VI en el que, sin citar a España pero refiriéndose a nuestro país, reclamó a sus socios posturas "más atrevidas y claras" para poder anexionarse este territorio con la propuesta de un plan autonomista.

Para el Ejecutivo este giro es muy complicado por su condición de antigua potencia colonizadora del Sáhara Occidental (fue la provincia 51), por el histórico apoyo de la opinión pública española a la causa saharahui de independencia y porque no se pueden apartar de la legalidad internacional como hizo Trump. Por eso ahora los esfuerzos están centrados en encontrar, por fin, una solución en el marco de la ONU, una vez que se ha nombrado al nuevo enviado para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, a quien España ha facilitado un avión de la Fuerza Aérea para la gira de contactos que ha tenido con todos los países implicados.

"DESBLOQUEAR EL CONFLICTO"

La postura de Albares, que ha comido hoy con Mistura en Madrid, es que "España lo que quiere es desbloquear el conflicto", pero "no podemos hablar en nombre de las partes". "Queremos una solución política, mutuamente aceptable para las partes, y en el marco de la ONU hay resoluciones que ofrecen pistas sobre esfuerzos serios y creíbles pero son las partes las que tienen que hablar".

En este sentido lo que al Gobierno le vendría bien y en lo que está, es que sean EEUU y Francia quienes trabajen activamente en encontrar una solución aceptable entre Marruecos y el Frente Polisario. De hecho en su reunión este semana con el secretario de Estado, Anthony Blinken, en Washington, el ministro acordó "unir fuerzas" para encontrar "una solución un conflicto que dura décadas" y que "más que congelado está olvidado". "España se va a sumar a ese esfuerzo", ha repetido hoy.

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