REPROCHE DE IGLESIAS

Unidas Podemos apunta a Albares tras las críticas a Calviño, Marlaska o Robles

  • El exvicepresidente del Gobierno y exlíder de Podemos asegura en un vídeo para un canal de televisión argentino que Albares "se parece" a los ministros del PP y es "el mejor posible para Marruecos"

  • Afea a Exteriores el papel de España en América Latina y asegura que la izquierda allí "mira con recelo y desconfianza" al Gobierno y no diferencia su política de la de los populares

El ex vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, en el evento ’Construir futuro: retos y alianzas populares’ celebrado en Madrid. EFE/ Kiko Huesca

El ex vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, en el evento ’Construir futuro: retos y alianzas populares’ celebrado en Madrid. EFE/ Kiko Huesca

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A la lista de ministros del PSOE que son o han sido objeto de críticas directas de Unidas Podemos, hay que añadir hoy el nombre del titular de Exteriores, José Manuel Albares. Resguardado hasta la fecha en uno de los grandes ministerios de Estado, aislado de los constantes tiras y aflojas de los socios del Gobierno de coalición, más focalizados, normalmente, en temas sociales, Albares ha sido el último ministro en ser cuestionado públicamente por la formación morada.

Antes que él Nadia Calviño, Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska o José Luis Escrivá se han convertido en los destinatarios, en diferentes momentos y por distintos asuntos, de los reproches de Unidas Podemos. En el caso de Albares ha sido directamente el exvicepresidente del Ejecutivo y exlíder de Podemos, Pablo Iglesias, quien ha cargado contra él.

Aunque fuera del Gobierno desde mayo, Iglesias ejerce un claro papel de referencia en su formación política. En un vídeo en las redes sociales, grabado para una televisión argentina, ha reprobado el ministro y ha deslizado que interfirió en un acto del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 sobre el proceso de paz en Colombia.

Iglesias defiende que "de un Gobierno de coalición progresista cabría esperar una política exterior coherente hacia América Latina" pero el "problema" es que resulta "inverosímil" pensar que Albares "milite en el mismo partido que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero", con muy buena interlocución con el régimen venezolano. Y añade que "se parece mucho más a cualquier ministro del PP" que al socialista Miguel Ángel Moratinos.

Recuerda que el ministro de Exteriores tuvo que dejar su puesto como embajador en Francia "casi a la carrera" porque Marruecos "exigió la cabeza" de su predecesora, Arancha González Laya, por la atención hospitalaria al líder polisario, Brahim Ghali. "A Albares se le consideró desde el principio el mejor ministro posible para Marruecos". Una afirmación que alinea al ministro con los intereses de Rabat, a pesar de que aún no ha logrado conseguir el deshielo de las relaciones con el reino alauí y que los reproches de Marruecos a España son constantes.

A su proximidad a Marruecos el exvicepresidente suma la decisión de Albares de "impedir un viaje de TVE al Sáhara Occidental" y que los propios socialistas le señalen como el "responsable" de que los eurodiputados votaran a favor de la concesión del Premio Sajarov a "la golpista boliviana Jeanine Áñe".

Aun así, relata, había dudas de su actitud hacia América Latina pero las despejó, dice Iglesias, cuando otorgó "al presidente de Colombia, Iván Duque, la Orden de Isabel La Católica". Algo que, recuerda, provocó las "protestas" de Unidas Podemos en el Gobierno, "perplejo porque España premiara a uno de los principales saboteadores del proceso de paz".

ACTO DE BELARRA

El exdirigente de Podemos apunta, además, a otra discrepancia interna por el acto que el pasado 29 de noviembre organizó el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, que dirige Ione Belarra, en conmemoración de los Acuerdos de Paz en Colombia, y al que asistió el propio Zapatero, el expresidente colombiano y Premio Nobel de la Paz, Juan Manuel Santos, y el excomandante de las FARC y presidente del partido Comunes, Rodrigo Londoño.

"La actitud de Ministerio de Exteriores ante un acto de su propio Gobierno merecería un comentario", desvela, aunque "yo soy quien soy y no debo hacerlo aunque creo que se lo imaginarán". Fuentes de este Ministerio, consultadas por EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, eludieron este lunes valorar el choque al que alude el exvicepresidente.

Por último concluye Iglesias en su repaso a la política exterior "cada vez se entiende menos el papel de España en América Latina". "No pintamos nada" y la izquierda gobernante "mira con recelo y desconfianza" al Gobierno y no diferencia su política de la de los populares. El problema, sostiene, es que esto "debilita la posición internacional de España". Exteriores tampoco ha querido pronunciarse sobre todas estas afirmaciones y la andanada contra a Albares. "Cosas de Pablo Manuel", se limitaron a indicar.

Aunque su voz ahora carece de peso en el Gobierno, al menos en lo que concierne a la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz, que recientemente rechazó su idea de adelantar las elecciones generales a 2022, Iglesias continúa teniendo una gran aquiescencia en Podemos y suele hablar con bastante naturalidad en los medios en los que colabora sobre lo que debe hacer o no su partido o lo que él les propone que haga.

EXTERIORES, VETADO

Hasta estas declaraciones la política exterior ha sido uno de los temas de menos conflicto en el seno de la coalición, a pesar de que durante las negociaciones del pacto de Gobierno el exdirigente morado reclamó las competencias de la Agenda 2030 para poder tener presencia internacional.

Luego apenas la tuvo, en parte por la pandemia. Sólo han existido dos momentos en que Iglesias ha discrepado públicamente en asuntos de Exteriores. Cuando reclamó el referéndum de independencia para el Sáhara. Y con motivo de su viaje oficial a Bolivia, en la delegación española que junto a Felipe VI participó en la toma de posesión del nuevo presidente, Luis Arce.

Allí desarrolló una agenda paralela y firmó con otros líderes el manifiesto “En defensa de la democracia", donde se considera que el “principal amenaza a la democracia y la paz social en el siglo XXI es el golpismo de la ultraderecha”.

Las batallas en el seno de la coalición normalmente han estado circunscritas a los temas sociales y económicos. La tensión entre Nadia Calviño y Díaz en continua y desde el arranque de la legislatura y Unidas Podemos se ha levantado en varias ocasiones contra Robles, Marlaska o Escrivá. Con este último, además, queda el asunto pendiente de la ampliación de 24 a 35 años del periodo para calcular la jubilación para el primer semestre de 2022.

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