REFORMA DE LA CONSTITUCIÓN

El declive de Podemos y Cs mete en un cajón el sueño de abrir 'el candado del 78'

  • Juan Carlos Girauta cree que Ciudadanos representó que las reglas del juego podían cambiar, no fue posible, y ahora todo pasa por un acuerdo entre PP y PSOE que considera inviable

  • Juan Carlos Monedero sostiene que el plan económico de Sánchez y Rivera impedía un pacto a tres tras las elecciones en la que irrumpieron en el Congreso: "no fue una opción real"

Albert Rivera y Pablo Iglesias antes de un debate.

Albert Rivera y Pablo Iglesias antes de un debate. / Emilio Naranjo

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El 20 de diciembre de 2015 la nueva política entró en el Congreso con 69 diputados de Podemos y sus confluencias y 40 de Ciudadanos. Habían tocado a la puerta en las elecciones europeas y apenas unos meses fueron la principal atracción en la Carrera de San Jerónimo. La Cámara se estrenó como el lugar estrambótico que es ahora y empezaron a sucederse hechos que parecen de la prehistoria. Un acuerdo de investidura entre Pedro Sánchez y Albert Rivera para un Gobierno "reformista y progresista", que dinamitó Pablo Iglesias, y que Ciudadanos sólo cerró con el compromiso previo de acometer una reforma exprés de la Constitución basada en cinco puntos.

Supresión de los aforamientos para que afectaran sólo a la actividad parlamentaria, rebaja de 500.000 a 250.000 de las firmas necesarias para presentar una Iniciativas Legislativa Popular, despolitización de la Justicia, supresión de las diputaciones provinciales y limitación de dos de los mandatos del presidente del Gobierno. El programa electoral de Podemos también incluía propuestas de regeneración democrática y una reforma constitucional con el derecho a decidir.

Desde aquello han pasado sólo seis años. Rivera e Iglesias han abandonado la política y el impulso reformista que representaron incluso se desvaneció antes de que ellos se marcharán. Y con ello todas las opciones de una reforma constitucional más allá de PP y PSOE, que siempre mostraron sus recelos. La reforma exigiría mayorías de 3/5 y de 2/3 del Congreso y del Senado, según se aplique el procedimiento ordinario (art. 167 CE) o el agravado (art. 168 CE), una suma inasumible porque los dos partidos han perdido representación (ahora tienen 35 escaños los morados y 10 los naranja) y, también, capacidad de arrastre sobre los viejos partidos.

EL PERIÓDICO DE ESPAÑA ha hablado con dos de los protagonistas de aquellos años, miembros fundadores en sus respectivos partidos, Juan Carlos Girauta y Juan Carlos Monedero.

Girauta rememora el germen de la expansión del Ciutadans, que nació y creció en Cataluña, el Movimiento Ciudadano que llevó a Rivera por toda España. "Nos dimos cuenta de que se respiraba, por todos los lugares donde íbamos, ganas de regeneración", explica. "Hasta ese momento nunca nos habíamos planteado una reforma de la Constitución". Cuando en 2015 entramos en el Congreso fuimos conscientes de que podíamos ser la clave para esa regeneración".

El exportavoz de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta.

/ EFE

El primer partido que agarró esta bandera fue UPyD, desaparecido por la negativa de Rosa Díaz a una fusión con la pujante formación naranja. El ex dirigente de Cs reconoce que son herederos de aquello. Su propuesta de eliminación del Consejo General del Poder Judicial la realizó un ex de UPYD, el catedrático de Derecho Administrativo, Francisco Sosa Wagner. Eran, dice, iniciativas de máximos para instar a una negociación al bipartidismo.

Primero fue con el PSOE y después con el PP. El pacto de Rivera y Sánchez descarriló por que Podemos no lo respaldó. Por primera vez se repitieron las elecciones en España, el 26 de junio de 2016, y Cs acabó pactando con los populares. De nuevo, para iniciar las conversaciones puso condiciones previas. Expulsión inmediata de cualquier cargo público imputado por corrupción política, nueva ley electoral, acabar con los indultos por corruptelas, una comisión parlamentaria para investigar el caso Bárcenas, fin de los aforamientos y limitación de mandatos presidenciales.

Esas fueron las dos grandes oportunidades para cambiar el sistema. La primera, afirma Girauta, "se la cargó Podemos que prefirió que Rajoy fuera presidente". "Hasta ese punto nos odiaban". La segunda, el acuerdo con el PP, "fructificó" pero "no cumplieron nada". Sólo la comisión de Bárcenas y "con mucho resentimiento". "Yo pensé que al menos la ley electoral sí, pero la primera reunión que tuvimos ya nos dijeron que no y salimos a gritos". El ex diputado apunta a una tercera, si Rajoy hubiera convocado elecciones en lugar de que se votase la moción de censura. No lo hizo, sostiene, porque Cs iba por delante en las encuestas y si ganaba se habría convertido en la referencia del centro derecha. "Puso a su partido por delante de los intereses de España".

Monedero: "El presidente del Sabadell quería un Podemos de derechas y por eso nació Ciudadanos"

¿Se ha esfumado esa pulsión regeneradora con el declive electoral de Cs? "Algo hemos conseguido, el PP no se atreve a pactar el CGPJ por el que dirán. Creo que hemos llevado a la derecha española y parte de la izquierda a considerar una inmoralidad el modelo del 85". Sobre la reforma de la Constitución mantiene que "durante un tiempo pareció que fuera a ser posible". "Ahora creo que no se podrá hacer".

