SE SUMA A LA DEBACLE DEL 14-F

La caída de Albiol pone en alerta al PP tras perder su única plaza en Cataluña

  • Albiol fue una de las grandes apuestas de Casado y presidía el comité de alcaldes del partido.

  • En la dirección nacional y en el PP catalán asisten con preocupación a la pérdida de la única alcaldía que retenían en Cataluña.

  • Se suma a la debacle de febrero, con el sorpaso de Vox, y deja al partido en una situación crítica.

La caída de Albiol pone en alerta al PP tras perder su única plaza en Cataluña

ALBERT BELTRAN.

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La caída de Xavier García Albiol como alcalde de Badalona suma una nueva crisis dentro del PP en Cataluña. La pérdida de la única plaza que los populares gobiernan en esa comunidad se une a la debacle del 14 de febrero en la que el partido sólo aguantó tres diputados autonómicos y sufrió el primer sorpaso de Vox en las urnas. La preocupación en la dirección nacional y también dentro del PP catalán es evidente y nadie esconde los “efectos negativos” que tiene quedarse sin el bastón de mando en la cuarta ciudad catalana más poblada.

El roto trasciende las fronteras de Cataluña. Pablo Casado decidió apostar por el ya exalcalde hace un año, cuando le aupó en mitad de la reestructuración interna que hizo en el verano de 2020. La sustitución de Cayetana Álvarez de Toledo por Cuca Gamarra en la portavocía del Congreso incorporó otras novedades importantes: Ana Pastor accedió al comité de dirección, José Luis Martínez-Almeida fue designado portavoz nacional y Albiol fue nombrado presidente del Comité de Alcaldes y Alcaldesas del partido. El alcalde de Badalona se convertía así en el líder de los 2.000 regidores que el PP tiene en toda España.

Junto con Almeida y Jorge Azcón (alcalde de Zaragoza) Albiol ha sido en todo este tiempo uno de los puntales dentro de la formación, especialmente en el nuevo partido diseñado por Teodoro García Egea, en el que los ayuntamientos están llamados a tener un protagonismo importante. Génova insiste en que las bases y las administraciones locales sean los pilares de la formación más allá de las presidencias autonómicas. La apuesta por Albiol, al frente del único oasis popular en Cataluña, fue significativa. Y ahora, su caída vuelve a poner al partido en un brete.

El cabreo de Génova

La implicación del dirigente catalán en los ‘Papeles de Pandora’ y la prueba de que compartió el poder de una sociedad ‘offshore’ en Belice con su número dos en el Ayuntamiento, el concejal Ramón Riera, fue lo que realmente provocó la moción de censura. Ese detalle lo embarró todo también con Génova. Cuando surgieron las primeras informaciones, la cúpula del PP salió en defensa del alcalde, alineándose con el mensaje de que la oposición utilizaba “una excusa” para echarle del consistorio. 

Albiol negó cualquier relación de la sociedad con el partido y a los pocos días se conoció que un segundo concejal también estaba implicado. El hasta ahora alcalde de Badalona reconoció que ambos compartieron el poder de la offshore “por una amistad de más de 35 años”. Pero, según ha podido saber EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, el malestar dentro de Génova al conocer que Riera formaba parte del mismo asunto fue mayúsculo. 

El número dos en el Ayuntamiento también coordinó el congreso regional del que Albiol salió elegido presidente del PP catalán. La vinculación de dos dirigentes con los Papeles de Pandora, reconocen en la formación, dejaba al partido en una situación complicada. Y de ahí, aseguran a este diario, que cambiaran la hoja de ruta del apoyo público al silencio. Ningún dirigente de la cúpula mostró ayer su apoyo público a Albiol tras perder la alcaldía. Tan solo el vicesecretario general, Antonio González Terol, escribió en su perfil de Twitter un mensaje en el que criticaba la imputación de Núria Marín, alcaldesa socialista de L’Hospitalet, y la “doble vara de medir” de su partido.

La crisis del PP en Cataluña

Sin Badalona, el PP pierde sus referencias de gestión en una comunidad en la que ya sufre una desaparición importante. Dos meses antes de las elecciones autonómicas de febrero el partido aspiraba a una cierta recuperación. La mejora de los datos en las encuestas para Alejandro Fernández se sumó al primer gran golpe del PP a Ciudadanos fichando a su portavoz en el Senado, Lorena Roldán, que hasta poco antes era la candidata naranja a la Generalitat. En aquel verano el partido la defenestró en favor de Carlos Carrizosa. Fuentes cercanas a Inés Arrimadas aseguran que “la operación de ataque” contra el partido comenzó con Roldán. 

La cuestión es que poco después las cosas empezaron a empeorar para los populares. Semanas antes de ir a votar el caso Bárcenas resucitó y la campaña electoral no fue nada positiva para el partido. Casado llevaba meses visitando cada semana Cataluña, pero su presencia no surtió efecto. A partir de ahí, el PP aseguró que se pondría a pensar en una nueva estrategia de recuperación en Cataluña que pasaba por continuar con las visitas de la dirección nacional y, también, por poner orden en la casa a nivel orgánico. De ahí las gestoras en las cuatro provincias.

En la formación catalana aseguran que el caso de Albiol “empaña” al partido entero, pero insisten en que “las perspectivas electorales” siguen siendo mejores al calor del auge generalizado que el PP muestra en todas las encuestas. Las expectativas de los populares miran a la cita de las municipales de 2023, donde aspiran a rascar muchos de los apoyos de Ciudadanos. Pero las incógnitas (especialmente el crecimiento de Vox) son a día de hoy demasiadas.

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