SIN BILDU Y ERC

Cs ofrece al Gobierno una alternativa para aprobar la reforma laboral

  • Fuentes de la cúpula sostienen que con el texto actual encima de la mesa barajan, como mínimo, la abstención

  • El voto podría ser afirmativo y esperan la llamada del Gobierno, siempre y cuando no haya modificaciones sustanciales en lo pactado con la patronal

  • Arrimadas busca ahuyentar el apoyo de ERC y Bildu

Inés Arrimadas y Edmundo Bal.

Inés Arrimadas y Edmundo Bal. / ÁNGEL NAVARRETE.

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Ciudadanos se abre a apoyar la reforma laboral del Gobierno, siempre y cuando no haya modificaciones sustanciales en el decreto aprobado esta semana por el Consejo de Ministros. El partido de Inés Arrimadas coincide en que el texto pactado con los agentes sociales “no toca ningún aspecto significativo” de la ley del PP de 2012, tal y como denuncian los socios habituales del Ejecutivo de coalición, que ven en la norma “más humo” que novedades. Fuentes de la cúpula naranja sostienen que con el texto actual encima de la mesa barajan, como mínimo, la abstención. El voto podría terminar siendo afirmativo.

Aunque todavía no ha habido contactos, en Ciudadanos dan por hecho que recibirán una llamada pronto. La líder del partido tiene claro que no tomará la iniciativa porque debe ser el Gobierno quien busque los apoyos que le faltan, pero distintos dirigentes se abren a explorar una vía alternativa que excluya a ERC y Bildu

Además de los nueve diputados naranjas, Pedro Sánchez seguiría necesitando varios votos para convalidar el decreto a finales de enero. Como en otras ocasiones en esta legislatura (por ejemplo, algunas prórrogas del estado de alarma en los peores meses de la pandemia), existe un camino con Ciudadanos y el PNV que deja fuera a los republicanos y a la izquierda abertzale.

Ciudadanos no ve con malos ojos el resultado final de la reforma laboral. Todo lo contrario, teniendo en cuenta que la patronal entró finalmente en el acuerdo. Fuentes cercanas a la presidenta del partido aseguran que la posición más difícil la tiene el PP después de haber dicho con todas las letras que la contrarreforma laboral es “humo” y que la derogación prometida no se ha llevado a cabo. “Nos han puesto muy fácil votar a favor diciendo que no cambia significativamente la del PP”, dicen con ironía. 

Casado aseguró que su partido se pronunciará en contra porque no participará en “enjuagues” ni aupará ninguna política que busque “contrarreformar” una ley exitosa en materia laboral, como fue la del Gobierno de Mariano Rajoy. Todo ello a pesar de que hay voces en su formación que piden, al menos, sopesar otra postura. La autora de la reforma laboral de 2012 fue Fátima Báñez, hoy presidenta de la Fundación CEOE, que ha dado luz verde al acuerdo.

El plan del partido naranja pasa por estudiar a fondo la letra pequeña (afirman que hay cuestiones como la simplificación de contratos o eliminación a la burocracia que son “exactas” a su propuesta), e incluso otros aspectos que son idénticos al modelo laboral que pactaron con el PSOE en 2016 cuando intentaron llegar a un acuerdo con Sánchez tras la negativa de Mariano Rajoy de presentarse a la investidura.

El voto, por ahora, no está decidido. Aún así, descartan que se puedan producir cambios importantes después de haber cerrado un pacto con sindicatos y empresarios. “No tendría sentido implicar a la CEOE para deshacer lo acordado”, reflexiona otro diputado del grupo en el Congreso. En realidad, la propia ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, reconoció que el objetivo al buscar apoyos parlamentarios para convalidar el decreto no es en ningún caso desnaturalizar el texto, y que es partidaria de incorporar mejoras que no solivianten a ninguna de las partes, dejando claro que aguantarán para mantener el apoyo de la patronal.

La vicepresidenta segunda también afirmó que su objetivo era tratar “con especial cariño” a los socios habituales del Gobierno, en clara referencia a ERC y Bildu. Pero los dos grupos han manifestado que si la reforma laboral se mantiene en estos términos no podrán contar con ellos. Los independentistas vascos son los más contundentes al exigir que cumplan con la derogación. En el caso de que finalmente el Ejecutivo recabe el respaldo de estos dos grupos Ciudadanos sí se ve fuera de la ecuación: “Si lo hacen será a cambio de concesiones y entonces nuestro aval es imposible”, reconocen.

La propia Arrimadas reprochaba las palabras de Díaz por insistir en pactar la reforma con los nacionalistas. “Si les escucha con cariño a ellos es que no escucha a la inmensa mayoría de españoles. El Gobierno conoce cuáles son nuestras medidas y si nos llaman, les explicaremos lo que defendemos”, zanjó en su balance del año político este miércoles justo mientras hablaba Sánchez desde Moncloa, y abriendo la puerta a sentarse a hablar.

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Ciudadanos tuvo un papel decisivo en algunas negociaciones durante el estado de alarma gracias a su apoyo en las distintas prórrogas. Después intentó negociar los Presupuestos de 2021 completando la estrategia de abrirse a acuerdos también a su izquierda con el fin de que Unidas Podemos tuviera un menor peso en la coalición.

El entonces vicepresidente, Pablo Iglesias, se implicó en atar la mayoría de la investidura para evitar la fórmula de pactos con Ciudadanos. A partir de ese momento cualquier acercamiento ha sido imposible, mientras Sánchez consolidaba el apoyo de ERC y Bildu. Con la reforma laboral el partido naranja está dispuesto a volver a abrir esa vía de agua, coincidiendo también con el peor momento de sus relaciones con el PP.