"En esa España de 2014, cuando entramos en el Parlamento Europeo, lo que encarnamos es que las reglas de juego podían cambiar. Y eso ha fracasado porque las reglas del juego no han cambiado y no pueden cambiar porque se necesita un acuerdo PP-PSOE que parece imposible". El PSOE, apunta, ha hecho una apuesta estratégica por pactar con todo lo que no sea derecha, y eso le lleva a ERC y BILDU, y el PP tiene un competidor a su derecha. Aunque sólo pactaran la iluminación de la ciudad, Vox diría que los populares son unos blandos y se activaría el trasvase de votos de Pablo Casado a Santiago Abascal y del PSOE a Podemos o otros. "Es estructuralmente imposible un acuerdo de calado".

Juan Carlos Monedero coincide en que ya no existe la "ventana de oportunidad" de entonces pero niega que fuera con un acuerdo PSOE, Podemos y Cs en 2016. "No es real" dice. "Nosotros nacemos como una expresión de 15-M pero Ciudadanos nace porque el presidente del Sabadell, Josep Oliu, cree que hace falta un Podemos de derechas". "Igual que se inventaron a las Spice Girls, cogieron Ciutadans y le inyectaron mucho dinero para que fuera un partido que incorporara el impulso regenerador desde la derecha".

El cofundador de Podemos, Juan Carlos Monedero.

/ EFE

En este punto, el exdirigente de Podemos, recuerda que el enfoque sobre Cs le supuso un problema con Íñigo Errejón y con Iglesias. Ellos planteaban, sobre todo Errejón, que no había que discutir con Cs porque era un elemento más de la regeneración. Yo decía que eran un "montaje" y que como mucho nos podríamos poner de acuerdo es en la reforma electoral. "La prueba es que quienes apoyaban a Cs, empresarios y medios, cuando ha dejado de ser útil, se han pasado a Vox".

Girauta: "La oportunidad de impulsar un plan regenerador en 2015 se la cargó Podemos que prefirió que Rajoy fuera presidente"

Monedero reduce a la incompatibilidad con Ciudadanos el fracaso de ese pacto a tres -PSOE, Cs y Podemos-. "Nunca existió esa posibilidad porque PSOE y Ciudadanos tenían un programa neoliberal, que hicieron Jordi Sevilla y Luis Garicano". Y orilla una de las razones que siempre se han manejado para explicar aquel fracaso: que Iglesias pensó que la repetición electoral le convenía para superar en votos a Sánchez. Él sostiene que se hizo porque lo contrario era "ceder al chantaje" del PSOE, que estaba "convencido que no teníamos más alternativa que el acuerdo para no ser percibidos por la opinión pública como culpables de la repetición electoral".

Su tesis sobre porqué no se pudo impulsar una reforma constitucional es que hubo un "ataque general" contra Podemos por defender un "proceso constituyente", que dimana del 15-M. Eso hizo que se transmitiera la sensación de que era algo "negativo", incluso en el espacio progresista. "Si un sector de la izquierda manifestaba miedo a un proceso constituyente, tenía pocas posibilidades de salir y no tenía sentido seguir insistiendo".

Ahora Unidas Podemos forma parte del Gobierno de coalición con el PSOE y defiende tener cuota en el Tribunal Constitucional y en el CGPJ. Pero, según el ex dirigente morado, "no es lo mismo el contexto de 2014 que el de 2021". Hace seis años había una "ventana de oportunidad", ahora esa ventana es "diferente" porque, defiende, hay una reconstrucción del bloque de la derecha, desparece Cs y emerge Vox.  "No puedes pensar lo mismo cuando cambian las circunstancias". Considera, además, que Podemos ha roto estos años dos "prohibiciones". Una, formar parte del Gobierno. Dos, entrar en los órganos constitucionales que siempre se han repartido PP y PSOE, con alguna concesión a vascos o catalanes, afirma. Aunque, puntualiza, la vocación de la formación morada continúa siendo superar este sistema.

Reconoce que Podemos "ha perdido fuerza", como consecuencia de la "fuerte presión" contra el partido. Hasta el punto de que Pablo Iglesias, tras el resultado en las elecciones de Madrid, concluye que "si él ya no no suma se retira," que es "asumir que parte de los dardos que nos lanzan terminan haciéndonos daño". "Pero seguimos pensando que hay un espacio que no se siente representado por los partidos del régimen del 78, en España hay un pacto constitucional al que se suma la izquierda pero después hay un régimen del 78, que incumple este propio pacto". Esto es algo, destaca, en lo que insiste Rafa Mayoral. "Creemos que hay una amplia proporción de españoles que no se sienten representados".

Tras las elecciones de abril de 2019, el PSOE y Cs volvieron a sumar. Rivera podría haber sido vicepresidente en lugar de Iglesias. Pero Girauta rechaza esta vía. "Ya sabíamos que Sánchez tenía un plan para los indultos. Habían enseñado mucho la patita con los apoyos de la moción de censura. Nunca quiso pactar". En estos momentos nada parece más lejano que una reforma constitucional en España.

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