PARTIDO POPULAR

Casado exhibe perfil duro contra Sánchez para tapar su nueva crisis con Ayuso

El líder del PP eleva el tono contra el Gobierno consciente de que al confrontar con Sánchez también da un golpe de autoridad internamente, mientras Ayuso insiste en cuestionar las decisiones de la dirección nacional. El nuevo envite pone contra las cuerdas al partido

Casado exhibe perfil duro contra Sánchez para tapar su nueva crisis con Ayuso

EDUARDO PARRA.

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Aprovechando el reencuentro con Pedro Sánchez en el Congreso tras varias semanas sin medirse de tú a tú y en mitad del nuevo desafío de Isabel Díaz Ayuso —esta vez a causa de las cenas navideñas— Pablo Casado decide volver al perfil más duro de oposición, elevando el tono hasta cotas máximas y escenificando el desencuentro absoluto con el Gobierno que hace impensable, al menos en estos momentos, cualquier tipo de acuerdo entre las dos principales fuerzas políticas, incluido el pendiente pacto del Consejo General del Poder Judicial.

El malestar en Génova con la presidenta madrileña no puede ser mayor. El conflicto desatado por la suspensión de los actos festivos del partido (que Ayuso llegó a calificar “prohibición” después de decir aquello de “donde manda patrón no manda marinero”) ha sido para la dirección nacional la gota que colma el vaso

En la cúpula popular consideran que la postura de la presidenta regional se sale de cualquier lógica teniendo en cuenta los datos de la pandemia, que empeoran desde hace semanas y ya empiezan a causar estragos en los hospitales. No sólo eso. Como insisten a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA las mismas fuentes: “Todo el mundo está cancelando las cenas de empresa y cualquier evento de ese tipo, y tenemos que aguantar que nos digan que las suspendemos para que ella no se dé baños de masas”.

Y en mitad de este envite interno, Casado decidió este miércoles sacar la artillería pesada en la sesión de control al Gobierno tras un mes en el que no había cara a cara con Sánchez. Y atendiendo a la situación de su partido y a la constante rivalidad con Vox, el líder del PP lanzó varios mensajes a Sánchez para erigirse como líder de la oposición, mientras Ayuso sigue lanzando iniciativas propias acaparando protagonismo y Santiago Abascal, rival por la derecha, continúa defendiendo a su partido como verdadera antítesis del actual Gobierno.

Casado auguró que Sánchez “acabará rindiendo cuentas” ante la justicia por “ocultar una pandemia mientras se infectaban miles de españoles”, exigió explicaciones por el nuevo récord del precio de la electricidad (ayer superó los 300 euros por megavatio hora por primera vez) y por la falta de medidas como la supresión del impuesto de generación eléctrica o que no se opte por el IVA superreducido; y reprochó al presidente “dejar abandonado a un niño de cinco años mientras sus socios dicen que hay que apedrearle” en referencia a la familia de Canet del Mar. Todo en la misma pregunta y en menos de un minuto y medio

En el siguiente turno (apenas unos segundos) aumentó la presión sobre Sánchez asegurando que si “hace la vista gorda” con el cumplimiento de las sentencias judiciales sobre el castellano en Cataluña “por los votos de los nacionalistas” lo que estaría cometiendo es prevaricación, y añadió el caso de las niñas prostituidas en Baleares que el Govern se negó a investigar, “la menor abusada por el marido de Mónica Oltra” y la situación de Juana Rivas. “Tanta chorrada de niñes y bollos. Como diría usted, ¿qué coño tiene que pasar en España para que asuma alguna responsabilidad”.

La intervención fue relevante por el tono y el contenido. No tanto por la mezcla de asuntos, algo habitual en las preguntas de Casado, partidario de aglutinar las polémicas y lo que considera deficiencias absolutas del Gobierno a pesar de que muchos de sus dirigentes serían partidarios de que ajustara más los temas para arrinconar al presidente, sino por el perfil duro de jefe de la oposición que quiso exhibir en el Congreso, consciente de que daba un golpe de autoridad internamente. Algo que en este momento no es un asunto menor con Ayuso cuestionando las decisiones y las posturas del partido.

A eso se suma la posición de la dirección nacional de que el PP “sólo puede estar centrado en lo importante”, que es “hacer oposición” al Gobierno y demostrar que los populares son la única alternativa. Precisamente, si algo molesta dentro de la cúpula es que la crisis interna acapare toda la atención mediática y la labor política quede en un segundo plano. El partido lleva sufriéndolo mucho tiempo: las ruedas de prensa, las preguntas y los comentarios sobre el PP se ciñen casi en exclusiva al pulso por controlar el PP de Madrid. 

Cuando hace dos días preguntaron a Casado por las cenas navideñas, zanjó el asunto con el comentario de “yo no estoy en esas cosas” dando a entender dos: que como líder nacional está por encima de ese tipo de debates y que, en todo caso, se trata de una queja de una presidenta regional que no responderá el presidente del partido. Otra forma de tomar distancia con Ayuso. Eso sí, el recado lo envió igualmente: “De todas formas, no hay que olvidar que ayer murieron en España cien personas por culpa del covid”. 

La reflexión es compartida por el resto de barones populares y muchos dirigentes del partido, a pesar de que en el entorno de la presidenta madrileña siguen convencidos de que las decisiones se toman para tapar su protagonismo. La mejor prueba, dicen personas de la cúpula, de que “está fuera de control”.

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