Vox hará sufrir a Almeida hasta el último minuto de la negociación presupuestaria

  • Los de Ortega Smith quieren hacer pagar al alcalde su deslealtad por desafiarles con usar a los 'carmenistas' como comodín

  • Parte de las inversiones anunciadas por el alcalde, que se incrementan un 23%, quedarían en el aire si no hay presupuestos

José Luis Martínez Almeida y Begoña Villacís durante la presentación de los presupuestos del Ayuntamiento de Madrid.

José Luis Martínez Almeida y Begoña Villacís durante la presentación de los presupuestos del Ayuntamiento de Madrid. / Ayuntamiento de Madrid

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El alcalde José Luis Martínez Almeida ha presentado con orgullo unos presupuestos para superar la pandemia, filomena, impulsar la economía de la ciudad y ayudar a los menos favorecidos. Pero la única manera de que se aprueben es conseguir que Vox los apruebe y esta vez la negociación no va solo de partidas concretas sino de gestionar el despecho. Números frente a emociones.

En Vox siguen dolidos porque el alcalde aparcó el pacto que firmaron al inicio de la legislatura, que incluía revertir Madrid central, y que se prestara no solo a sacarlo adelante con cuatro carmenistas sino que además les premiara con un grupo propio en el consistorio. Un premio que se traduce en algo más de 600.000 euros al año para el nuevo grupo mixto de Recupera Madrid y la posibilidad de presentar sus propias iniciativas.

Durante la presentación de los presupuestos, la Delegada de Hacienda, Engracia Hidalgo, advirtió en su exposición que el proyecto presentado está elaborado "de acuerdo con el pacto" que en su día se acordó con Vox. Ahí se incluyen la bajada de impuestos, propuestas e incentivos para reactivar la economía de emprendedores y pequeños empresarios, etc. En total, 5.481 millones de euros de presupuesto que incluyen un incremento del 23% de las inversiones respecto del año anterior hasta sumar 603 millones de euros.

Líneas maestras

Pero los de Ortega Smith guardan silencio. Todos los partidos de la oposición han valorado y criticado ya las cuentas anunciadas por Almeida y Villacís, pero Vox prefiere no pronunciarse en público una vez conocido el proyecto. Se quejan de que solo tienen un documento con las líneas maestras de los presupuestos, que recibieron el pasado viernes, y que con eso tampoco pueden saber si de verdad se ha hecho o no caso de sus demandas. 

El malestar de Vox en el Ayuntamiento no es solo por lo que arrastran desde la aprobación de la Ordenanza de Movilidad Sostenible que el alcalde sacó adelante con Recupera Madrid, sino porque creen que Almeida les ningunea cuando dice que aun siendo sus socios preferentes puede echar mano del comodín de los carmenistas. "Ya no nos necesitan", advierte un dirigente de Vox, y suma que si Almeida quiere su cariño, va a tener que pelearlo. A lo que otras fuentes del partido añaden que, puesto que el alcalde y Villacís tienen otra alternativa, ellos no se van a concentrar en negociar "mini partidas" que, aunque vayan en línea con sus propuestas, no condicionen de verdad la política municipal.

"Ni estamos a favor ni estamos en contra. Veremos", dicen en Vox. Juegan con la incertidumbre y aseguran que van a agotar hasta el último minuto de las negociaciones para decidir su voto, una táctica similar a la que está utilizando el partido en la Asamblea de Madrid con los presupuestos de Isabel Díaz Ayuso. La diferencia es que en la Comunidad ya hay unos interlocutores claros, Enrique López y Javier Fernández Lasquetty, con los que se sientan a negociar. En el Ayuntamiento, aunque tanto la Delegada de Hacienda como el alcalde dicen que están dispuestos a sentarse y hablar con ellos para ver cómo avanzar, en Vox lamentan que no solo no tienen la documentación completa sino que tampoco han recibido una llamada para que les presenten esos presupuestos. En su defensa, desde el equipo de Hacienda aseguran que en el último año han tenido hasta cinco reuniones de la Comisión de Seguimiento que crearon al inicio de la legislatura para hablar del cumplimiento de los acuerdos presupuestarios y de investidura.

La intención de Vox es revisar que las reducciones fiscales y las bajadas de impuestos anunciadas (hasta 60 millones en el IBI) "sean reales", o que en los mil millones anunciados para gasto social no hay partidas para "chiringuitos". En este punto, no se fían de lo que ha podido hacer el equipo de Begoña Villacís, a la que siempre ven apresurándose a guiñar un ojo a los partidos de izquierda por si entran en la negociación y consiguen así dejar de lado a Vox. También apuntan a las partidas dirigidas a ejecutar las medidas incluidas en la ordenanza de movilidad sostenible, es decir, la nueva versión de Madrid central. Quieren analizar hasta el último céntimo invertido en el cumplimiento de esta ordenanza y ver si consiguen reducirlo. Una forma de intentar que su aplicación se reduzca al mínimo imprescindible.

El comodín que se deja querer

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Tanto Ayuso como Almeida se encuentran en estos momentos en una situación similar respecto a su relación con Vox, que aprieta en la negociación de los presupuestos para intentar el máximo provecho. Pero con dos diferencias. Almeida tiene un comodín para sacar adelante los presupuestos si Vox se hace demasiado de rogar o pide imposibles, que es negociar con los carmenistas. Y si llega ese momento, estos se dejarán querer, sería su nueva oportunidad para brillar en el consistorio mientras el resto de los partidos de izquierda les hacen el vacío. Pero de momento, han recibido la misma información que el resto de los grupos y nadie en el equipo de Gobierno, ni de Haciendo ni del lado de Villacís, ha descolgado el teléfono para tantearles. Lo que sí está claro es que ni Vox apoyará nada que pueda tener el visto bueno de Recupera Madrid ni estos están por la labor de dar su voto a nada que pueda llevar el sello de Vox.

Sin presupuestos la inversión decae

La otra diferencia radica en las consecuencias de una hipotética prórroga de los presupuestos. En la Comunidad, como ha quedado demostrado en los tres últimos años, tienen resortes legales que les permiten gobernar sin demasiado problema si la oposición se resiste a aprobar las cuentas. Mediante decretos que justifiquen la urgencia de determinadas inversiones o gastos, pueden sacar adelante gran parte de las inversiones anunciadas. En el Ayuntamiento, en cambio, por cómo funcionan los controles internos de la intervención general, que es la encargada de aprobar el gasto y la inversión del ejecutivo, la mayor parte de las inversiones anunciadas por Almeida y cuyo incremento ha sido, precisamente, una de las noticias que desde su equipo se ha querido destacar, quedarían sin ejecutar. Es decir, que si Almeida no consigue el apoyo de Vox, o en su defecto de los carmenistas, sus proyectos hasta final de la legislatura quedarán en entredicho.