EJÉRCITO

Un vacío legal permite puertas giratorias en la industria armamentística

El paso de un general de la dirección general de Armamento y Material a una empresa adjudicataria fue posible porque era cargo de confianza

Administraciones Públicas no considera a los generales como altos cargos, pese a que los nombre el Consejo de Ministros, porque sólo valida los ascensos

Un vacío legal permite puertas giratorias en la industria armamentística

David Castro

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La pujanza de la industria armamentística en España ha convertido a estas empresas en el destino laboral de militares y políticos. El caso del general Francisco Javier Abajo Merino, desvelado este lunes por EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, que pasó de ser director adjunto de la Dirección General de Armamento y Material del Ministerio de Defensa, a trabajar en el consorcio Tess-Defense SA, a quien su propio departamento ha adjudicado un contrato multimillonario, forma parte de una larga lista. Una puerta giratoria enorme desde las propias Fuerzas Armadas. Una mercantilización del talento, los contactos y el trabajo en la Administración Pública que a algunos militares les parece incluso lógica. "Nos buscan por nuestros conocimientos, quién mejor para asesorarles", comenta un ex miembro del Ejército a este diario.

Tess -Defense SA ha sido la adjudicataria de unos de los mayores contratos públicos de la historia del Ministerio. El de la fabricación de los blindados VCR 8x8, presupuestado con 2.083 millones de euros. Abajo Merino ha podido recalar allí como asesor, a pesar de ser director adjunto en la Dirección del Ministerio de Defensa encargada de la licitación, porque no tenía la regulación de alto cargo del Gobierno que sí tuvo unos años antes.

El general estuvo desplegado en varias misiones como jefe del Grupo Táctico español y desde 2012 hasta 2016 fue responsable de la Fuerza Logística Operativa del Ejército de Tierra. Luego pasó a la reserva. En ese último puesto sí estaba sujeto a la ley reguladora del ejercicio del alto cargo, que obliga al menos a pedir un informe a la Oficina de Conflictos de Intereses, dependiente del Ministerio de Hacienda y Función Pública, para trabajar en una empresa privada en los dos años posteriores al cese.

Lo que sucede con Abajo Merino es que tras un breve paso por la reserva volvió al Ministerio de Defensa como director adjunto de la Dirección General de Armamento y Material, que es un puesto de libre designación. En las Fuerzas Armadas se permite trabajar aunque el militar se encuentre en la situación de reserva. En el sector privado, sin ninguna limitación. En el público, sólo en determinados destinos. Cada Ejército tiene una Relación de Puestos de Trabajo para el personal de la reserva, que cumplen unas condiciones concretas. Entre ellas, que "los destinos sean de libre designación", como fue el caso del general.

Esta regulación es la que le ha permitido pasar de la dirección general que en la práctica es la central de compras del Ejército, a Tess -Defense SA, un consorcio compuesto por las empresas Sapa Operaciones SL, Indra Sistemas SA, Escribano Mechanical & Engineering SL, y Santa Bárbara Sistemas SA. Y ello, a pesar de la propia singularidad de la adjudicación. El contrato para la fabricación de los blindados VCR 8x8 no es sólo especial por su cuantioso presupuesto, lo es también porque se ha adjudicado por procedimiento negociado sin publicidad, al tratarse de un asunto considerado de “interés esencial de la defensa nacional”.

Su puesto de director adjunto no le restó posibilidades de mantener una relación con todas estas mercantiles. Al contrario, se trata de una relación que además está acreditada. Por ejemplo, en agosto de 2020 dirigió las pruebas realizadas por la Brigada Experimental de la Legión en Almería con algunos de los prototipos desarrollados por por Indra, Santa Bárbara i Sapa.

Pero como su puesto está catalogado de libre designación, o dicho de manera coloquial, nombrado a dedo, su aterrizaje en este consorcio, tras la jubilación, se ha realizado sin ningún control al no estar considerado como alto cargo. No le ha hecho falta ni pedir autorización a la Oficina de Conflictos de Intereses como han tenido que hacer otros militares. Este organismo no es especialmente restrictivo, pero ha existido algún caso en que se denegó la solicitud de trabajar en la privada.

Abajo Merino se jubiló el pasado 18 de junio y cuatro meses después puede convertirse en asesor de Tess-Defense SA, sin ningún tipo de cortapisa. Si no hubiera llegado a la Dirección General de Armamento y Material procedente de la reserva su contratación inmediata por este holding creado ad-hoc para la fabricación del VCR 8x8 'Dragón', el fichaje habría sido imposible.

El estatus de General

No obstante, hay cierto debate sobre si un general es o no un alto cargo ya que los nombra el Gobierno. La ley establece que tienen esta consideración de alto cargo "los titulares de cualquier puesto de trabajo en el sector público estatal, cualquiera que sea su denominación, cuyo nombramiento se efectúe por el Consejo de Ministros, con excepción de aquellos que tengan la consideración de Subdirectores Generales y asimilados". Pero desde Hacienda precisan que esto no es aplicable a la situación de las personas que son generales por ascenso en su carrera militar y que sólo afecta a los titulares de puestos.

En este punto, fuentes de la anterior Administración del PP, ofrecen otra interpretación y mantienen que Abajo Merino era alto cargo por ser general y que debió de solicitar informe a la Oficina de Conflictos de Intereses para trabajar de asesor en la industria armamentística ante de los dos años de barbecho que estipula la ley.

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