NUEVO NOMBRAMIENTO

Los mil cargos de los pilares de UPyD: Irene Lozano y Toni Cantó

  • Sus vidas empezaron a correr en paralelo cuando en 2011 accedieron al escaño en el mismo grupo parlamentario.

  • Diez años después, Cantó ha pasado de ser el azote del PP como responsable de regeneración democrática en Ciudadanos a ocupar un cargo en la Comunidad de Madrid con Ayuso, mientras Lozano ha ido ocupando cargos de la mano de Pedro Sánchez en el Congreso, el Gobierno y la Asamblea de Madrid.

  • Toni Cantó cobra 77.000 euros en la Oficina del Español e Irene Lozano rozará los 95.000 como directora de Casa Árabe

Irene Lozano y Toni Cantó conversan n el Congreso cuando eran diputados de UPyD en 2011.

Irene Lozano y Toni Cantó conversan n el Congreso cuando eran diputados de UPyD en 2011. / EFE/Juanjo Guillén

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Sus vidas coincidieron en un mismo punto hace ya diez años, pero en poco tiempo empezaron a correr en paralelo hasta separarles políticamente un abismo. Es poco probable que ninguno de ellos pensara cuando se conocieron que, diez años después y tras compartir escaño bajo las mismas siglas, UPyD, terminarían dedicándose a la promoción del español él y a la promoción de la cultura árabe ella.

Irene Lozano fue ayer ratificada como directora de la Casa Árabe y pocas horas después formalizó su salida de la política renunciando a su escaño como diputada socialista en la Asamblea de Madrid. La propuesta para este cargo nace del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, es decir, con el consentimiento o apoyo de Pedro Sánchez. Un puesto más al que la ya exdiputada accede de la mano del máximo responsable de Ferraz, mientras que su excompañero de UPyD, Toni Cantó, ocupa un cargo en la Comunidad de Madrid con la política de moda, Isabel Díaz Ayuso, pero gracias a la mano de Génova. Ninguno de los dos ha tenido nombramientos tranquilos o que hayan pasado desapercibidos. Más bien, al contrario.

A las faldas de Rosa Díez

Cuando Rosa Díez entró en el Congreso con el recién creado UPyD, Toni Cantó e Irene Lozano eran dos de sus pretorianos. Llegaron con un barniz, al principio, más social, más ligado a las políticas que Rosa Díez había mamado en sus largos años como militante del PSOE, pero su discurso fue distanciándose cada vez más de ese halo social hasta que la lucha contra las corrientes independentistas y la corrupción ocuparon todo su discurso político. Gobernaba entonces Mariano Rajoy y los puñales de UPyD apuntaban directamente a Caja Madrid, las tarjetas black, Gürtel y los independentistas catalanes hasta que se encontraron en el camino, sin querer cruzarse, con Ciudadanos.

La exportavoz y fundadora de UPyD, Rosa Díez, en un acto del PP en 2019.

/ Jordi Cotrina

Irene Lozano estuvo entre quienes incitaban a Rosa Díez a entenderse con Ciudadanos cuando ya UPyD estaba en sus horas más bajas, pero curiosamente, tras el declive del partido rosa fue Toni Cantó quien dio el salto al partido de Albert Rivera mientras que Lozano tocó la puerta de los socialistas. La marcha de ambos de UPyD se produjo cuando Andrés Herzog, hasta entonces número dos de Rosa Díez, consiguió el apoyo de su partido para liderar la formación y tanto Lozano como Cantó, contrarios a su liderazgo, ya no encontraron hueco. Pero la fortuna les sonrió a ambos con cargos públicos en otros partidos.

Sorpresa en filas socialistas

En diciembre de 2015 Pedro Sánchez sorprendió a su propio partido cuando anunció que Irene Lozano se integraría en las listas del PSOE nada menos que como número cuatro, lo que suponía no solo la garantía total de conseguir un escaño sino que apuntaba a una posible responsabilidad futura dentro del partido. Sus nuevos compañeros no se molestaron en esconder su malestar y el revuelo generado llevó a muchos de ellos a pedir que Lozano no participara en sus mítines. Aunque consiguió el escaño y tenía el apoyo de su jefe de filas, tras la fallida investidura, la también experiodista renunció a repetir en las listas en la convocatoria siguiente.

