La fortuna de Juan Carlos I

Suiza archiva la causa del rey pero le atribuye un deseo de "ocultar" el dinero

  • El fiscal Yves Bertossa no ha conseguido pruebas de que la examante del monarca cometiera un delito de blanqueo de capitales al recibir en 2012 los 64,5 millones de euros que el rey había ingresado del Gobierno saudí en 2008

  • Corinna Larsen ha asegurado que se encargará de exponer las irregularidades cometidas: "Los infractores no han sido investigados y se les ha dado tiempo para ocultar sus actividades. Permanecen impunes", ha lamentado

El entonces rey Juan Carlos I y su amiga Corinna zu Sayn-Wittgenstein en el 2013.

El entonces rey Juan Carlos I y su amiga Corinna zu Sayn-Wittgenstein en el 2013. / Europa Press

4
Se lee en minutos

El fiscal suizo Yves Bertossa ha archivado por falta de pruebas la investigación que abrió en agosto de 2018 por blanqueo de capitales tras conocer que Juan Carlos I había recibido 100 millones de dólares (64,8 millones de euros) en 2008 del Gobierno de Arabia Saudí, que después donó a Corinna Larsen en 2012, según consta en un comunicado oficial al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO DE ESPAÑA. El escrito especifica que la investigación no ha permitido establecer un vínculo suficiente entre la cantidad recibida del Gobierno de Riad y la celebración de contratos para la construcción del tren de alta velocidad de este país asiático.

No obstante, el Ministerio Público apunta que tanto el rey como Corinna Larsen tuvieron "un deseo de ocultar" los fondos utilizando la Fundación Lucum, creada en Panamá, y empresas radicadas en paraísos fiscales (Bahamas). En concreto, el escrito difundido a la prensa especifica, de forma literal: "Los importes afectados, el origen de los bienes, la falta de documentación adecuada que justifique las transferencias, las supuestas donaciones sucesivas (primero del Rey de Arabia Saudí a favor de Juan Carlos I y luego de este último a favor de Larsen) así como la cronología de los hechos constituyeron indicios contra los imputados". Por esta última donación permanecía investigada la examante del rey, ya que este último realizó la transferencia de dinero mientras era Jefe del Estado, y por tanto inimputable según la Constitución española.

Un documento, también firmado por el fiduciario Arturo Fasana, y que consta en la investigación del fiscal del cantón de Ginebra, muestra la génesis de la cuenta de Lucum. De forma literal indica que “a petición de nuestro cliente [Juan Carlos I], entre julio y agosto de 2008, me reuní con Su Excelencia Adel A. Al-Jubeir, embajador del Reino de Arabia Saudí en Estados Unidos. Pasamos varias horas juntos (...) y durante ese encuentro él me comunica el deseo de Su Majestad el Rey Abdallah de hacer un regalo a nuestro cliente”, dice el escrito, que después resalta que le “indicó claramente que este regalo no tenía ninguna relación con ninguna contraprestación”.

Además, la investigación de la Fiscalía suiza también ha revelado que Corinna Larsen y Juan Carlos recibieron otros pagos por un valor conjunto de 8.895.250 dólares (de los cuales 5.000.000 habrían sido en efectivo) procedentes de Kuwait y Bahrein. Tal y como adelantó EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, la cuenta de la Fundación Lucum en Suiza llegó a ingresar al menos 75 millones de euros hasta 2011.

100 millones de dólares

Sin embargo, el fiscal Bertossa ha tenido que archivar sus pesquisas, que se abrieron tras publicar la prensa española las primeras grabaciones del comisario José Manuel Villarejo en las que Corinna Larsen apuntaba a que los 100 millones de dólares entregados por Arabia Saudí a Juan Carlos I en realidad se trataba de una presunta comisión a cambio de la adjudicación del contrato del AVE entre Medina y La Meca.

Pero como la investigación no ha logrado establecer un vínculo suficiente entre la cantidad recibida de Arabia Saudí y los contratos para la construcción del tren de alta velocidad, el Ministerio Público se ha visto obligada a cerrar de forma parcial la causa. Sin embargo, las costas del procedimiento, fijadas en 200.000 francos suizos, deberán abonarlas las personas investigadas, entre ellas Corinna Larsen.

"Permanecen impunes"

Por su parte, una portavoz de la empresaria germanodanesa ha asegurado a este diario que ahora ella se encargará de exponer las auténticas irregularidades que se han cometido en esta causa, y en un comunicado de prensa ha especificado: "Hoy finalmente he sido exonerada de toda responsabilidad en la investigación llevada a cabo por el fiscal suizo durante tres años. Mi inocencia era evidente desde el principio y este episodio ha servido para dañar aún más mi imagen en el marco de la campaña continua de desprestigio contra mi persona por parte de ciertos intereses españoles. Mientras tanto, los infractores no han sido investigados y se les ha dado tiempo para ocultar sus actividades. Permanecen impunes".

Pero la causa sobre el rey no se ha cerrado en su totalidad, ya que el Ministerio Fiscal suizo recuerda que el banco Mirabaud no cumplió su deber de aportar la información bancaria de la cuenta de Corinna Larsen, por lo que habría cometido una violación de la obligación de comunicar esos datos a la Oficina de Comunicación de Blanqueo de Capitales (MROS): "Por estos hechos Mirabaud & CIE SA fue condenada a pagar una multa de 50.000 francos suizos y a abonar las costas procesales, que fueron fijadas en 150.000 francos suizos", especifica la Fiscalía suiza.

"Según la tradición"

El ex jefe de Estado español abrió el 8 de octubre de 2008 una cuenta en Suiza en la que ingresó 64.884.405 euros, que puso a nombre de la Fundación Lucum, que había sido creada por unos presuntos testaferros en Panamá el 31 de julio de ese mismo año. Según explicaron los fiduciarios del monarca al banco Mirabaud, el dinero, que había sido transferido en dólares, era un regalo “según la tradición de los vínculos de Arabia Saudí con otras monarquías”.

Sin embargo, al exigir las autoridades suizas que se cerrara la cuenta, el emérito se vio obligado a ‘donar’ todo el dinero que escondía en la cuenta opaca a Corinna Larsen en 2012. Un año después, según la demanda presentada por esta empresaria en Reino Unido, Juan Carlos I le reclamó de forma infructuosa su devolución.

Noticias relacionadas