Pero Sánchez la rescató. Tras la moción de censura que le llevó al Gobierno, el presidente creó la Secretaría de Estado de la España Global y la puso al frente para sorpresa, otra vez, de muchos socialistas pero también del sector empresarial con el que iba a tener que relacionarse para la promoción de la economía española en el exterior. Dos años después, salió de aquel despacho para ponerse al frente del Consejo Superior de Deportes, donde se encontró en medio del fuego cruzado entre los presidentes de La Liga y la Federación Española de Fútbol (RFEF) y fue reconocida su labor por intentar mejorar las condiciones de las mujeres en el deporte femenino mejorando sus condiciones y fomentando las competiciones protagonizadas por mujeres.

Pero llegaron las últimas elecciones a la Comunidad de Madrid en las que Isabel Díaz Ayuso finalmente arrasó y Sánchez le hizo saltar a Vallecas, donde se encuentra la Asamblea, para acompañara a Ángel Gabilondo en una campaña fallida. El relevo del ahora Defensor del Pueblo se empezó a gestar en el minuto cero de su fracaso electoral y Lozano esperó hasta ver el resultado de la reestructuración del partido, como si ella misma fuera protagonista del Manual de resistencia de Pedro Sánchez en el que siempre se ha situado su pluma. Pero Juan Lobato, el nuevo líder socialista en Madrid, no contaba con ella para sus planes en Madrid.

Ayer, cuatro días después de que el propio Lobato anunciara que Lozano dejaría el grupo parlamentario sin dejar que fuera ella quien lo anunciase, el Consejo rector de Casa Árabe, en el que participan también el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, dieron el visto bueno al aterrizaje de su nueva directora, que según los datos de 2019 del Portal de Transparencia tendrá un sueldo que rondará los 95.000 euros, un incremento importante respecto a su sueldo como diputada.

Agenda fantasma

Por algo menos, 77.000 euros, Toni Cantó lleva desde el pasado verano al frente de la Oficina del Español que creó Isabel Díaz Ayuso. Él que fue azote de los partidos tradicionales durante tanto tiempo, primero desde UPyD y luego como responsable de regeneración democrática en Ciudadanos, que hizo caballo de batalla de los chiringuitos y gastos superfluos, ha terminado por ocupar la dirección de una Oficina cuya agenda oficial no da demasiados detalles y sobre la cual tampoco se dan explicaciones, tal y como publicó El Periódico de España hace solo unas semanas. Es decir, un chiringuito en palabras de la oposición.

Ambos, Lozano y Cantó, pudieron coincidir en la campaña del 4-M de Madrid, ella por el PSOE y él por PP, pero el fichaje de Génova se hizo a destiempo y el Tribunal Constitucional entendió que no debía ir en las listas de Ayuso por no llevar el tiempo reglamentario necesario empadronado en la Comunidad para acceder a un cargo electo. Aunque la pelea entre Génova y Sol por la inclusión de Cantó en las listas de Madrid auguraba ya la tensión que entre ambas sedes populares se ha ido acrecentando después, Ayuso aceptó incorporarlo a su Gobierno en un cargo de nueva creación.

El actor dejó UPyD al tiempo que Irene Lozano abandonaba el partido, pero a diferencia de ella no ha tenido oportunidad de ocupar un cargo público en ningún gobierno hasta ahora. Cantó abandonó UPyD para seguir ocupando un escaño de la mano de Albert Rivera aunque fuera como portavoz de Ciudadanos en las Cortes valencianas. Y allí siguió cuando Rivera dimitió y la dirección del partido fue asumida por Inés Arrimadas. Pero a la vista del declive de esta formación y la pesca de los populares en aguas naranjas, en marzo de este año dijo adiós, con sonadas declaraciones públicas diciendo que volvería a su profesión de actor y que abandonaba la política. Solo unos días después se supo que había pactado con Génova su inclusión en las listas de Ayuso.

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